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miércoles, 29 de enero de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Presentación del Señor

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel."

[Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma."
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.]



Entrevista



Evy
Sorprenden las palabras de Simeón cuando, hablando de ti, dice que serás motivo para que muchos en Israel caigan y muchos se levanten. No puedo imaginar que tú, el Hijo del hombre, puedas ser motivo de que muchos caigan. ¡¿No se dice en el relato que eres luz para todos?!
Fid'ho
¡Es el riesgo de la libertad! La luz es indispensable para quien quiere hacer el bien, pero la libertad le permite hacer el mal. Quién quiere hacer el mal necesita oscuridad, y odia la luz.
Evy
Yo pienso que, directamente, nadie quiere hacer el mal. Quien hace un mal es porque, de alguna manera, le parece bien.
Fid'ho
¡Las cosas no son tan simples! Cada hombre flota en un mar de ideas, valores, mentalidad, religión, costumbres, leyes, presupuestos, intereses, … que lo mueven a ser o actuar de una determinada manera. Pero, cuando nos encontramos ante una persona concreta, todo esto queda en cuarentena. ¡Y es aquí que nos la jugamos! Quien prefiere a la persona a cualquier otra cosa, buena o mala, actúa con justicia. Quien desprecia a la persona –por insignificante que parezca– dando preferencia a sus propias cosas, buenas o malas, es injusto. El encuentro con las personas reales y concretas se convierte en la ocasión para hacer el bien o en la trampa para hacer el mal.
Evy
¿Es por eso que tú, el Hijo del hombre, eres una "bandera", y "señal de contradicción"?
Fid'ho
Cuando alguien se hace presente ante nosotros, su presencia es como una espada que nos atraviesa, y pone de manifiesto nuestros auténticos sentimientos.
Evy
¿Es posible cambiar los sentimientos?
Fid'ho
¡Evidentemente que sí! Piensa que los humanos estamos "diseñados" para amar. Ante los demás, sobretodo ante los que sufren, sentimos constantemente la llamada del amor, y podemos seguirla. Igualmente, cuando se desprecia a alguien, se oye la voz del remordimiento: ¿qué has hecho de tu hermano? Y uno puede convertirse.
Evy
¿Hay algunos que no se convierten?
Fid'ho
¡Evy! ¡Esta pregunta es sólo una curiosidad de periodista! Pero te diré una cosa: como Hijo del hombre mi trabajo es invitar a todos a la conversión, respetando la libertad. Cada ser humano sólo se humaniza construyendo Humanidad.
Evy
Los Dictadores también quieren hacer (su) Humanidad …
Fid'ho
No desde el hombre sino desde sus gustos o prejuicios. Utilizan a los humanos, pero no construyen Humanidad. Hacen, o pretenden hacer, Imperios.
Evy
¿El Reino de Dios que tú predicas, no es también un Imperio?
Fid'ho
¡Es necesario estar alerta! ¡La tentación de construir un imperio no desaparece jamás del todo! ¡Es necesario estar muy atentos para no caer en la tentación! A pesar de ello, ¡los hay que caen!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)



Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)