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lunes, 27 de enero de 2014

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE ORDINARIO. CICLO A.

Domingo IV de Ordinario.
Ciclo A
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

NotaEste año 2014, este domingo cae el 2 de febrero, Fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. Esta Fiesta tiene preferencia sobre el domingo.
Nota IILas Bienaventuranzas son también leídas en la fiesta de Todos los Santos. Allí podéis encontrar más comentarios.
Litúrgicamente estamos en el año A, que tiene como evangelista preferente Mateo.
El evangelio de Mateo, según los expertos, fue escrito en el ámbito de unas comunidades cristianas formadas sobre todo por judíos. Quizás por ello, la figura de Jesús es presentada como un nuevo Moisés, el promotor (en nombre de Dios) de Israel como Pueblo Elegido.
El evangelio de hoy es el de las Bienaventuranzas, que son preámbulo del sermón de la montaña.
En el evangelio de Mateo las Bienaventuranzas ocupan el mismo lugar que ocupaban los 10 Mandamientos que promulgó Moisés para el pueblo de Israel. Como Moisés, también Jesús "sube a la montaña", la cual representa el "lugar de encuentro con Dios".
Hay, sin embargo, importantes diferencias entre Moisés y Jesús:
  • Moisés sube sólo a la montaña para recibir de Dios las "tablas de la Ley" (Éxodo 19,20 y 20,18); en cambio Jesús sube a la montaña "y los discípulos se le acercaron".
  • Moisés "baja de la montaña" tras recibir la Ley para dársela al pueblo que esperaba abajo; en cambio Jesús "se sienta en la montaña" y da su Mensaje a la multitud que, se supone, está también en la montaña.
  • Sobretodo cambia el lenguaje: ya no se trata de "mandamientos" sino de "bienaventuranzas".
Hay que reconocer que las Bienaventuranzas utilizan un lenguaje contradictorio ya que en el fondo vienen a decir: "Felices los infelices".
Sin embargo, esta contradicción es la respuesta a otra contradicción; y si, en matemáticas, "dos negaciones, afirman", también podemos decir que "dos contradicciones, se complementan". En este contexto, su uso es para anunciar una buena noticia.
El mensaje de Jesús no va dirigido a una sociedad neutra, sino a una sociedad contradictoria: está hecha de pobres y de ricos; de esclavos y de dominadores; de personas dignas y de personas indignas; buenos y malos; … Y la contradicción está en que, a pesar de haber riquezas para todos, hay pobres porque hay ricos demasiado ricos. Aunque la libertad es para todos, algunos utilizan su libertad para esclavizar a sus compañeros. Aunque la dignidad pertenece a todos los seres humanos, los hay que son declarados indignos por que establecen criterios injustos de valoración.
Es en este mundo contradictorio que Jesús declara que Dios se muestra sólo entre los desfavorecidos.
Y, claro, con el peso de Dios en el platillo de los insignificantes, la balanza se invierte. Como nos dice San Pablo en la segunda Lectura: Dios "ha escogido a los que el mundo tiene por débiles y los que, a los ojos del mundo, son gente de clase baja, gente de la que nadie hace caso; para destituir a quienes son alguna cosa …". También María ya lo había proclamado: "Derriba a los poderosos de sus tronos y exalta a los humildes" (Lucas 1,52).
Y esta es la "buena noticia" de Jesús. Es así como "funciona" el Reino que anuncia y manifiesta.
A las bienaventuranzas contradictorias, Mateo añade tres normales (que no se encuentran en el texto paralelo de Lucas, 6,20): Bienaventurados los misericordiosos … Bienaventurados los limpios de corazón … Bienaventurados los que trabajan por la paz … Posiblemente se intente así que el número de las Bienaventuranzas sugiera mejor el paralelismo buscado con los 10 Mandamientos.
Dichosos los pobres de espíritu …
La expresión "pobres de espíritu" se presta a interpretaciones diversas. Quizás aquí Mateo quiere dar un toque de realismo: en un mundo dividido entre pobres y ricos, puede ocurrir que uno pertenezca a la clase de los pobres, pero deseando ser rico. Serían pobres "con espíritu de ricos". En estos casos, no se puede sentir la felicidad que Jesús proclama.
MENSAJE. 
El mensaje se podría resumir en una frase más o menos así: Felices los infelices, porque, si le aceptan, tienen a Dios de su parte.

RESPUESTA. 
Acoger un mensaje como este no es fácil, ya que contradice directamente nuestras tendencias más primarias. Sin embargo, nos abre horizontes alentadores una vez hemos descubierto los proyectos de Dios sobre la Humanidad. Es imposible comportarse como hijo cuando todavía uno tiene espíritu de sirviente. Pero cuando se ha descubierto y aceptado el don de la filiación, ya no se puede vivir como sirviente, y es fácil y gozoso ser hijos en el Hijo, aunque conlleve ser felices en un mundo contradictorio. "Ser feliz y esparcir felicidad" es la respuesta lógica al hecho de participar en la felicidad de Dios.

PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Vivís felizmente, de acuerdo con vuestra participación de la Felicidad de Dios?
  2. Bien mirado, ¿hay realmente algo que nos pueda impedir de verdad ser felices y esparcir felicidad? ¿Qué cosa? ¿Por qué?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)