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miércoles, 16 de octubre de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 51 - DOMINGO XXIX DE ORDINARIO - Ciclo C


Tertulia en espiral




TERTULIA – DOMINGO XXIX DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
¡Hechos, y no palabras! En el mundo hay innumerables personas que sufren injusticias, y, ¡ni Dios ni nadie se preocupa de ellas! ¡En cuántos Estados las injusticias más crueles son cometidas sin la más mínima posibilidad de reacción! ¡¿Qué dirían las Madres de Mayo de la Argentina si leyeran este relato?! ¡Sus hijos están desaparecidos, mientras los culpables viven tranquilamente! Y, ¡en cuántas familias, las mujeres son maltratadas y humilladas por sus "honorables" maridos sin ninguna posibilidad de salir de su círculo de inferioridad! "Dios hará justicia y la hará pronto". ¡Parece una burla!
Julián
Es evidente que hay personas religiosas buenas y muy buenas. Pero cuando veo la gran cantidad de gente que sufre sin culpa o por culpa de otros … Es superior a mí: me rebelo contra todo, y sobretodo contra las religiones, que ponen explicaciones. El mal no se debe explicar sino quitar. Y si existiera alguna clase de "dios" que permitiera tanto sufrimiento, ¡sería un dios más malo y cruel que los peores criminales! ¡¿Cómo se puede hablar de un Dios bueno en un mundo tan lleno de desgracias e injusticias?! Si Dios puede arreglarlo y no lo hace, es cruel, y si no puede, ¡no me interesa para nada un dios impotente!
Víctor
Yo veo las cosas más o menos como vosotros, pero no me quedo aquí. No sabría imaginar este nuestro mundo sin una fuente de bondad que lo haya hecho nacer. Incluso esta rebeldía que sentís, y que yo también siento, no creo que fuera posible sin que alguien meta en nuestro cerebro –o en nuestro corazón– ese sentimiento de justicia que lleva a rebelarnos. ¿Por qué los animales no se rebelan? ¿No sufren, ellos también, mil desgracias? ¿Por qué ellos no "sufren" por las injusticias que hacen o que deben soportar? ¿O es que el sentimiento de justicia es una deformación humana? Mirad: yo, conscientemente, no sabría ser injusto con nadie! Y sé que vosotros tampoco.
Bet
Tienes razón. El sentimiento de justicia marca la diferencia entre los humanos y los animales. Yo, si sospechara que los animales tienen sólo un poco de este sentimiento, no sería capaz ni de matar una mosca. Sería incapaz de cortar una flor si supiera que ella se siente maltratada.
Magda
Estoy de acuerdo. Pero añadiría una cosa: el sentimiento de justicia crece practicándolo, y decrece contrariándolo. Yo creo que empezamos siendo, más o menos, como los animales, pero nos vamos humanizando precisamente practicando la justicia.
Julián
Pues, si es así, no me negarás que hay muchos personajes poco humanos, y que han retrocedido más allá que muchas bestias!
Magda
El evangelio de hoy nos habla de uno de estos individuos: un juez inhumano. Pero a mí me gusta fijarme en una cosa: la humanidad de la pobre viuda consigue hacerlo algo menos inhumano.
Yo diría que Jesús pone este ejemplo para explicar la "crueldad" o la "impotencia" de Dios de que hablas, tú. ¿Es realmente inhumano, Dios (si existe)? ¿El mal que hay en el mundo demuestra realmente que, si Dios existe, debe ser necesariamente cruel o impotente?
¿Si Dios, por su parte, actuara con justicia, podríamos los humanos aprender la justicia? ¿Podríamos pasar de ser animales a ser humanos?
Tú, Víctor, el otro día hablabas del escándalo de la Cruz. Me hizo pensar mucho lo que dijiste: "Como líder, como maestro, … Jesús fue llevado a la Cruz, y no pasó de allí" … Pienso que si Dios exhibiera su justicia, nosotros no podríamos nunca ser realmente humanos. Seríamos robots, quizá muy perfectos, pero simples máquinas.
Julián
¿Quieres decir con esto, que Dios juega con nosotros? ¿Que actúa injustamente para hacernos reaccionar, y que así aprendamos la justicia? ¡Me parece muy maquiavélico! Sería como si un padre atormentase y humillara a su hijo para que aprendiera a ser paciente y humilde. ¡No lo acepto de ninguna manera! A un padre así, yo le quitaría la patria potestad.
Magda
Tienes toda la razón, y me he explicado muy mal si lo que he dicho se puede entender así. Lo que intento decir es difícil de explicar. Quiero decir que hay una gran diferencia entre las relaciones padre–hijo, y las relaciones Dios–humanos. Los padres somos educadores. Educar es ayudar a "sacar fuera" las capacidades que el hijo lleva dentro. "Educarlo" no nos permite hacerlo, al hijo, como nosotros queramos, sino ayudarle y acompañarle para que él mismo pueda "construirse" como él quiere. Le tenemos que respetar. Sólo podemos enseñarle la justicia siendo justos con él.
Pero si hablamos de Dios, las cosas deben ser muy diferentes. Dios no nos educa sino que nos crea. Él y nosotros no somos dos realidades independientes, con derechos y obligaciones mutuas. Dios no puede ser "justo" con nosotros porque no somos "otra persona" ante Él. Imaginemos a un fabricante de velas. El cirio ha sido "creado" para que sea capaz de hacerse llama. Pero él mismo no se puede encender. ¿Debe sentirse injustamente tratado porque el fabricante no lo ha hecho salir de fábrica ya encendido?
Bet
Así pues, según tú: ¿Dios hace o no hace justicia?
Magda
Yo diría que, en todo caso, no hace justicia a nuestra manera sino a la suya. Lo vemos en el caso de Jesús: Dios le hace justicia no impidiendo que le maten, o castigando a los homicidas, sino resucitándole. Mejor: convirtiendo su muerte en el paso a la VIDA. Según los Evangelios, la justicia de Dios es la resurrección de los "ajusticiados" (y la posible conversión de los jueces).
Bet
Víctor: tú eres creyente. ¿Lo entiendes esto?
Víctor
No mucho. Pero aún entendería menos que Dios "entrara" en nuestro juego de justicias e injusticias.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)