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martes, 26 de noviembre de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO I DE ADVIENTO. CICLO A.

ADVIENTO I. Año A.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Comenzamos un nuevo Año Litúrgico. Nuevamente el AÑO A, con el evangelio de Mateo como fuente principal de los fragmentos evangélicos que se leerán.
Aunque el año litúrgico comienza con los cuatro domingos que nos preparan para la Navidad, este primer domingo de Adviento es también el primer domingo del Año, y el Misal nos hace leer un fragmento del final del Evangelio. Parece una buena pedagogía que, ya desde el primer momento, se nos presente el horizonte final hacia el que avanzamos. Todo el año litúrgico, con sus fiestas y celebraciones (Navidad y Pascua), mira hacia su término: el advenimiento del hijo del hombre (el Hombre).
El relato que hemos leído es realmente sorprendente: ¡el evento más importante y esperado de la Historia de la Humanidad –la venida del hijo del Hombre–, nos puede pasar desapercibido si no estamos muy atentos! ¿Cómo es posible?
Es porque es un evento que no se impone sino que sólo se expone como una oferta. No podemos convertirnos en imagen de Dios a la fuerza. Es una oferta que se nos hace, la belleza y la bondad, de la que sólo podemos "verlas" si hemos elegido la opción de la bondad. Sólo un hombre que haya decidido ser bueno quedará admirado por la belleza de la bondad. Sólo un hombre semejante a Dios ve la belleza de la vida de Dios.
Los Evangelios son, en cierto modo, una corrección–ampliación de lo que dice el Génesis, primer libro de la Biblia. El Génesis nos habla del Hombre (hombre y mujer) como el único ser creado a "imagen de Dios". Esto es afirmado con solemnidad para dejar muy claro que nada de lo que hay en el Cielo o en la Tierra no es dios ni imagen de Dios, ni debe ser adorado o venerado. A Dios no le ha visto nunca nadie, y tenemos de Él una única imagen que Él mismo nos ha dado: el ser humano.
Pero el ser humano actual está muy lejos de ser imagen de Dios. Dios es libre y creador, y el Hombre no puede ser imagen suya si no se hace libre y creador. Así, desde el punto de vista de los Evangelios, en el Génesis el Hombre no es totalmente creado sino que sólo "comienza" su historia; una Historia que va caminando hasta que los Humanos, desarrollando el don recibido (libertad y creatividad), seamos realmente semejantes a Dios o imagen de Dios. Entonces veremos "aparecer" al hijo del Hombre, el Hombre perfecto.
Y aquí está la cuestión: sólo podemos "ver" al hombre imagen de Dios si ya somos suficientemente humanos. Dicho de otro modo: sólo podemos ver la llegada del Hombre perfecto si vivimos “de cara” a los hombres. Si vivimos “de espaldas” (despreciando, utilizando, dominando… a los demás), no veremos absolutamente nada. Seríamos como ciegos. Ver o no ver el Hombre; ser "tomado" por la Humanidad o ser "dejado", es una cuestión personal de cada uno. El comportamiento exterior es ambivalente. Es en lo más profundo de sí mismo que cada uno decide si vive de cara a los otros o si vive de espaldas. "Si hubiera dos hombres juntos en el campo, quizás uno fuera tomado y el otro dejado si hubiera dos mujeres moliendo juntas, quizás una fuera tomada y la otra dejada".
Los evangelios nos presentan la figura de Jesús como una "parábola viva" de este proceso de humanización. En él se nos muestra anticipadamente el término de la Historia humana. La muerte–resurrecciosa de Jesús (vida que se entrega) es la imagen perfecta que nos permite ver ya el proyecto de Dios plenamente realizado.
El Hombre es criatura de Dios, pero no es un simple producto. Dios nos ha creado "creadores". Estamos invitados a crearnos mutuamente estableciendo entre nosotros relaciones de amor. Nos hacemos humanos creando Humanidad. Así el don recibido se convierte también obra y mérito nuestro. Sin dejar de ser criaturas nos convertimos también en hijos porque participamos de la propia Vida de Dios. Hijos en el Hijo.
Hemos sido dotados de libertad. Pero la libertad es un reto: es para crear humanidad, pero también podemos abusar de ella para deshumanizar. La libertad hace posibles el amor y la creatividad, pero también su inhibición, la cual se manifiesta en forma de pereza, orgullo, cobardía, odio… tan presentes en nuestro mundo.
MENSAJE. 
Al comienzo de un nuevo Año Litúrgico, las Lecturas que hemos hecho nos presentan el horizonte al que estamos llamados, y la necesidad de estar atentos para no errar el camino. Estar atentos a cada ocasión que se nos presente de hacer humanidad, porque no sabemos si volverá a presentarse. No aprovechar cada ocasión podría tener como resultado nuevas víctimas del mal y de la injusticia. "Una sonrisa oportuna puede salvar una vida".
RESPUESTA. 
La larga historia de la humanidad está formada por horas y minutos. Cada momento ofrece su invitación a construir humanidad. "Seamos conscientes del momento en que vivimos", nos dice San Pablo en la segunda Lectura.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Cada año recomienza el año litúrgico, pero cada año lo vivimos de forma diferente a los anteriores. ¿Notáis como cambiáis de un año a otro? ¿Cómo describiríais este cambio?
  2. En las Lecturas se nos invita a estar atentos a la venida del hijo del Hombre. ¿Qué puede significar esto, hoy y aquí?
  3. En Ciencia, "Historia" significa la narración ordenada de hechos pasados documentados. Pero en la Biblia, "Historia" tiene un sentido mucho más profundo. ¿Cual?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)