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miércoles, 23 de octubre de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 52 - DOMINGO XXX DE ORDINARIO - Ciclo C

Tertulia en espiral



TERTULIA – DOMINGO XXX DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
Pues, mira: esta vez me parece bien esto que dice el evangelio. Hay muchos que, porque van a misa cada día, ya se consideran más santos que los demás. Perdona, Víctor: no hablo por ti. Hablo de cuando yo todavía iba a misa; de algunos beatos, que luego te la pegaban …
Víctor
Tranquila, Bet. Sé que no hablas por mí. Actualmente sigue ocurriendo lo mismo, pero al revés: los que vamos a misa (o los que todavía vamos a misa, como dicen muchos) parece que tengamos la lepra …
Julián
Todo ha cambiado mucho. Y es verdad: en nuestra sociedad, ser practicante está mal visto. Y es injusto porque todo el mundo es "practicante" de algo, aunque sea para ir al bar a jugar la partidita … Esto que dices, ahora también comienza a ocurrir con los políticos. Por cuatro políticos imbéciles o aprovechados, ya parece que todos tengamos que ser corruptos. Es muy desagradable. Es muy fácil criticar sin hacer nada …
Pero, de este evangelio, lo que a mí más me da que pensar y me preocupa no es el fariseo (que ya se ve que es un estúpido …) sino la actitud del publicano. No sé quién era ese individuo, pero se le ve abrumado por un sentimiento de culpabilidad, que me parece muy destructivo. Y aquí sí que me quejo de la religión, precisamente porque fomenta esta clase de sentimientos.
Magda
Estoy de acuerdo que es un sentimiento destructivo, y que puede darse en personas religiosas. De todos modos, yo me he movido casi siempre en ambientes no religiosos y también lo he encontrado. Tú, Julián, como médico, lo debes saber mejor que yo: el sentimiento de culpabilidad es complejo, y puede tener causas muy variadas. Es cierto: la religión lo puede acentuar con todo eso del infierno o que somos pecadores … Pero, como vemos en el evangelio de hoy, la religión también puede ser utilizada como excusa de sentimientos de superioridad o de prepotencia, más malos que el de culpabilidad porque incluyen desprecio hacia los demás. El problema no lo veo tanto en la religión como en la inmadurez. En este sentido, creo que el relato de hoy está muy bien construido: sólo el fariseo se compara con los demás y les desprecia. En cambio el publicano se sitúa sólo delante de Dios; de un Dios por el que se siente acogido, a pesar de sus pecados. Yo diría que, más que un sentimiento de culpabilidad, el relato de hoy quiere poner de relieve la diferencia entre los dos, y la valoración diversa que hace Jesús: los dos van al templo, pero sólo uno sale perdonado.
Bet
A mí, cuando todavía era religiosa, me marcó mucho el sentimiento de culpabilidad. En cambio, el sentimiento de superioridad que dices, lo he sufrido de parte de los demás. Primero como mujer: ¡todavía hay mucho machismo "civilizado" entre nosotros! Ahora también se ha juntado la prepotencia de esa caterva de políticos dogmáticos que, además, han acabado contaminando a mucha gente normal. Perdona, Julián.
Julián
No: ¡si tienes toda la razón! La política se está dogmatizando; se está convirtiendo en una religión. Y más peligrosa, porque tiene el poder.
Víctor
El sentimiento de culpabilidad me preocupa poco. Y de prepotente, me parece que no lo soy. Pero tengo que reconocer que, como tú, no soporto la prepotencia que muchos exhiben. Exhibir prepotencia se ha puesto de moda, desde los políticos, como decías tú, hasta en los deportes. Lo considero el problema más grave de hoy en día, y que pone en peligro la convivencia. Y encima, los casos más "sonoros" de esta prepotencia humillante se exhiben, y se alimentan desde los medios de comunicación más irresponsables.
Yo quiero creer lo que dice el evangelio, pero de momento, ocurre lo contrario. Me refiero a esto de "quien se enaltece será humillado, y el que se humilla será ensalzado". Por el momento no veo que esto ocurra.
Magda
No ocurre en forma de reacción, que es como lo haríamos nosotros. Si ocurriera en forma de reacción, estoy segura de que a muchas personas las enalteceríamos para que fueran humilladas
Recuerdo que en un campamento de niños, el monitor tocó el pito y todos los niños corrieron para ponerse en la fila intentando ser los primeros. Entonces el monitor se fue a la cola, e hizo girar a los niños, de manera que los últimos pasaron a ser los primeros. Quedó claro que ser los primeros o los últimos era una cuestión reversible.
El relato de hoy nos quiere hacer ver que ser primeros o últimos ante Dios es reversible. Él valora nuestros comportamientos al revés de como lo hacemos nosotros, y su valoración es la que vale.
Julián
Pero esto es muy peligroso, porque permite hacer trampas. ¿No os habéis encontrado con personas que se humillan sólo para que les ensalcen? ¡Y lo convierten en un derecho! Pasa lo mismo que con algunos enfermos: necesitan estar enfermos –y terminan estándolo de verdad– sólo para que les cuiden.
Víctor
Debemos suponer que Dios sabe juzgar mejor que nosotros … Y que lo hará con benevolencia.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)