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martes, 12 de noviembre de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO. CICLO C.

DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo C.
PROYECTO DE HOMILÍA. 

¿Cuando será eso? …
¡Ojalá que los antiguos Romanos no hubieran dominado nunca Palestina ni los demás pueblos! ¡Ojalá que los ejercidos imperiales no hubieran nunca destruido Jerusalén y asesinado a muchos de sus habitantes! ¡Ojalá no hubieran destruido su magnífico Templo!
Pero, dado que desgraciadamente ocurrieron todos estos hechos, Lucas los utiliza como lenguaje profético, y pone en boca de Jesús unas palabras que tienen un significado mucho más profundo: la proclamación del Hombre como único "lugar" ("templo") donde encontrar a Dios y venerarle. Así, en el mensaje de Jesús, el Templo de piedras de Jerusalén debe ser sustituido por el único y auténtico templo donde Dios "reside": el ser humano.
Pero los oyentes entienden estas "profecías" como la señal para la universalización del reino de Israel. Muchos pensaban que la obra del Mesías debía ser precisamente ésta: inaugurar el reino universal de Israel. Esto podía conllevar la destrucción del templo actual, pero para sustituirlo por otro más grandioso y solemne, digno de un Imperio teocrático que daría a Dios un culto verdadero. Entienden la sustitución de templos como una sustitución de imperios.
La reacción de Jesús ante esta interpretación es clara: "Prestad atención, no os dejéis engañar".
El engaño puede venir de todos aquellos que, aprovechando las desgracias y calamidades que desgraciadamente acompañan a la vida humana, se presentan como enviados de Dios diciendo: Soy yo quien os trae la salvación. (Hay que fijarse en el juego de palabras. "Yo soy" es el nombre de Dios, "Yahvé" en arameo).
Las desgracias y calamidades no son la señal de la llegada del cambio, sino que manifiestan que todavía estamos en un mundo donde la voluntad de imponerse a los demás en nombre de Dios genera guerras y violencias que hacen sufrir a muchos, y sobretodo a aquellos que se opongan. Y en especial sufrirán aquellos que busquen la realización del Hombre como ser libre y maduro. Estos serán directamente “perseguidos y detenidos, acusados de llevar mi nombre” (de ser "humanizadores").
Pero no se perderá ni un pelo …
Las palabras de Jesús dirigidas a sus discípulos, escuchándolas todo el pueblo (Lucas 20, 45). Jesús deja patente y sin reservas el "precio" que tendrán que pagar los constructores de Humanidad, y añade: "pero no se perderá ni uno solo de vuestros cabellos". Parecen unas palabras contradictorias con las anteriores: "Matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados por todos por el hecho de llevar mi nombre". ¡¿Cómo es posible que alguien sea perseguido, odiado y matado, y a la vez que no se pierda ni uno solo de sus cabellos?!
Lucas piensa en las primeras comunidades cristianas perseguidas, y pone en boca de Jesús unas palabras que presuponen la fe en la dimensión resurrecciosa de la muerte. Estas palabras serían ciertamente contradictorias si no fueran precedidas de la muerte de Jesús junto con la experiencia de que esta "muerte" contiene una nueva forma de vida: una vida ganada para siempre (Vida eterna).
MENSAJE. 
El Templo de piedras tiene una función pedagógica que nos debe llevar a superarlo, como un maestro busca de hacerse innecesario a su alumno. Las "lecciones" de los templos deben llevar a entender que el único verdadero templo donde Dios quiere ser venerado es el Hombre en cada ser humano concreto.
Estamos al final del año litúrgico; queda sólo la fiesta de fin de curso que celebraremos el próximo domingo con la Solemnidad de Cristo Rey, o mejor: la Solemnidad del Hombre–Rey o de la Humanidad plenamente realizada. Todo el camino de Jesús nos lleva a entender la propia vida como una invitación a participar en la empresa de Dios: el surgimiento de una humanidad, construida por vínculos de Amor. Si aceptamos la invitación, nos convertimos en co–empresarios con Dios y los primeros beneficiados de esta Empresa.
RESPUESTA. 
Ningún obrero participa en una Empresa con el fin de dedicarse a sus propios proyectos sino para hacer un trabajo, quizás muy personal y especializada, dentro del objetivo común de la Empresa. Como en una Cooperativa. Y quien no ayuda, estorba.
Conviene ir haciéndonos conscientes de los objetivos de nuestra empresa. Utilizar la inteligencia y la generosidad para que nuestra aportación no sea como dar puñetazos al aire. Esto conlleva no renunciar a nuestra responsabilidad con la excusa de supuestas obediencias a supuestos salvadores. La colaboración activa no se identifica con la obediencia ciega. Nuestra Empresa sigue adelante no con líderes religiosos sino con comunidades vivas y adultas. Cada comunidad es como un ensayo de la Comunidad Universal, objetivo final de la Empresa. Y es sobretodo en estas comunidades–ensayo, pequeñas y concretas, donde podemos ir descubriendo y perfilando este objetivo final, pregustar sus bondades y corregir los errores, con la colaboración de las otras comunidades y de los compañeros escogidos para confirmar a sus hermanos (Lucas 22, 32).
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En el Cristianismo, los lugares de encuentro se han convertido en templos, las mesas para la comida de hermandad se han convertido  en altares, algunos servidores de la comunidad se han convertido en  sacerdotes, el mensaje de Jesús se ha convertido en religión; … ¿Cuál podría ser, en vuestra comunidad, el primer paso para retornar al Evangelio?
  2. ¿Entendéis vuestra parroquia o comunidad como la empresa del cura de turno, de la cual los demás serían simples colaboradores?
  3. Aunque no aparezca habitualmente en las noticias, la Iglesia lleva a cabo su misión esencial de construir humanidad. ¿Cómo se hace esta tarea en vuestra comunidad? ¿Cómo se acomoda a los cambios sociales? ¿Cómo participáis?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)