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viernes, 3 de enero de 2014

REFLEXIONES DOMINICALES. EPIFANIA DEL SEÑOR (REYES MAGOS). CICLO A.

Epifanía del Senyor.
Reyes Magos
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

La Fiesta de la Epifanía es, en Oriente, la fiesta paralela de nuestra Navidad en Occidente.
Aquí se puede ver la importancia de las palabras. Aunque las palabras son creadas por nosotros, una vez creadas, tienen su propia dinámica, y nos impulsan a hacer o pensar de acuerdo con las palabras que hemos creado o que nos han impuesto.
Resulta que, en la parte occidental del antiguo Imperio Romano, el solsticio de invierno se celebraba con una fiesta que se llamaba "Navidad del Sol invicto". Por eso, cuando se cristianizó esta fiesta, se convirtió en la "Navidad de Jesús", y las celebraciones se centraron en el Nacimiento y la Infancia de Jesús, ya que "navidad" significa "natalicio". En cambio, en la parte oriental del Imperio Romano, el solsticio de invierno se celebraba con una fiesta que se llamaba "Epifanía del Sol". "Epifanía" significa "manifestación". Cuando se cristianizó esta fiesta, se convirtió en la Epifanía de Jesús o Epifanía del Señor, y no tenía nada que ver con su nacimiento o infancia sino con aquellos relatos evangélicos donde se manifestaba más claramente la divinidad de Jesús. En concreto, el evangelio propio del día de la Epifanía, en las Iglesias orientales, es el del Bautismo de Jesús, al comienzo de su vida pública, cuando Dios mismo manifiesta quién es realmente Jesús: Una voz del cielo: "Este es mi Hijo, mi amado, mi predilecto" (Mateo 3,17).
Trasvase de fiestas.
Pronto la fiesta occidental de la Navidad pasó a Oriente, y la fiesta oriental de la Epifanía se incorporó a nuestro Navidad, aunque cambiando un poco su significado por el hecho de celebrarse en el marco de la Infancia de Jesús. Por eso el relato del Bautismo de Jesús fue desplazado al domingo siguiente, y para el día de la Epifanía se escogió el relato de los Magos de Oriente. Así, a la Epifanía, entre nosotros, también se le llama fiesta de los Magos o de los Tres Reyes.
El relato de los Magos.
El evangelio no habla ni de "reyes" ni de "tres" sino de "unos magos". Esta palabra es utilizada con intención, ya que los magos, que a menudo eran también astrólogos, eran considerados, por los judíos, personas sospechosas de idolatría, porque divinizaban las estrellas.
En el Relato de los Magos, Mateo establece un contrapunto entre los "magos" y los "grandes sacerdotes y los Letrados de Israel". Estos, a pesar de disponer de las Escrituras que hablan del Mesías, no se dan cuenta de nada ni están al corriente del nacimiento del Rey de los judíos. En cambio, fuera de Israel, donde sólo contaban con el lenguaje "sospechoso" de las estrellas, lo han conocido y responden con generosidad.
Según la mentalidad popular, cada persona tiene su estrella. Es una forma muy gráfica de expresar esa sensación que todos experimentamos alguna vez de estar "conectados" a realidades superiores. Evidentemente, las personas que tienen una misión más importante, su estrella debe brillar más. Los Magos, atentos al lenguaje del cielo, han visto como se alzaba una estrella muy importante; tan importante que deciden ir a rendir homenaje a su "propietario".
Pero se han equivocado en una cosa: han pensado que una persona importante había de nacer en un lugar importante, por ello se encaminan hacia Jerusalén, la capital del país. En Jerusalén "pierden" la estrella. Y, además, allí no saben nadie sabe nada … Primero "toda la ciudad" se alarma por lo que dicen los Magos. Luego, buscando en las Escrituras, encuentran que el Mesías "debía nacer en Belén". De todas formas, cuando salen de Jerusalén, vuelven a ver la Estrella. Y sienten una gran alegría: ahora han descubierto que la importancia del niño que van a adorar no tiene nada que ver con los poderes constituidos. Cuando vuelvan, ya no pasarán por Jerusalén a pesar de las indicaciones que les había dado el rey Herodes.
Este relato resulta sorprendente entendido desde nuestra cultura actual, ya que hemos perdido el lenguaje de las estrellas. La mayoría de personas no conoce en absoluto las estrellas, ni se ha parado a contemplarlas. Es cierto que mucha gente mira los horóscopos, o consulta a los astrólogos … Pero yo hablo de mirar el cielo y contemplar las estrellas de verdad. El mal de las estrellas es que las vemos muy pequeñas y, sobretodo, nos hacen sentir muy pequeños … Preferimos los "estrellas" que nosotros mismos nos hemos creado, aunque nos deslumbren y no nos dejen ver nada de nada
No es necesario preguntarse de qué estrella, cometa o meteorito habla este relato evangélico. Los evangelios no hacen Astronomía (ni Astrología!) Sino "Buena Noticia". Es un relato confeccionado a partir del lenguaje popular de entonces, enriquecido con "tradiciones y promesas" extraídas de la Biblia. Digámoslo una vez más: no se trata de la crónica de un hecho sino de un relato, posiblemente inspirado en leyendas populares que suelen tener una base más o menos real, y con el que el evangelista nos quiere transmitir un mensaje importante para la Humanidad (> mensaje).
El Relato de los Magos, exclusivo del evangelio de Mateo, es muy diferente del Relato de los Pastores, exclusivo del evangelio de Lucas. En ambos casos, ellos son los únicos a quienes es comunicado el Nacimiento de Jesús. Tienen en común que tanto los magos como los pastores velaban de noche, estaban atentos, y tenían un corazón generoso. También hay que notar que tanto los magos como los pastores, en aquellos tiempos en Israel, eran gente sospechosa.
En cada país la Fiesta de Reyes ha tomado una determinada forma popular. Entre nosotros ha cedido el protagonismo a los niños y a nuestro anhelo, más o menos disimulado, de recuperar la "inocencia". Pero debo confesar que no me resulta nada fácil encontrar la parte positiva de tanta movida en relación a una ficción. Me refiero a las cabalgatas oficiales, con autoridades implicadas para hacer más "creíble" la "piadosa mentira". Quizá se trata simplemente de una muestra más de la tendencia actual a entender la vida como un espectáculo.
MENSAJE. 
Dios se nos manifiesta en Jesús (Epifanía), y se manifiesta a todos los hombres. Los Magos representan a todos los Pueblos que, a pesar de no ser considerados "Pueblo elegido", tienen su forma de estar atentos, de conocer y de responder. Como hemos leído en la 2ª Lectura, "desde ahora, por el Evangelio, todos los pueblos, en Jesucristo, tienen parte en la misma herencia, forman un mismo cuerpo y partícipan de la promesa".
No cuenta ser fiel de una religión o de otra (o de ninguna). Lo que cuenta es la respuesta que damos a cada ser humano con quien nos encontramos, y que se convierte en la "manifestación concreta" de Dios para cada uno de nosotros.
RESPUESTA. 
El embobamiento de los Grandes Sacerdotes y Letrados nos debe servir de advertencia. Hay una tendencia en cada pueblo a considerase de alguna manera "pueblo elegido". También, en toda religión, existe la tendencia a considerarse "la única verdadera Religión". Pero el relato de hoy nos deja claro que lo que cuenta es estar atentos a la "estrella" de cada ser humano y estar dispuestos a rendirle homenaje con nuestros dones. El viaje de los Magos es un viaje espiritual que debemos hacer cada uno de nosotros: del culto a las Estrellas a la veneración del Hombre; de la religión en el templo al amor al Hombre.
El ser humano se ha convertido en el camino único e indispensable para "ver" la manifestación de Dios.
La respuesta contraria viene representada por Herodes, el Poder antihumano. Para él, todas las personas que no están bajo su control son peligrosos rivales que hay que eliminar.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. En otras épocas muchos pensaban que su religión era la única verdadera y, consecuentemente, las otras eran falsas o menos verdaderas. ¿Qué opináis hoy?
  2. En nuestro entorno, la Fiesta de los Reyes genera mucha ilusión, pero también mucha desilusión. ¿Qué comentario os merece todo esto?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)