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martes, 10 de septiembre de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 46 - DOMINGO XXIV DE ORDINARIO - Ciclo C





Tertulia en espiral




TERTULIA – DOMINGO XXIV DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
¿Sabes, Magda?: Lo que nos dijiste del paralelismo bíblico me ha sido útil para entender el evangelio de hoy. He encontrado dos paralelismos: el de la oveja y la moneda perdidas, y el de los dos hermanos. Son paralelismos muy apropiados para mi caso, porque a mí, a veces, me han considerado "oveja perdida" porque antes iba a misa y lo dejé. Pero el paralelismo junta oveja y moneda. Puede que la oveja se perdió por su culpa, pero no la moneda. Con la moneda no hay culpa; sería un descuido de la mujer que la tenía. Esto me permite no sentirme "perdida o culpable". Al revés: más bien me siento como la mujer que ha encontrado la moneda. Para mí, la "moneda encontrada", ¡es la libertad! ¡Y también estoy muy contenta!
Julián
¡Anda, chica! ¡Cómo lo haces venir bien, todo esto! De todas formas me gustas más como mujer que ha encontrado que como mujer o moneda perdida
Víctor
Yo no me he fijado tanto en la oveja y la moneda sino más en los dos hijos. Siempre había pensado en el que se va de casa, y que después vuelve. De hecho, a este relato se le suele llamar el de la Parábola del hijo pródigo. Pero hoy me he fijado también en el hijo mayor. Aunque no se ha ido de casa, tampoco es un buen hijo porque vive en casa del padre como sirviente y no como hijo. El padre también tiene problemas con él ya que "no quiere entrar" en la fiesta.
Julián
Yo, que me miro todo esto desde afuera, diría que tú, Víctor, eres el hijo que no se ha ido, y Bet, el que ha marchado. Pero en tu caso, no has vuelto (¡Por suerte!).
Bet
No, no he vuelto. Pero no me gusta esta aplicación que haces. Yo no me siento como alguien que se ha ido. Al revés: dejé la iglesia porque no me sentía en casa.
Julián
Tampoco se sentía en casa el hijo que se fue. ¡Por eso se marchó!
Bet
¡Ay, no sé! Si volvió a él, es que añoraba a su padre … Yo no añoro a nadie… Estoy bien como estoy …
Tú, Víctor: ¿me consideras a mí como una hija que se ha ido?
Víctor
Mira, Bet: te diré dos cosas. Primera: en la parroquia no somos como el hijo mayor, que no acepta que su hermano regrese. Si tú volvieras a la parroquia, todos lo celebraríamos mucho. Pero –y ésta es la segunda cosa que te quiero decir– yo no te he considerado jamás, en absoluto, como a alguien que se ha marchado. Yo pienso que la "casa" es muy grande, mucho más grande que cualquier parroquia o que la Iglesia. Que hayas dejado la iglesia no quiere decir, para mí, que te hayas ido de casa. Y me gusta mucho lo que dices que tú no eres ninguna moneda perdida sino la mujer que la ha encontrado en la libertad. Yo también lo he ido descubriendo: el único lugar donde estamos realmente "en casa" es en la libertad. Si la religión no me ayudara a ser más libre, yo también me iría. Pero a mí me ayuda.
Julián
Y tú, Magda, ¿qué dices?
Magda
Nada. Tengo miedo a desentonar, tras oír todo esto que decís, y que está muy bien. Y me parece en sintonía total con este extraordinario evangelio de hoy. Pienso que este evangelio dice muchas cosas, pero para dejar clara, sobretodo, una: la alegría de Dios expresada en forma de fiesta para todos. Con relatos como estos, el evangelista quiere corregir a aquellos que separan a la gente en buenos y malos, justos y pecadores, buenos hijos o malos hijos …
Bet
Pero esta separación la hace también este mismo evangelio porque habla de justos y pecadores. Y, además, dice que los pecadores se  deben convertir …
Magda
¡Todos debemos convertirnos! Es lo que decías tú misma sobre la libertad. ¿Hay alguien que sea "libre" desde el nacimiento? Todo el mundo está invitado a ir a la casa de la libertad, tanto aquellos que se han marchado como aquellos que creen que siempre han estado en ella.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)