Traductor

martes, 21 de enero de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo III de Ordinario - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías:
«País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
-«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.»
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores.
Les dijo:
-«Venid y siguidme, y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes. con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.


Entrevista



Evy
Según lo que hemos leído, empezaste tus predicaciones diciendo que "El reino de los cielos está próximo". Pero, dos mil años después, este tu reino no se ve por ninguna parte…
Fid'ho
Hay quien lo ve, y quién no lo ve. Te olvidas de una palabra importante: "Convertíos". Convertirse y ver el reino se inducen mutuamente: convertirse ayuda a ver el reino, y ver el reino ayuda a convertirse. Ocurre como en el amor: si amas a la persona que te ama, ves su amor, y ver su amor te lleva a quererla más.
Evy
Pero, ¿"convertirse" a qué?, ¿O a quién? ¿Debemos convertirnos a la religión? Pero, ¡hay muchas religiones! ¿Convertirnos a Dios? Pero, ¡A Dios no le ha visto nadie! ¿Convertir a los demás? ¡Son mucha gente, los demás!
Fid'ho
¡Vamos, Evy! ¡No te escabullas buscando tres pies al gato! A ver: tú, como periodista, ¿estás convertido?
Evy
  • Sí. Estoy convertido a mis lectores.
Fid'ho
¿Lo ves, Evy? Siempre hay personas concretas que, de una manera u otra, tenemos ante nosotros. ¿Cómo estás convertido a tus lectores?
Evy
Pienso en ellos cuando escribo: ¿qué buscan?, ¿qué les interesa?, ¿qué les gusta?…
Fid'ho
Imagino que también procuras no engañarles, no utilizarles, no someterles a los tus posibles logros,… Cada persona tiene sus lectores, y tiene que pensar en ellos. Nuestras vidas siempre son como un lenguaje para los demás. Convertirse al reino de los cielos es pensar en nuestros "lectores"…
Evy
De acuerdo. ¡De acuerdo! Pero hay otra cosa que no puedo creer de ninguna manera. Es cuando el relato dice que "ibas por toda Galilea… curando a la gente de toda enfermedad". Esto, evidentemente, debe ser exageración, ¡¿no?! Si fuera verdad, no hubieras acabado como acabaste…
Fid'ho
¡No hay nada de exagerado, aquí! No soy ni médico ni curandero. Yo soy el hijo del hombre, y como hijo del hombre hago asequible la salvación.
Mira, Evy: al principio, la mayoría de los humanos caminan a oscuras, sin saber dónde están ni a dónde van. Se hacen preguntas, pero no tienen respuestas. Esta ceguera genera toda clase de enfermedades: parálisis, depresión, miedo, pesimismo, ataques epilépticos,… Algunos terminan no haciéndose ni preguntas, otros intentan encontrar la manera de matar el tiempo! Pero, cuando llega el hijo del Hombre, aparece la luz. Quien se abre a la Humanidad, se libera de las enfermedades que provienen de la ceguera, y puede vivir la vida. Cuando se vive la vida, cualquier otra enfermedad queda como engullida.
Evy
Si te arrolla un coche y te quedas en silla de ruedas, ¿esto también queda engullido por la vida?…
Fid'ho
Tú eres periodista: pregunta a quienes se encuentran en esa situación…
Evy
Me interesa tu respuesta.
Fid'ho
Recuerda que yo soy el crucificado. Como resucitado, conservo las heridas que me provocaron la muerte. Gracias a ellas puedo hablar como te hablo. Créeme, Evy: cuando alguien conecta con la vida, las enfermedades cambian totalmente de significado. La curación que genera la fe en mí abarca a toda la persona, incluso con enfermedades.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)