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miércoles, 16 de octubre de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXIX DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XXIX DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

… Cuando el Hijo del hombre vendrá …
Pero cuando el Hijo del hombre vendrá, ¿creéis que encontrará fe en la tierra?
Seguramente este final tan sorprendente del relato que hemos leído hoy nos dé la clave de su interpretación.
Todos los evangelios nos presentan la crucifixión–muerte de Jesús como un gran "espectáculo". En su significado superficial, el espectáculo es denigrante; pero en su significado profundo, este "espectáculo" constituye la manifestación explícita del hombre plenamente realizado (el hijo del hombre). No es cuando hacía milagros o cuando predicaba o cuando caminaba por encima de las aguas … que Jesús hacía visible al hombre, sino cuando se "exhibió" como vida que se entrega. Es precisamente en la Cruz donde la fe nos permite "ver" a Jesús como imagen de Dios. Porque Dios es vida que se entrega y lo vemos reflejado en todos aquellos que viven entregando su vida. Y esta es la fe que nos lleva a la salvación, si la practicamos.
Lucas dedica una larga sección de su Evangelio el camino de Jesús hacia Jerusalén (del capítulo 9 al 20). Es un "camino" interior que utiliza la ida a Jerusalén como un lenguaje. Lucas, con palabras que pone en boca de Jesús, advierte a los discípulos que este "camino" está llegando a su termino. Un término absolutamente sorprendente: la plena manifestación del hombre en el crucificado (vida que se entrega).
Pero Lucas sabe que cuando llegue esta esplendorosa manifestación del hombre, nadie lo creerá. El Relato de la Pasión dejará muy claro que los humanos no hemos "entendido" casi nada del significado del espectáculo.
Pero se nos ofrecerán tres excepciones muy significativas: dos hombres y el grupo de las mujeres.
Los dos hombres encarnan a los dos extremos de la sociedad y, por tanto, de alguna manera, nos incluyen provisionalmente:
  • el Centurión romano, que en el Calvario representa a la autoridad imperial. "Cuando el centurión vio lo que había ocurrido, alabó a Dios diciendo: Verdaderamente este hombre era justo" (Lucas 23, 47). El Evangelio de Marcos es aún más expeditivo: "Verdaderamente este hombre era hijo de Dios" (Marcos 15, 39).
  • uno de los dos compañeros crucificados con Jesús. "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino" (Lucas 23, 42).
  • el grupo de las mujeres. Las mujeres que le habían seguido desde Galilea permanecían a distancia mirándoselo (Lucas 23,49). A partir de ese momento, ellas sustituyen al grupo de los Doce hasta el descubrimiento de que el Crucificado es el Resucitado.
Ahora comprendemos el significado de la sorprendente parábola en la que el Señor pone de relieve la "justicia" que imparte un juez injusto.
"Orar siempre sin perder la esperanza". Es la oración permanente o vivir en situación de oración lo que nos permite entender el significado de los acontecimientos, incluidas las injusticias.
La parábola evoca la justicia obrada por el juez injusto (Sanedrín, Pilatos …) en la condena de Jesús (del Hombre). La injusticia de la sentencia será la ocasión para mostrar la justicia de Dios. "Que sepa con certeza todo el pueblo de Israel que Dios ha constituido Señor y Mesías a este Jesús a quien vosotros crucificasteis" (Hechos 2, 36).
Dios hace justicia incluso a través de jueces injustos, porque la manera de hacer justicia de Dios es muy distinta de la de los hombres. Los humanos hacemos justicia condenando, y haciendo víctimas; Dios hace justicia rehabilitando al condenado o ensalzando a la víctima.
NOTA.
El desarrollo del Año litúrgico sufre un importante desajuste con relación al desarrollo de la obra de Jesús en los Evangelios.
En los evangelios, sobre todo los tres sinópticos, la obra de Jesús tiene forma de un "camino" que lleva a Jerusalén donde tiene su máxima "expresión" en el Calvario. La Pascua es la traca final.
En cambio en el Año litúrgico, la "Pascua" está antes del "camino", y éste, en vez de llevar a la Pascua, lleva a los "tiempos finales". Esto hace que los "relatos del camino", dentro una perspectiva cambiada, sean difíciles de interpretar correctamente.
Afortunadamente, con la fiesta de Cristo Rey del Año C (este en el que estamos ahora), esto quedará parcialmente corregido ya que el Misal nos propone como evangelio del día precisamente el relato de la crucifixión.
MENSAJE. 
La justicia de Dios no falta nunca, pero pasa por caminos que sólo la fe ("orar siempre sin perder la esperanza") sabe descubrir, y se realiza incluso a través de jueces crueles y de sentencias injustas.
RESPUESTA. 
Los seguidores de Jesús, sabiendo que somos discípulos de un condenado por la justicia humana, pero rehabilitado por la justicia de Dios, no nos sentimos nunca tratados injustamente, porque la justicia de Dios desacredita toda pretendida justicia humana. Así, pues: dejemos atrás pleitos y reivindicaciones por nuestra parte, así como el complejo de víctimas.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Qué pensáis del refrán: "Demasiado bueno hace ser burro"?
  2. La expresión del evangelio "Orar siempre, sin perder nunca la esperanza" se puede entender de diferentes formas. ¿Cómo la entendéis vosotros? ¿Qué significado dais a "orar siempre"? ¿Qué significado dais a "sin perder la esperanza"?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)