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miércoles, 11 de diciembre de 2013

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo III de Adviento - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Mateo 11,2-11

En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras de Cristo, le mandó a preguntar por medio de dos de sus discípulos:
- ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?
Jesús les respondió:
- Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia. ¡Y dichoso el que no se sienta defraudado por mí!
Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan:
- ¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? O qué fuisteis a ver, ¿un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis, a ver a un profeta?
Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: «Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti».
Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

Entrevista
Evy
¿Si los Evangelios fueron escritos para hablar de ti, como es que todos empiezan hablando primero de este Juan Bautista? ¿Qué relación hay entre vosotros dos? ¿Es verdad que sois parientes?
Fid'ho
Todos los humanos somos parientes, porque participamos de una misma Vida. Pero la vida no se vive toda de golpe, sino por etapas. En los Evangelios, Juan representa el último tiempo de una etapa, y yo el primero de la nueva etapa. Esta proximidad, el evangelio de Lucas lo expresa diciendo que nuestras madres eran parientes.
Evy
En cambio, en el Cuarto Evangelio, el propio Juan dice que, ¡a ti no te conocía de nada! (Juan 1,31.33)
Fid'ho
Una etapa de la Vida puede seguir a otra, y, sin embargo, suponer experiencias completamente diferentes. Es lo que quiere indicar el Cuarto Evangelio.
Evy
Esto quiere decir que entre la etapa de Juan y tuya hay un cambio cualitativo. Sucedería como con el agua: hasta 99 grados es totalmente líquida, pero cuando llega a 100 grados toma forma de vapor. ¿Pasaría algo así entre Juan Bautista y tú?
Fid'ho
Lo has expresado muy bien.
Evy
Pero yo no veo que en la vida humana haya habido ningún cambio cualitativo
Fid'ho
Puede darse y puede no darse. Depende de la libertad de cada uno. En los humanos, el proceso de la vida puede ir más allá de la evolución biológica, y abrirse a la Libertad y a la Generosidad. Para ser generoso no basta con la evolución, hay que decidirlo. Hay que aceptar y querer que nuestra vida se vaya convirtiendo en respuesta a la presencia de los demás. Decidir ser generoso conlleva también decidir ser libre, con una libertad creciente. Es lo que hacen los taxistas: cuando entran en situación de servicio, encienden aquella luz que dice: LIBRE.
Juan representa la vida humana hasta llegar a la capacidad de decidir. Yo, el Hijo del Hombre, represento el hecho de una decisión generosa. Esta es la gran diferencia entre Juan y yo.
Todo el mundo puede crecer hasta ser como Juan. Para ser como yo, es necesario un empuje más: Que el Espíritu nos haga sentir la belleza de la generosidad plena.
Evy
¿Un empujón del Espíritu? ¿Qué quieres decir?
Fid'ho
¡Lo sabes perfectamente, Evy! Cuando te enamoraste, fuistes tú quien se enamoraba. ¿Pero, tuvo algo que ver, tu mujer?
Evy
¡Evidentemente! De hecho, la primera vez que la vi ya me sentí cautivado por ella.
Fid'ho
¿"Cautivado" por ella? ¿Te privó de tu libertad?
Evy
¡No! Al contrario: activó mi libertad. No he hecho nada tan libremente como casarme con ella.
Fid'ho
¿Lo ves, Evy? Tu enamoramiento, a pesar de ser una acción totalmente tuya, respondía a una presencia que te impulsaba. Algo parecido ocurre con el Espíritu. El Espíritu nos hace deseable, amable, digna de ser acogida la presencia de los demás.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)