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miércoles, 12 de febrero de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo VI de Ordinario - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado.
Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil', tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.
Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno.
Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio. "
Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor".
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir "sí" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»



Entrevista



Evy
Este largo evangelio que hemos leído consta de dos partes que, en mi opinión, son contradictorias, porque primero dices que hay que respetar la Ley hasta en los detalles más pequeños, pero luego lo cambias todo, contraponiendo lo que dice la Ley con lo que dices tú. ¿En qué quedamos: se debe cumplir la Ley tal está como escrita o cambiarla?
Fid'ho
Interpretas mal la palabra–clave de todo esto: "Completar". Yo no vengo ni a cambiar ni a desautorizar la Ley sino a completarla. La Ley tiene forma de promesa. No tiene valor por sí misma sino que sirve para mover al Hombre hacia la plenitud. La Ley es como la escuela. Los niños no van a la escuela para quedarse. La escuela les ayuda a crecer y hacerse adultos. Una vez son adultos, están más allá de las normas escolares.
Evy
¡Pero tú cambias las normas de la escuela por otras más exigentes!
Fid'ho
El cambio no está en las normas sino en las personas. Mientras el hijo es pequeño, recibe normas y leyes para ayudarle a crecer. Una vez ha llegado a la madurez, él mismo se impone esas "normas" que la generosidad le sugiere. Las leyes de la infancia tenían la función de hacerle desear la Libertad. Cuando se alcanza y se acepta la Libertad, la propia Libertad se convierte en la única "norma".
Evy
¿La Libertad es más exigente que la Obediencia?
Fid'ho
¡¿Y tú me lo preguntas?! ¿A ti qué te resulta más exigente: las órdenes de tu director, en el trabajo, o las normas que "te imponen" tu libertad y tu amor a la esposa y a los hijos? Y sin embargo, ¿qué te hace más feliz?
Evy
¡Ahora comprendo el cambio que propones! La Ley dice: No matarás. O también: Respeta los derechos de los demás. En cambio, cuando amas, el Amor dice: No hagas nada que rompa la armonía. O: Haz todo aquello que es agradable al prójimo. O también: Dedícale toda tu vida. El Amor es mucho más exigente, pero es Vida. Las normas que se imponen quizás sean necesarias para construir una sociedad. Pero para construir comunión, es decir: para vivir, son indispensables las "normas" que inspiran la Libertad y el Amor.
Pero me queda una pregunta: ¿qué sucede si alguien no da el paso de las "normas de la sociedad" a la "vivencia de la comunión"?
Fid'ho
¿Qué ocurre si un niño no crece? Los hay que ya han sido incorporados a la plenitud de la comunión. No los vemos crecer, pero crecen con la Comunidad. Hay otros que no crecen porque no quieren crecer. En estos casos, no te puedo dar ninguna respuesta. Yo he venido para quienes quieren crecer.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)