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martes, 19 de noviembre de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES. FIESTA DE CRISTO REY. CICLO C.

FIESTA DE CRISTO REY. Año C.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Sobre esta fiesta en sí misma también puede ver los apuntes correspondientes al Año A y Año B.
Hemos llegado al final del año litúrgico. Tras bastantes semanas leyendo los relatos del camino de Jesús, hemos llegado al término. Los peregrinos que iban a Jerusalén terminaban su camino en el Templo, donde ofrecían a Dios sus ofrendas (valga la redundancia). El camino de Jesús también lo ha conducido al Templo que, como ya había dicho a sus padres, era la casa de mi Padre (Lucas 2,49). Pero los que se habían apoderado del Templo convirtiéndolo en una cueva de ladrones, ahora se han apoderado también de Jesús, y ellos mismos le han llevado al Calvario. Allí, fuera del templo, Jesús ha sido proclamado "rey".
Lucas describe la escena del Calvario como un gran espectáculo. Allí están todos, "mirándoselo". La escena la preside un cartel situado en el punto más alto: "Este es el rey de los judíos".
El significado superficial de toda la escena es "la muerte del rey". Asesinado el rey, desaparece el reino.
Pero el significado profundo de la escena quiere hacernos descubrir la instauración de un nuevo Templo y de un nuevo Reino, y el nuevo Rey de este Reino ya no lo será como "hijo de David" sino como "hijo del Hombre". Jesús es el Hombre, y desde ahora el Hombre será el nuevo y único Templo, y el nuevo y único Rey. El Calvario nos muestra como es realmente el Hombre: aquel quien da la vida por los demás.
La Cruz es la recuperación del mítico árbol de la vida del Paraíso, que los humanos "perdemos" siempre que "comemos" del árbol del conocimiento del bien y del mal. Comer del árbol del bien y del mal significa apropiarse de la facultad de juzgar y condenar a los demás (Génesis 2,17). En el Calvario todo está alrededor del Nuevo Árbol de la Vida alzando, precisamente, a los condenados. En ningún lugar se dice que haya tres cruces. En su significado superficial, esto se podría suponer, pero, de acuerdo con su significado profundo, se habla sólo de una Cruz donde, junto con Jesús, están los otros condenados. Esta Cruz es presentada como el triunfo del árbol de la Vida sobre el árbol del Bien y del Mal, generador de "sentencias de muerte". Dios mismo corrige estas sentencias renovando la vida de los condenados a muerte.
A partir de ahora, nuestro camino no lleva al Templo sino al Calvario. El culto ya no consiste en hacer ofrendas en el Templo sino en entregarse uno mismo como ofrenda a los demás. Ellos son el Templo donde Dios quiere ser venerado.
Pero Lucas nos advierte de algo importante: no es suficiente con "morir en la Cruz" para tener parte en el nuevo Reino. Sólo a uno de los otros dos crucificados Jesús le dice: "Hoy estarás conmigo en el paraíso". El otro crucificado rechaza "dar la vida". Se dirige a Jesús como Mesías con poder, y le increpa para que use este poder contra quienes les han condenado. No ha entendido ni acepta que el verdadero camino hacia el Hombre pasa por el Amor y no por el Poder.
MENSAJE. 
Teniendo en cuenta cómo ha sido la Historia de la Iglesia, y dada la situación actual, posiblemente la palabra "rey" no sea la más adecuada para expresar la realidad de Jesús. Parece una palabra inadecuada incluso de puertas adentro.
Según el sentido profundo de los textos evangélicos, el mensaje de la fiesta de hoy se expresa visualmente con esta sorprendente escena del Calvario, que nos ofrecen los cuatro Evangelios: Jesús, identificado con todos los condenados, víctimas de las mil formas de Poder que nos hemos inventado los humanos.
El Calvario es la radiografía de la Humanidad: de la Muerte que genera, y de la Vida que puede acoger. Ante este espectáculo cada uno debe decidir en qué lugar se ubica.
RESPUESTA. 
El propio relato que hemos leído nos sugiere la respuesta: "Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino". O la respuesta del Centurión (que encontramos también en los otros Evangelios Sinópticos): "Realmente este hombre era justo". Marcos será aún más explícito: "Realmente este hombre era hijo de Dios" (Marcos 15,39)
Todo el año litúrgico, siguiendo el relato de los Evangelios Sinópticos, es como un gran holograma del proceso de humanización siguiendo el camino de Jesús. Jesús es "el hombre muestra", el hombre "imagen de Dios". De acuerdo con el proyecto de Dios, llegamos a ser humanos en la medida en que reproducimos en nosotros los mismos sentimientos que tuvo Jesús (Filipenses 2,5).
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Os parece adecuado el nombre de la Fiesta de hoy? ¿Qué nombre le pondríais teniendo en cuenta su significado y el mundo en que vivimos?
  2. Con el nombre que sea, ¿cómo "rige" vuestra vida la visión de los crucificados?
  3. ¿Os parece adecuada la estructura actual del Año Litúrgico? ¿Os parece coherente con el ritmo de la sociedad en que vivimos? ¿Sería conveniente una mayor diversidad para acomodarse mejor a las diferentes sociedades y comunidades?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)