Traductor

miércoles, 13 de noviembre de 2013

TERTULIA EN ESPIRAL - Capítulo 54 - DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO - Ciclo C

Tertulia en espiral




TERTULIA – DOMINGO XXXIII DE ORDINARIO – Ciclo C 

Bet
¡Ya volvemos con el miedo! Es lo que me da más rabia de la religión: su manía de dar miedo. Y hablo por experiencia propia.
Víctor
Pues, mi experiencia es diferente. No quiero decir que no tenga miedo. Tengo los miedos normales, los de la mayoría. Pero no me vienen de la religión sino de la vida misma. Otra cosa es que haya personas –incluso los propios padres, a veces– que aprovechen y fomenten los miedos para hacerse obedecer. Pero la religión, a mí, más bien me ha ayudado a relativizar los miedos.
Juli
Has dicho algo importante: muchos miedos vienen de la vida misma. Estoy de acuerdo. Ahora, como Bet, también creo que la gente que se ha aprovechado más de los miedos son los predicadores religiosos. De acuerdo que también hay padres o maestros. O los políticos. Hoy, quizá, son los políticos (sobre todo de ciertos partidos) quien más fomentan el miedo. Algunos llegan a hacer daño con intención, para que la gente tenga más miedo. Es la perversión máxima del político.
Magda
Estoy bastante de acuerdo con todo esto. Pero creo que el relato que hemos leído no es para dar miedo. Cuando se escribió, ya eran muy reales los males que Lucas pone en boca de Jesús como si fueran una profecía. Pero no son ninguna profecía, sino el intento de ayudar a unas comunidades a abordar los males que padecían dándoles una perspectiva más amplia. Es como si les dijera: estos males que sufrís son los dolores de parto de un mundo nuevo que está naciendo.
Bet
¡¿Y por qué tienen que existir dolores de parto?! ¿Por qué hay que sufrir para parir?
Juli
Yo diría que los dolores de parto ayudan a generar los nuevos vínculos que se establecerán entre el niño y su madre. Los dolores naturales suelen tener una función biológica importante. Pero ahora, este no es el tema. Hablábamos del miedo. En este punto tiene mucha influencia la forma de ser de cada uno.
Víctor
Cuanto más rico más miedo, porque tienes más cosas que perder …
Magda
Cuanto más rico, … o cuanto más ligado a las cosas que te rodean. El relato de hoy dice: Esto que veis, llegarán días en que todo será destruido no quedará piedra sobre piedra. Explícitamente se refiere al magnífico templo de Jerusalén, que acababa de ser destruido, cuando Lucas escribía esto. Pero estas palabras van más allá, y expresan una característica de la condición humana. Vivimos por etapas, cuando una termina, comienza otra. Lucas lo sugiere a través de la reacción de los discípulos: ¿Cuándo será esto, y qué señal lo anunciará? Es una pregunta extraña, porque "eso" acababa de suceder. Pero las palabras de Jesús hacen mirar más allá del hecho concreto que sirve de lenguaje. Cada ser humano, cada civilización, pasa por la experiencia del "no quedará piedra sobre piedra". Y la vida continúa.
Víctor
Yo siempre había entendido que estas palabras de Jesús se referían al fin del mundo …
Magda
No hay que confundir los tiempos finales con el final de los tiempos. Todos pasamos por la experiencia de los tiempos finales. Los evangelios hablan de los tiempos finales para Israel con la muerte resurrecciosa de Jesús. Escenifican la muerte de Jesús como el gran espectáculo que marca el cambio de época: tiempos finales de Israel, que dan lugar a un nuevo comienzo "el día primero" después del reposo del sábado.
Bet
De acuerdo: los tiempos finales no son el final de los tiempos. Pero el relato termina con una mentira, porque dice: No se perderá ni uno solo de vuestros cabellos. ¡Ni cabellos ni nada, todo se pierde! Quizás el mundo continúe, pero tú desapareces del todo, y lo mismo ocurre con las personas que más quieres.
Juli
Nada desaparece … Hay lo que hay, y nada nuevo se crea, ni nada desaparece. Sólo se transforma. Ahora Bien: si me hablas del YO, o de la conciencia del YO, no lo sé. Quizás sólo es una ilusión. O quizás también se transforma en alguna forma que no conocemos. En el hospital he visto cosas muy extrañas … No siempre el dolor hunde a la gente. A veces el dolor transforma a una persona de tal manera que, desde fuera, resulta inexplicablemente positiva. Una especie de evaporación del YO, libre y consciente, para condensarse en otra manera de ser. Cuando te relacionas, tienes la sensación de que esa persona está… no sé: en otra dimensión.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)