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jueves, 24 de abril de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo II de Pascua - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
-«Paz a vosotros.»
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
-«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»
Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
-«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
-«Hemos visto al Señor.»
Pero él les contestó:
-«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
-«Paz a vosotros.»
Luego dijo a Tomás:
-«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»
Contestó Tomás:
-¡Señor Mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creas que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.


Entrevista




Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
La reacción de Tomás, según el relato que hemos leído, queriendo meter los dedos en tus llagas, es muy extraña y algo truculenta …
Fid'ho
Tomás sabe muy bien lo que se dice. A través de la reacción "truculenta" de Tomás, el evangelista acentúa su realismo. La resurrección fácilmente podría quedar sólo en una "idea" más o menos bonita, pero totalmente equivocada. Tomás (el gemelo mío y de cada uno de los humanos) ha entendido que "el resucitado" es también "el crucificado". Mi resurrección no anula la crucifixión. Soy el resucitado porque sigo siendo el crucificado.
Evy
No lo entiendo. ¿Resucitando, no quedó atrás la crucifixión, y todo lo que significaba: la condena, el dolor, la muerte, …?
Fid'ho
En mí, es la Humanidad quien resucita. Pero la Humanidad continúa siendo juzgada, condenada y crucificada en muchos de sus miembros. Mientras haya un solo humano condenado, despreciado, burlado, … yo continúo mi pasión, y soy condenado, despreciado, y burlado. Y, ¡también resucitado! Por eso, cuando me presenté a los discípulos, lo primero que hice fue enseñarles mis llagas. Y Tomás, que no las había visto, pone como condición para creer en la resurrección, ver y tocar mis llagas. Sin las llagas, yo sería para ellos sólo una fantasma. Y la fe en la resurrección sería sólo una fantasía.
Evy
¿Me estás diciendo que aún no has resucitado del todo?
Fid'ho
Soy plenamente resucitado, pero todavía no he resucitado del todo. Los humanos no somos islas. Vivimos conviviendo. No existe la plenitud de la Vida hasta que todos los seres vivientes no hayan llegado a la Plenitud. La resurrección no es un acto solitario. Mi resurrección crece en cada hombre que resucita.
Evy
¿Tu resurrección depende de los demás?
Fid'ho
¡Evidentemente! Tú puedes entregar del todo tu vida. Pero la vida no llega a ser del todo entregada hasta que alguien la recibe, y en la medida en que la recibe. Ocurre igual que en el amor: El amor no es pleno hasta que la persona amada no acoge tu amor y te corresponde.
Evy
¿Si nadie hubiera creído en ti, habrías resucitado?
Fid'ho
Imaginas un imposible. Imaginas una humanidad, ¡dónde nadie creyera en el Hombre! No se llega a ser humano por simple evolución genética. Para ser realmente humano (y para que exista la Humanidad) es necesario que haya habido una opción clara y libre por la generosidad. La generosidad no es fruto de la evolución sino de la libre decisión de estar abiertos a los demás. Es la generosidad que convierte los seres humanos en Humanidad.
Evy
¿De dónde nace, la generosidad?
Fid'ho
¡Muy buena pregunta! Pero tú eres suficientemente inteligente, y bueno, para intuir o descubrir la respuesta. Esta es de esas respuestas que sólo son válidas cuando uno las descubre por sí mismo, porque nacen de la vivencia. Sólo el generoso sabe de donde viene la generosidad; igualmente como sólo el hombre libre sabe de donde viene la libertad.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)