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lunes, 30 de diciembre de 2013

REFLEXIONES DOMINICALES.SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Año Nuevo.
Además de la fiesta de la Virgen, hoy celebramos la entrada al Nuevo Año. Sobre este punto es especialmente iluminadora la 2ª lectura. Es corta pero densa. Nos habla de la plenitud de los tiempos.
La idea de la plenitud de los tiempos es importante en la Biblia. Antes de llegar a la plenitud, está el camino que va desde "nacidos bajo la Ley" hasta "hijos".
Todos empezamos "bajo la Ley", sea la "Ley de Moisés" o el Evangelio entendido de una forma legalista.
Es cierto que, después de Cristo, la Ley ya no forma parte del mensaje, pero se encuentra incrustada en nuestro corazón hasta que no nos abrimos al Espíritu que nos hace hijos. Como nos dice San Pablo: "Mientras el heredero de una casa es menor de edad, no se diferencia en nada de un esclavo, aunque es dueño de todo" (Gálatas 4,1 s).
El Evangelio de hoy vuelve a ser lo que ya se leyó en Navidad en la misa del alba añadiendo la notificación de la circuncisión de Jesús al cabo de ocho días. Nos recuerda una vez más la importancia del "pesebre": es lo que identifica a Jesús. Jesús es alimento, y por eso su lugar es un pesebre (un comedero de animales).
Se hace notar que los pastores encuentran a Jesús con María y José. Son ellos quienes nos lo ofrecen acostado en el pesebre. Este gesto hace visible lo que constituye la realidad más profunda de la vida humana según el Evangelio: "vivir" significa "dar vida". El alimento es el signo más clásico de la vida–que–se–entrega.
"María con José y el niño en el pesebre" es como una diapositiva estática que los pastores pueden contemplar. Sorprende que en esta escena sean precisamente los pastores los únicos que se mueven, hablen y provoquen admiración. Esto es sorprendente porque, según los entendidos, los pastores, como grupo, eran considerados gentuza vulgar, ladronzuela y mentirosa. Pero fueron los únicos que recibieron el mensaje, porque estaban velando de noche.
… Velando de noche.
De estas palabras no debemos deducir que Jesús naciera físicamente durante las horas de la noche. Los Evangelios no son una crónica. Evidentemente aquí "noche" tiene una gran carga simbólica. Dado que Jesús es la "luz" (Lucas 2,32), sólo podía nacer "en plena noche". Pero con él se acaba la "noche". Los pastores ven esta "luz" porque estaban velando (Lucas 2,9). Con ellos ha comenzado la gran "inversión" (vuelco) que había señalado María en el Canto del Magnificado: "Dispersa los soberbios de corazón, derriba a los poderosos de sus tronos y exalta a los humildes".
Cuando debieron circuncidarle…
A través del ritual de la Circuncisión, los chicos ritualmente pasaban a ser ciudadanos del propio Pueblo. Por más que los evangelios nos presenten a Jesús como "el hombre–muestra", también insisten en que es una persona concreta y singular, hijo de unos padres concretos, y ciudadano de un pueblo concreto.
Los Evangelios no son una "biografía de Jesús" ni un relato teórico sobre el Ser humano, sino un relato que se inspira en personas concretas de carne y hueso, con nombre propio, y también con vínculos concretos con una colectividad concreta. Cada ser humano es único en sí mismo, pero no es un solitario. Es hijo de la Madre–Tierra, que la ha engendrado a través de la vida de un pueblo y de una Familia muy concretos.
MENSAJE. 
Vivimos en el tiempo. Mejor dicho: somos "temporales". O aún más exacto: "Empezamos siendo temporales". Estamos marcados por el tiempo, pero estamos llamados a superar el tiempo.
El tiempo es una idea que nos hemos creado los humanos para medir los cambios en las personas y en las cosas. Cambiamos continuamente. Los cambios a veces son sólo cuantitativos, pero, a veces, son cualitativos. Por ejemplo: si ponen un cazo de agua al fuego, su temperatura va cambiando cuantitativamente hasta los cien grados, a partir de ahí, el agua hace un cambio cualitativo: se vuelve vapor, y ya depende de otras leyes físicas.
Así también nosotros: empezamos pequeños y vamos creciendo, hasta que hagamos un cambio cualitativo: ser adultos. La diferencia es importante, es como yendo en coche, pasamos de pasajero a conductor.
También en el aspecto religioso comenzamos infantiles, pero estamos llamados a ser adultos. En la medida en que somos adultos, nos hacemos capaces de recibir el don de Dios ya no en forma de ley, sino en forma de vida.
RESPUESTA. 
Nacemos y crecemos siguiendo las leyes de la biología (y de la sociología). Pero para ser realmente adultos necesitamos la decisión libre y consciente (y valiente) de aceptar el don de Dios: la filiación.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. Los Evangelios nos muestran la dimensión universal de Jesús, pero también insisten en su particularidad: era judío. ¿Cómo vivís esta doble dimensión humana: ser fieles a la Humanidad y al propio pueblo? ¿Es posible ser ciudadano del mundo abandonando las propias raíces?
  2. Por decisión del Vaticano II, esta fiesta de hoy debe ser considerada la más importante de las fiestas dedicadas a María. ¿Qué aspecto de María resalta más el evangelio de hoy?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)