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lunes, 21 de octubre de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXX DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XXX DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Parece claro que Lucas, a pesar de dedicar su obra a un tal Teófilo, conocía muy bien el talante de las comunidades cristianas y las desviaciones en que podían caer, y escribe también para ellas.
Seguramente por esto, centra su Evangelio en el camino de Jesús hacia Jerusalén. Este "camino", en realidad, es una "guía" para el discípulo que quiere seguir a Jesús. Con abundancia de relatos, parábolas y discursos, Lucas nos presenta a un Jesús que progresivamente va acotando el camino a fin de que los seguidores no nos perdamos por él.
Luego de hablarnos de la pobre viuda que persiste en pedir justicia precisamente a un juez injusto (domingo anterior), en la parábola de hoy Jesús acota un poco más el camino denunciando uno de los peligros más frecuentes que acechan a las comunidades religiosas minoritarias: creerse mejores que la mayoría.
Los protagonistas de la parábola de hoy son un fariseo y un publicano o cobrador de impuestos.
Los Fariseos eran personas consideradas un modelo de buena conducta.
Los publicanos eran personas consideradas repelentes porque solían ser ladrones, vendidos a los dominadores extranjeros, impuros, corruptos, unos aprovechados …
El fariseo de la parábola de hoy era realmente buena persona, en el sentido de que hacía muchas obras buenas. Pero tenía un "pequeño" defecto: creía que ser buena persona le permitía juzgar a los demás y sentirse superior a los que no seguían su modelo de vida. "Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros, …".
El publicano de la parábola era realmente mala persona, y ni siquiera promete convertirse. Pero se juzga sólo a sí mismo y se reconoce pecador ante Dios y por comparación ante los demás. Por eso no puede confiar en sus obras sino sólo en la bondad de Dios.
Y viene la sorpresa: Jesús declara que el publicó regresa a su casa perdonado, pero no el fariseo. Y la razón es muy extraña: "Todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será ensalzado".
Nuestra reacción espontánea es decir: ¡Esto no es justo! ¡¿Qué mal hay en considerarse mejor persona si de hecho lo somos?!
Pero Jesús no lo ve así. Y si queremos seguir su camino … nos toca cambiar nuestros criterios.
Al parecer, para Jesús, las obras sólo pueden ser "buenas" si respetan y fomentan la igualdad y la amistad entre todos los humanos. Quien se sitúa por encima de los demás, por buenas que puedan parecer sus obras, le resultan dañinas tanto a él como a los demás. En cambio, a quien se humilla, ni sus malas obras le hacen indigno de ser considerado al mismo nivel que todos los demás humanos.
MENSAJE. 
Una vez más Jesús nos muestra que la justicia de Dios es diferente de la nuestra. Nosotros miramos las obras (lo único que podemos ver), pero Dios mira el corazón, y ve si está abierto o cerrado. Un corazón abierto puede recibir incluso el perdón. En cambio, un corazón cerrado no puede recibir ni dar nada: está endurecido, no es humano.
RESPUESTA. 
Como nosotros no vemos el corazón, podemos ahorrarnos un trabajo desagradable: juzgar a los demás. ¡Es una suerte!
En realidad, no deberíamos ni siquiera juzgarnos a nosotros mismos. Es suficiente reconocer que, estando como estamos en un mar de bondad, siempre hay en nosotros alguna acción que desentona. Por eso necesitamos también ser perdonados, y recibir agradecidos un perdón que se nos ofrece tan gratuitamente.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Los cristianos actualmente somos minoritarios en nuestra sociedad, y, por tanto, estamos expuestos al peligro propio de las minorías religiosas: sentirse "elegidos" en medio de la mayoría. ¿Cómo superáis esta tentación?
  2. Si las buenas obras no nos permiten sentirnos mejores que quienes no las hacen, ¿por qué hacerlas? (Cuidado Esta pregunta tiene trampa!)
  3. A partir de lo que nos dicen los evangelios, ¿cuál es el criterio decisivo para distinguir entre el Bien y el Mal?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)