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miércoles, 19 de febrero de 2014

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO VII DE ORDINARIO. CICLO A.

PROYECTO DE HOMILÍA. 

Se dijo: Ojo por ojo …
Con la expresión "espiral de la violencia" se quiere indicar que la agresividad tiende a responder a la violencia con una violencia mayor. Esto termina haciendo imposible la convivencia. "Ojo por ojo" sería una norma aparentemente justa, y buena para poner medida en la respuesta a las agresiones.
Pero, en la práctica, ni siquiera esta norma suele ser respetada porque los poderosos se han reservado el monopolio de la violencia, y a menudo la ejercen sin ningún tipo de control ni medida. Nuestra historia humana, desde este punto de vista, es extremadamente inhumana, y vergonzante comparada con otras especies animales.
Pero yo os digo …
La propuesta de Jesús también parece inhumana, pero por el otro extremo. Proponer que si te pegan en una mejilla pongas también la otra, o que si alguien te quiere robar el traje le des también el manto, es realmente pedir demasiado. Es inhumano por exceso. Los humanos tenemos que vivir "humanamente".
Pero, pensamos en ello un poco más.
Para vivir "humanamente" primero hay que preguntarse ¿qué es el hombre?
Es aquí cuando nos llega la gran revelación buena noticia de Jesús de Nazaret.
Ya desde los comienzos, la Biblia nos dice que el Hombre (hombre y mujer) fue hecho a imagen de Dios. Con la plenitud de los tiempos, los Evangelios nos desvelan que Dios nos invita a ser sus hijos, y nos muestran a Jesús de Nazaret como el ejemplo perfecto de Hombre–Hijo de Dios.
Esto que nos propone el Evangelio es ciertamente "sobrehumano", o sobrenatural, si usamos el lenguaje clásico. Pero no es "inhumano", porque forma parte de la naturaleza humana crecer y superarse. Es un don que se nos ofrece.
Desde siempre Dios, que es Amor, nos ha llamado a ser hijos. Pero esto sólo lo vamos descubriendo poco a poco.
Pasa igual que en la vida natural: nacemos pequeños, débiles e ignorantes, y mientras no hemos crecido debidamente, no descubrimos qué significa realmente ser hijos de nuestros padres.
¡Es admirable la sabiduría de la naturaleza haciéndonos nacer pequeños! Sólo así podemos crecer de una forma que nos permite ser, en buena parte, autores de nuestra vida. Así podemos llegar a ser personas. Si nuestros padres nos engendraran "adultos", podríamos ser muy perfectos, pero seríamos robots. Naciendo pequeños nos podemos hacer a nosotros mismos, y experimentar y responder al amor de aquellos que decidieron vivir para nosotros haciéndose progenitores nuestros.
MENSAJE. 
Somos una historia. Empezamos pequeños, pero estamos llamados a ser hijos de Dios. No estamos anclados en una naturaleza humana fija. No hay "inhumanidad" por defecto o por acceso. Es inhumano no crecer o impedir el crecimiento de alguien o de la humanidad, pero lo extremadamente inhumano es la violencia que destruye vida humana. El amor no puede ser nunca inhumano. Al contrario: el amor es lo único que nos hace crecer humanamente: crece el que ama, y crecen los amados.
RESPUESTA. 
Sed buenos del todo, como lo es el Padre celestial. Esto implica querer a todos, incluso a los enemigos.
Amar a los enemigos conlleva perdonar sus ofensas y, por tanto, dejar de considerarles enemigos.
Esto no siempre impide que ellos sigan considerandos enemigos suyos y usen violencia contra vosotros. El amor hacia ellos puede llevar a asumir esta violencia como una forma de neutralizarla. "Las bombas que han estallado son bombas vencidas". Otras veces, el amor hacia ellos y hacia los demás inspirará otras formas de reaccionar, que pueden ser muy variadas según las circunstancias.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. La violencia puede ser física o psicológica. Una simple palabra puede hacer más daño que diez bofetadas. ¿Notáis si progresivamente habéis ido superando lo del "Ojo por ojo"? ¿Lo habéis intentado?
  2. Suponiendo que ya no veáis a nadie como enemigo, ¿progresáis en el amor hacia aquellos que os consideran enemigos suyos? ¿Cómo les mostráis este amor?
  3. A menudo se dan noticias o chismes que generan violencia en el corazón. ¿Cómo tratar estas noticias? ¿Las repetís, ayudando así a generar más violencia?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)