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lunes, 31 de marzo de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo V de Cuaresma - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Juan 11, 1-45

En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro. Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
-«Señor, tu amigo está enfermo.»
Jesús, al oírlo, dijo:
-«Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos:
-«Vamos otra vez a Judea.»
Los discípulos le replican:
-«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí? » Jesús contestó:
-«¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche, tropieza, porque le falta la luz.» Dicho esto, añadió:
-«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo.»
Entonces le dijeron sus discípulos:
-«Señor, si duerme, se salvará.»
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les replicó claramente:
-«Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa.» Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
-«Vamos también nosotros y muramos con él.»
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Jesús le dijo:
-«Tu hermano resucitará.»
Marta respondió:
-«Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice:
-«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Ella le contestó:
-«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja: -«El Maestro está ahí y te llama.»
Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él; porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.» Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó: -« ¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron:
-«Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
-«¡Cómo lo quería!»
Pero algunos dijeron:
-«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
-«Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice:
-«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»
Jesús le dice:
-«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
-«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.» Y dicho esto, gritó con voz potente:
-«Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: -«Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.


Entrevista




Evy
Como periodista, debo comenzar preguntando por ese tal Lázaro que tú resucitaste. ¿Volvió a morir? ¿Todavía está vivo? Y, en este caso, ¿dónde vive? ¿Se le podría hacer una entrevista?
Fid'ho
¡Claro que vive! ¡La resurrección no es un "entretenimiento" para alargar unos años nuestro tiempo! El tiempo se acaba definitivamente con la muerte. Entonces aparece la eternidad, que es otra forma de vivir.
Evy
Pero, según el relato, tú resucitaste a Lázaro "dentro del tiempo", ¡y ante mucha gente que vivía en el tiempo!
Fid'ho
El relato habla de fe. Sólo los ojos de la fe pueden ver la resurrección. La fe nos permite, ya en el tiempo, experimentar la vida de eternidad.
Evy
Perdona, Fid'ho: con estas distinciones ¿no me estarás diciendo que ese tal Lázaro, en realidad, no resucitó?
Fid'ho
Lo que te estoy diciendo es que, en realidad, no murió. Para quien no tiene fe, Lázaro murió. Para quien no tiene fe, todo el mundo muere; también yo. Pero quien tiene fe en mí ve mejor cómo es la vida y los pasos que ésta puede experimentar. Para quien tiene fe, es más adecuado hablar de "dormirse" que de "morir".
Evy
"Morir" … "Dormirse" … Son palabras diferentes, pero, ¡el resultado es el mismo!
Fid'ho
¡De ninguna manera! Imagina que has ahorrado un millón de euros para comprarte una casa, pero antes de comprártela, te roban. En un momento habrás perdido todos tus ahorros. Pero si cuando vas a comprarte la casa te encuentras con un amigo que ha sufrido una grave e inesperada necesidad, y tú le das tu dinero, ¿dirás que los has perdido? ¿Considerarías que es como si te hubieran robado?
Evy
¿Quieres decir que la muerte de este tal Lázaro no le supuso perder la vida porque la había entregado? ¿A quién le había dado?
Fid'ho
En el relato se van repitiendo continuamente las palabras "hermano" y "hermanas". La experiencia de la muerte, para las personas que se han hecho hermanas en la gran familia humana, no tiene nada que ver con la muerte de aquellos que se agarran a la vida para asegurársela. Quien busca conservar para él solo su vida, acaba perdiéndola; pero quien vive compartiéndola fraternalmente, realmente no "muere" sino que se abre ante él el ámbito de la Vida que se entrega.
Evy
¿La resurrección de Lázaro corrige la interpretación de Tomás (presentado como nuestro "gemelo") cuando dice: Vamos también nosotros, moriremos con él? ¿La decisión que hace Tomás de "morir con él", convierte su vida en un "vivir con él"?
Fid'ho
Tomás no descubrió esto hasta el final de todo. Es entonces cuando, maravillado, me dirá: "Señor mío y Dios mío!". Como Hijo del Hombre, esa es la gran buena noticia que voy haciendo visible para todo el que quiera ver. Conmigo, por mí y en mí, viven Lázaro, Tomás y todos los que han dado, dan o darán su vida hecha hermandad.
Evy
"Contigo, por ti y en ti viven todos los que dan la vida hecha hermandad". Me cuesta entender lo que dices. Pero tengo que reconocer que, cuando hablo contigo, no tengo la impresión de estar hablando con una realidad virtual, o con un holograma, o con una proyección de mi inconsciente. Te siento totalmente real, de carne y hueso …
Fid'ho
De carne y hueso, pero conectado a la plenitud de la VIDA. Por eso quien permanece en mí, vive conmigo. Quien construye humanidad, vive la Humanidad.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO V DE CUARESMA. CICLO A.

Domingo V de Cuaresma
Ciclo A
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Una vez, en el dentista, la enfermera que trataba mi muela me preguntó si yo, que soy cura, también hacía (misas de) entierros. Antes de que le respondiera, ella me dijo que estaba muy enfadada con el cura que había hecho el entierro de una amiga muy querida. Era irritante que el cura, en una situación tan dramática como aquella, se enredara hablándonos de un muerto que salía de una cueva y corría por allí … Fue una gran falta de respeto para todos los que estábamos llorando, dijo.
El cura de quien se quejaba la chica es un compañero que yo conocía muy bien. Sé que sus homilías eran muy bien preparadas, siempre bien dichas, delicadas y ricas de contenido evangélico. Por lo que pude deducir, la gran "equivocación" de mi admirado compañero había sido hablar de resurrección en una celebración en la que la amable enfermera estaba tan abrumada por la muerte, que no podía soportar oír hablar de Vida.
Lo que tanto irritó a esa chica era una parte del relato que hemos leído hoy. Un relato realmente extraño, casi absurdo si no supiéramos que el Evangelio de Juan, a través de historietas sorprendentes y extrañas como esta, quiere ofrecer un mensaje profundamente humanizador.
El relato habla de la experiencia de la muerte en la comunidad cristiana. Que se trata de la comunidad cristiana se deduce claramente por la relación de hermanos que tienen los diferentes protagonistas, además de la afirmación repetida del amor de Jesús. "Jesús quería a Marta, a su hermana y a Lázaro".
Si hubieras estado aquí …
Destaca en este relato la acusación que, primero Marta y luego María, hacen a Jesús. "Señor, si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto". Es una acusación muy extraña porque es también un acto de fe. Jesús es acusado de la muerte del hermano por "no haber estado allí". ¿Es que Jesús está ausente de la "comunidad cristiana" cuando ésta más le necesita?
Y la cosa es aún más grave si antes se ha dicho que Jesús, al recibir la noticia de la enfermedad de aquel que ama, decidió no presentarse de inmediato. "Después de recibir la noticia de la enfermedad, se quedó todavía dos días en el lugar donde estaba".
Resulta sorprendente el llanto de Jesús, si tenemos en cuenta la resurrección que sigue. Este llanto provoca dos comentarios entre la gente: Los judíos decían: «Mirad cómo le amaba.» Otros decían: «¿Este hombre que abrió los ojos al ciego, no habría podido hacer que Lázaro no muriera?»
Los dos comentarios se complementan. El punto de partida es el amor de Jesús a Lázaro, pero un amor que no le lleva a evitar que muera. En cambio se destaca que Jesús "puede abrir los ojos a los ciegos". Juntando los dos comentarios, diríamos que Jesús no evita la muerte de los humanos sino que nos abre los ojos para que podamos ver la Vida que se esconde detrás de la experiencia de muerte. Él hace que veamos el significado real de lo que nosotros llamamos "morir", y que Jesús llama "dormirse". Lo recuerda explícitamente a Marta: "¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?"
La muerte–resurrección de Lázaro anuncia la muerte resurrecciosa de Jesús, como muestra la reacción de los discípulos, y en concreto de Tomás: "Tomás, el Mellizo, dijo a sus compañeros: Vamos también nosotros y muramos con él". Pero hay un detalle importante: los discípulos y Tomás hablan sólo de muerte, de la muerte como un destino fatal y definitivo. En cambio Jesús nos muestra la estrecha vinculación entre muerte y resurrección. "El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá".
Jesús corrige nuestros puntos de vista con relación a la Muerte.
En nuestra Cultura solemos ver la Muerte sólo como un mal, e intentamos protegernos separando con una losa el mundo de los muertos del mundo de los vivos. Jesús corrige la mentalidad que se manifiesta en estos comportamientos. "Quitad la losa". La obediencia de los hermanos permite a Jesús anular la separación entre los dos mundos, y llamar a Lázaro.
Jesús agradece al Padre (generador de Vida) su capacidad para hacer quitar la losa. Esta losa o piedra grande volverá a ser mencionada en la sepultura de Jesús cuando María Magdalena va al sepulcro y ve que "la piedra ha sido quitada". En el caso de Jesús, nadie la quita, simplemente está quitada. (Mateo dice que la quita "el ángel del Señor").
Desatadlo y dejadle caminar …
En cierto modo se han invertido los papeles: Jesús, que era acusado de la muerte del hermano, ahora corrige a los hermanos que han atado al hermano difunto y le han recluido en el imaginario mundo de los muertos. “Desatadlo y dejadle caminar". La muerte no es ningún final: ni el final de la Vida ni el final del Camino. La muerte no existe como victoria sobre la Vida; sólo como camino hacia la Plenitud.
MENSAJE. 
Retirad la losa …
Vida y Muerte no se excluyen. Como dice la sabiduría popular: La muerte es ley de vida. La muerte es el paso ("pascua") de una vida inicial a la Vida en plenitud. La vida inicial es recibida como un regalo puesto en nuestras manos, y que podemos merecer convirtiéndola también en un regalo (vida entregada). Así la Vida en plenitud es a la vez don recibido y mérito nuestro.
Una vida entregada no cae en el vacío (No existe "el vacío") sino que es acogida en la Comunión de Vida con Dios.
"Dejadle caminar", dice Jesús refiriéndose a Lázaro. "Suéltame", repite Jesús a María Magdalena cuando ésta, abrazada a sus pies, quería retenerle. Nuestra vida no termina en sí misma sino que tiene un horizonte abierto: la Vida en el Padre. "Jesús dice a María Magdalena: Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre, que es vuestro Padre, a mi Dios, que es vuestro Dios" (Juan 20, 17).
RESPUESTA. 
La muerte de un ser querido es siempre una rotura de la propia alma. Con él muere también una parte de nosotros mismos. Lo experimentamos como una situación injusta, sobretodo si se trata de la muerte de una persona joven, y parece que nos consuela poder señalar culpables. La fe en Dios puede llevarnos a hacerle culpable. Y lo sería, si la muerte sólo fuera lo que "vemos" nosotros.
Es cierto que la Muerte, vista y experimentada sólo desde sí misma, es incomprensible, y sentida como el peor de los males. En realidad, también la Vida es incomprensible cuando no es entendida como un entregarse.
"Entregarse", de alguna forma, es morir. Por eso podemos ver la muerte como una forma de Vida, la cual crece y llega a la Plenitud entregándose plenamente.
La cosa injusta y culpable es ir contra la Vida y su crecimiento. Somos injustos cuando atentamos contra la Vida de personas y de pueblos, ya que la muerte como donación de la vida sólo puede ser fruto de la propia y libre decisión. Pero cuando existe esta decisión nacida de la generosidad, la muerte es simplemente la otra cara de la Vida.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿Consideráis que nuestra sociedad sigue situando una gran "losa" entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos? ¿Qué "ventajas" e inconvenientes tiene esto?
  2. El próximo domingo empezamos la Semana Santa "polarizada" en la muerte resurrecciosa de Jesús. ¿Habéis pensado qué haréis para poneros en sintonía?
  3. El lenguaje popular y folclórico de la Semana Santa, ¿ayuda, más  bien, a entender la Vida o a lamentar la muerte?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 26 de marzo de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo IV de Cuaresma - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Juan 9, 1-41

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y sus discípulos le preguntaron:
-«Maestro, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?»
Jesús contestó:
-«Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.»
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
-«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
-«¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían:
-«El mismo.»
Otros decían:
-«No es él, pero se le parece.»
Él respondía:
-«Soy yo.»
Y le preguntaban:
-«¿Y cómo se te han abierto los ojos?»
Él contestó:
-«Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver. »
Le preguntaron:
-«¿Dónde está él?»
Contestó:
-«No sé.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
-«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban:
-«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.» Otros replicaban:
-«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
-«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó:
-«Que es un profeta.»
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
-«¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?»
Sus padres contestaron:
-«Sabernos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse. »
Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él.»
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
-«Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. »
Contestó él:
-« Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Le preguntan de nuevo:
-¿«Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?»
Les contestó:
-«Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos? »
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
-«Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.»
Replicó él:
-«Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.»
Le replicaron:
-«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
-«¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
Él contestó:
-«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo:
-«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo:
-«Creo, Señor.»
Y se postró ante él.
Jesús añadió:
-«Para un juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven vean, y los que ven queden ciegos.»
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
-« ¿También nosotros estamos ciegos?» Jesús les contestó: -«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.»

Entrevista




Evy
Hay relatos fantasiosos que tienen su gracia. Pero cuando un relato es tan fantasioso que es imposible, pierde toda la gracia. Todo esto del ciego de nacimiento, ¡resulta imposible! ¡Un ciego de nacimiento no puede ver con un simple lavado de ojos! Vemos con el cerebro. Los ojos captan sólo el impacto físico de la luz, pero es el cerebro quien tiene que aprender a interpretar, corregir, completar e identificar lo que impacta a la retina. Y, ¡eso requiere su tiempo!
Fid'ho
¿No te ha ocurrido nunca que, de repente, ves, entiendes y comprendes una situación? ¿Y que, a partir de esta comprensión, te das cuenta de que hasta entonces no habías entendido absolutamente nada?
Evy
Recuerdo una vez que nos discutir con mi mujer. ¡Cierto es que nos queríamos mucho! Y, sin embargo, con sorpresa de los dos, nos encontramos envueltos en una estúpida discusión. Nos dijimos cosas terribles; cosas que nunca nos habíamos dicho, ¡ni nunca hubiéramos imaginado que nos diríamos! Y, de repente, como la luz de un relámpago, ¡vi con claridad! En un instante me di cuenta de que hasta ese momento no había entendido realmente a mi mujer, ni nunca la había escuchado de verdad. Descubrí que, en realidad, tampoco la había amado como se puede querer a una persona. Al contrario: me había amado a mí mismo en ella. No la había amado en sí misma, con su libertad, con su independencia, con su amor por mí. ¡Fue precisamente esa discusión que me abrió los ojos!
Fid'ho
¿Y qué pasó?
Evy
Que ambos nos bajamos del burro. Sí: como dos viejos compañeros ciegos que de pronto se ven el uno al otro. ¡Un descubrimiento! ¡Una maravilla!
Fid'ho
Si alguno de los dos no hubiera querido bajarse del burro y se hubiera mantenido en sus trece, qué habría ocurrido?
Evy
¡No quiero ni pensarlo! Porque, de hecho, nos queríamos. Pero, si en ese momento nuestro amor no hubiera dado un giro de ciento ochenta grados, seguramente se habría roto. No sé ni imaginármelo, pero habría pasado.
Fid'ho
El relato de hoy describe una experiencia similar a esta vuestra. De una manera u otra, todo el mundo la pasa. Viene un momento en que uno se encuentra "cara a cara" con el hombre, y se hace visible toda la vida pasada y el posible futuro. En un instante ves toda la mezquindad que ha habido, y toda la maravilla de que eres capaz, y que has perdido. Es un momento decisivo: o te bajas del burro para abrirte al cambio, o te quedas encerrado para siempre en tus trece.
Evy
En el relato de hoy, el ciego se baja del burro; en cambio los fariseos, siguen en sus trece. Por eso el ciego comienza a ver, y los fariseos se convierten definitivamente en ciegos.
Ver al Hombre o no verle. ¡Esta es la cuestión!

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO IV DE CUARESMA. CICLO A.

Domingo IV de Cuaresma
Ciclo A
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

El sentido de la vista nos permite ver la realidad que nos rodea. Pero los científicos están diciendo y repitiendo que con nuestros ojos sólo podemos ver una parte muy pequeña de la materia en la que nos encontramos inmersos, quizá ni un 5%. No podemos ver los rayos infrarrojos ni los ultravioletas; tampoco la gran cantidad de materia de los agujeros negros, donde la fuerza de la gravedad es tan fuerte que se "come" la propia luz, ni la materia oscura, ni la corriente eléctrica, ni las líneas magnéticas que rodean la Tierra …
Pero los humanos, además de ojos, tenemos un buen cerebro que nos permite construir instrumentos para hacer visibles algunas de las cosas que los ojos no pueden ver. Pensemos en la televisión, la brújula, los telescopios y microscopios electrónicos … que nos "visualizan" radiaciones que están más allá de nuestra percepción. Gracias a los aparatos ópticos podemos "ver" parte de la realidad invisible del Universo.
El evangelio de hoy nos presenta el "proceso de visión" de un ciego de nacimiento. Se trata de un relato del evangelio de Juan, y ya sabemos que este evangelio utiliza un lenguaje de doble nivel: un nivel superficial, anecdótico, sorprendente, y un nivel profundo que nos habla directamente del propio núcleo de la vida humana.
El nivel superficial de hoy nos presenta un relato extraño, increíble, absurdo, pero destinado a sugerirnos un significado extraordinariamente profundo.
Sorprende la "tranquilidad" del ciego: ni se queja de la ceguera ni se inmuta cuando se convierte en vidente. Él no ha pedido de ver. Ni siquiera sabe qué es la luz. Para un ciego de nacimiento, la luz no es ninguna "necesidad".
Pero Jesús se le acerca y le ofrece la posibilidad de ver. La consecuencia es que, al final, puede ver, creer y adorar al Hombre. Y la vida del ciego queda transformada.
"Ver y creer en el Hombre": he aquí el significado profundo de este largo y sorprendente relato de hoy, cargado de detalles que podréis ir descubriendo cada vez que lo leáis o releáis.
El protagonista de nuestro relato es "un hombre", y representa a todos los seres humanos.
Por el simple nacimiento, desde la simple naturaleza, los humanos no vemos la verdadera realidad del hombre. Somos como ciegos de nacimiento. No es ningún pecado; es simplemente una incapacidad aún no superada. Por naturaleza, en los demás vemos esto: "otros". Pueden resultar indiferentes, amables, competidores, útiles, necesarios, rivales, dominadores, servidores, agradables, molestos, … Pero el encuentro con el "hijo del Hombre" es como un instrumento óptico que nos permite ver la realidad profunda de los otros, y darnos cuenta de que son hermanos.
Jesús hace barro para untar los ojos del ciego. Este gesto evoca la creación del Hombre, creado del barro de la tierra (Génesis 2,7). La acción de Jesús continúa la creación del Hombre que se encuentra todavía en proceso de construcción. Todavía estamos en "viernes" ("día sexto", día de la creación del Hombre). El reposo del "sábado" no comenzará hasta que el Hombre no esté "terminado". Por eso Jesús dice: "Mi Padre sigue trabajando, y yo también trabajo" (Juan 5,17). "Mientras es de día, yo debo trabajar haciendo las obras del que me envió".
Se equivocan quienes condenan a Jesús porque "trabaja en sábado"; se equivocan y se convierten culpablemente en "ciegos" porque no quieren reconocer que el Hombre todavía está inacabado, y que hay que colaborar en su (nuestra) construcción.
El Hombre no quedará "terminado" hasta que el mismo "hijo del Hombre" no lo proclame solemnemente: "Todo se ha cumplido" (Juan 19,30). Sólo después de esto, comenzará el reposo del sábado, cuando Jesús, convertido en fruto del nuevo Árbol de la Vida, visualice ante todos al Hombre como imagen de Dios.
MENSAJE. 
Los instrumentos ópticos nos permiten ver cosas invisibles; encuentros con el hombre nos permiten ver hermanos en cada ser humano. Es un nuevo paso en la creación del Hombre, simbolizada en el barro puesto en los ojos, y el lavado en la piscina del Enviado.
Esto es lo que quiere expresar también simbólicamente el lavado (bautismo) cristiano.
Pero no debemos entender el bautismo de una forma sólo "confesional". El encuentro con el Hombre nos hace humanos y hermanos, tanto si lo expresamos con el lenguaje de nuestra religión, como con el de otras religiones, o con lenguaje no religioso. La Religión puede servirnos de lenguaje, pero la realidad es la Hermandad, sea cual sea el lenguaje con el que la expresamos y celebramos.
RESPUESTA. 
En el relato de hoy, la reacción de los fariseos condenando y excluyendo al Hombre por "exigencias" de la Religión ("Sábado"), nos debe poner en alerta máxima. "El sábado fue hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado" (Marcos 2,27). También podríamos decir: la Religión ha sido hecha para el Hombre y no el Hombre para la Religión.
Las Religiones son lenguajes. Hay lenguajes diferentes. En sí mismos, los lenguajes no son ni verdaderos ni falsos, pero pueden ser utilizados para la Verdad o para la Mentira. Con ellos se puede construir humanidad, o destruirla.
A veces nuestra sociedad, por motivos religiosos, se convierte en una gran Sala de Juicios donde todos somos jueces o juzgados.
Es cierto que el propio Jesús parece que se apunte a este juego nuestro cuando dice: "Es para hacer un juicio que yo he venido a este mundo". Pero su "juicio" es para cambiar nuestros juicios: "para que los que no veían, vean, y los que veían, se vuelvan ciegos".
Todos nacemos sin poder "ver" realmente al Hombre. Esta ceguera, no reconocida, nos puede inducir a juzgar injustamente. El ciego del evangelio no "ve" a Jesús, pero se deja untar los ojos por él y hace lo que le dice: lavarse en la piscina del Enviado. Así se convierte en un hombre nuevo que ve al Hombre, cree en él y le adora, porque reconoce la "puerta" que le sitúa delante de la Realidad absoluta ("Imagen de Dios").
Cada uno de nosotros está llamado a hacerse humano en el Hombre.
PREGUNTAS para el diálogo. 
  1. ¿La religión os hace de filtro deformador en vuestra visión del Hombre, o es como un foco que os ayuda a verle mejor?
  2. A las palabras de Jesús "Ya has visto, al Hombre: es el mismo que habla contigo", el ciego reacciona adorándole. ¿Cómo entendéis esto?
  3. ¿Habéis experimentado alguna vez vuestra ceguera en relación con alguna persona concreta, porque os habíais hecho una falsa idea de ella?
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)