Traductor

lunes, 31 de marzo de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo V de Cuaresma - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Juan 11, 1-45

En aquel tiempo, un cierto Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta, su hermana, había caído enfermo. María era la que ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera; el enfermo era su hermano Lázaro. Las hermanas mandaron recado a Jesús, diciendo:
-«Señor, tu amigo está enfermo.»
Jesús, al oírlo, dijo:
-«Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba. Sólo entonces dice a sus discípulos:
-«Vamos otra vez a Judea.»
Los discípulos le replican:
-«Maestro, hace poco intentaban apedrearte los judíos, ¿y vas a volver allí? » Jesús contestó:
-«¿No tiene el día doce horas? Si uno camina de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si camina de noche, tropieza, porque le falta la luz.» Dicho esto, añadió:
-«Lázaro, nuestro amigo, está dormido; voy a despertarlo.»
Entonces le dijeron sus discípulos:
-«Señor, si duerme, se salvará.»
Jesús se refería a su muerte; en cambio, ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les replicó claramente:
-«Lázaro ha muerto, y me alegro por vosotros de que no hayamos estado allí, para que creáis. Y ahora vamos a su casa.» Entonces Tomás, apodado el Mellizo, dijo a los demás discípulos:
-«Vamos también nosotros y muramos con él.»
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado. Betania distaba poco de Jerusalén: unos tres kilómetros; y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Jesús le dijo:
-«Tu hermano resucitará.»
Marta respondió:
-«Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice:
-«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?» Ella le contestó:
-«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Y dicho esto, fue a llamar a su hermana María, diciéndole en voz baja: -«El Maestro está ahí y te llama.»
Apenas lo oyó, se levantó y salió adonde estaba él; porque Jesús no había entrado todavía en la aldea, sino que estaba aún donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con ella en casa consolándola, al ver que María se levantaba y salía deprisa, la siguieron, pensando que iba al sepulcro a llorar allí. Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies diciéndole:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.» Jesús, viéndola llorar a ella y viendo llorar a los judíos que la acompañaban, sollozó y, muy conmovido, preguntó: -« ¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron:
-«Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
-«¡Cómo lo quería!»
Pero algunos dijeron:
-«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
-«Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice:
-«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»
Jesús le dice:
-«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
-«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.» Y dicho esto, gritó con voz potente:
-«Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: -«Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.


Entrevista




Evy
Como periodista, debo comenzar preguntando por ese tal Lázaro que tú resucitaste. ¿Volvió a morir? ¿Todavía está vivo? Y, en este caso, ¿dónde vive? ¿Se le podría hacer una entrevista?
Fid'ho
¡Claro que vive! ¡La resurrección no es un "entretenimiento" para alargar unos años nuestro tiempo! El tiempo se acaba definitivamente con la muerte. Entonces aparece la eternidad, que es otra forma de vivir.
Evy
Pero, según el relato, tú resucitaste a Lázaro "dentro del tiempo", ¡y ante mucha gente que vivía en el tiempo!
Fid'ho
El relato habla de fe. Sólo los ojos de la fe pueden ver la resurrección. La fe nos permite, ya en el tiempo, experimentar la vida de eternidad.
Evy
Perdona, Fid'ho: con estas distinciones ¿no me estarás diciendo que ese tal Lázaro, en realidad, no resucitó?
Fid'ho
Lo que te estoy diciendo es que, en realidad, no murió. Para quien no tiene fe, Lázaro murió. Para quien no tiene fe, todo el mundo muere; también yo. Pero quien tiene fe en mí ve mejor cómo es la vida y los pasos que ésta puede experimentar. Para quien tiene fe, es más adecuado hablar de "dormirse" que de "morir".
Evy
"Morir" … "Dormirse" … Son palabras diferentes, pero, ¡el resultado es el mismo!
Fid'ho
¡De ninguna manera! Imagina que has ahorrado un millón de euros para comprarte una casa, pero antes de comprártela, te roban. En un momento habrás perdido todos tus ahorros. Pero si cuando vas a comprarte la casa te encuentras con un amigo que ha sufrido una grave e inesperada necesidad, y tú le das tu dinero, ¿dirás que los has perdido? ¿Considerarías que es como si te hubieran robado?
Evy
¿Quieres decir que la muerte de este tal Lázaro no le supuso perder la vida porque la había entregado? ¿A quién le había dado?
Fid'ho
En el relato se van repitiendo continuamente las palabras "hermano" y "hermanas". La experiencia de la muerte, para las personas que se han hecho hermanas en la gran familia humana, no tiene nada que ver con la muerte de aquellos que se agarran a la vida para asegurársela. Quien busca conservar para él solo su vida, acaba perdiéndola; pero quien vive compartiéndola fraternalmente, realmente no "muere" sino que se abre ante él el ámbito de la Vida que se entrega.
Evy
¿La resurrección de Lázaro corrige la interpretación de Tomás (presentado como nuestro "gemelo") cuando dice: Vamos también nosotros, moriremos con él? ¿La decisión que hace Tomás de "morir con él", convierte su vida en un "vivir con él"?
Fid'ho
Tomás no descubrió esto hasta el final de todo. Es entonces cuando, maravillado, me dirá: "Señor mío y Dios mío!". Como Hijo del Hombre, esa es la gran buena noticia que voy haciendo visible para todo el que quiera ver. Conmigo, por mí y en mí, viven Lázaro, Tomás y todos los que han dado, dan o darán su vida hecha hermandad.
Evy
"Contigo, por ti y en ti viven todos los que dan la vida hecha hermandad". Me cuesta entender lo que dices. Pero tengo que reconocer que, cuando hablo contigo, no tengo la impresión de estar hablando con una realidad virtual, o con un holograma, o con una proyección de mi inconsciente. Te siento totalmente real, de carne y hueso …
Fid'ho
De carne y hueso, pero conectado a la plenitud de la VIDA. Por eso quien permanece en mí, vive conmigo. Quien construye humanidad, vive la Humanidad.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)