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martes, 28 de enero de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo IV de Ordinario - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Mateo 5, 1-12a

En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.


Entrevista



Evy
¡Las Bienaventuranzas! ¡Es célebre, este texto! Por su estructura literaria, ya se ve que el evangelista Mateo construye el texto fundamental del Reino de los cielos. Pero, debo serte sincero: estas Bienaventuranzas, yo no las entiendo. Son demasiado contradictorias. Además: es muy fácil prometer cosas para un futuro que no sabemos cuando vendrá. A mí, estas Bienaventuranzas me llevan a pensar en los discursos populistas que hacen tantos políticos para que la gente les vote. Y aún otra cosa: ¡son peligrosas! Si los pobres y marginados son felices, ¡no es necesario que luchen contra la injusticia de la cual son víctimas!
Fid'ho
¡¿Por qué te empeñas en quedarte a medio camino?! La justicia es necesaria, y es en lo que debe contribuir cada hombre. Pero la felicidad va mucho más allá, y es un don de Dios.
Evy
En las Bienaventuranzas hablas mucho de felicidad, pero ¿por qué la condicionas en cosas que hacen infeliz al hombre, como la pobreza, el luto, la humillación o el desprecio? Si Dios nos quiere hacer felices, ¿por qué no lo hace directamente? Si la felicidad es un don, porque hace pagar un precio tan alto?
Fid'ho
¡No hay ningún precio por la felicidad! Los pobres, los humildes, los perseguidos … son felices no porque paguen un precio sino porque no ponen obstáculo al don de Dios. No son felices porque son pobres sino porque tienen una actitud de apertura y de investigación. Y quien busca, encuentra.
Evy
También los ricos buscan la felicidad. ¡Todo el mundo quiere ser feliz!
Fid'ho
Cierto. Y, en cierto modo, la encuentran. ¡Y esta es su desgracia! Encuentran una ridícula e injusta felicidad en su riqueza exhibida, en su dominio sobre los débiles, o en su la pretendida superioridad, … y así se vuelven incapaces de valorar y buscar la única verdadera felicidad, aquella que conecta con la Felicidad de Dios.
Evy
¿Las riquezas son malas?
Fid'ho
¡No! Dios nos las da para que aprendamos a compartir, y este es la primera gran alegría que ofrecen. Pero cuando las riquezas de unos son la causa de que otras personas no tengan lo que necesitan, entonces son injustas, y nos hacen daño.
Evy
Hay muchas clases de riqueza que no se puede compartir, por ejemplo la salud, la prudencia, la sensibilidad, el optimismo, …
Fid'ho

Tú sabes muy bien que, en realidad, lo que compartimos es la vida. Las diferentes riquezas son sólo la anécdota. Lo importante es la vida. La vida nos dice en cada momento qué y cómo podemos compartir.