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viernes, 11 de abril de 2014

REFLEXIONES DOMINICALES. DOMINGO DE RAMOS. CICLO A.

Domingo de Ramos
Ciclo A
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA. 

Nota.
Sobre la fiesta de Ramos y los relatos de la Pasión podéis leer también los APUNTES del Año B , correspondiente al evangelio de Marcos, y Año C correspondiente al evangelio de Lucas.
Domingo de Ramos
Los cuatro evangelios coinciden en hacer comenzar la Semana Santa con la proclamación de Jesús como "Rey mesiánico"; es decir: como el Rey–libertador que esperan los Pueblos oprimidos. Con todo, hay una diferencia entre los relatos de los Sinópticos y el de Juan.
En los Sinópticos, Jesús, proclamado Rey por el Pueblo, entra en la Capital. Lo hace montando una humilde somera que estaba atada, y que, al poner al servicio del nuevo Rey, es desatada. Mateo habla de una somera y un asno, destacando que la burra es un animal de carga. Esto le permite presentar este relato como el cumplimiento "de lo que dijo el profeta". Mateo, además, con la expresión "animal de carga", insiste en presentar a Jesús como aquel que "carga sobre él" la misión que Israel no había cumplido hasta entonces.
La insistencia en decir que la burra estaba atada, y que el trabajo de los emisarios de Jesús era desatarla, nos indica que se trata de un "detalle" dicho con toda la intención. Parece claro que aquí somera (con su pollino) representa al Pueblo, que por unos momentos será "desatado", pero que enseguida volverá a la situación de antes porque no acoge la clase de libertad que obtiene sirviendo al auténtico "rey salvador".
En el Evangelio de Juan, es la multitud quien sale a recibir a Jesús. Jesús monta un asno que se ha encontrado. Se hace notar explícitamente el significado de este pollino según las Escrituras, a la vez que se hace notar que los discípulos no se dieron cuenta de este significado hasta después de que Jesús había sido glorificado.
Comienza la "semana" santa.
Con este relato, más "religioso" que no "histórico", los cuatro evangelistas establecen una inclusión a través de la palabra "Rey". Esta palabra es el centro del relato de la Entrada de Jesús en Jerusalén, y la volveremos a encontrar "presidiendo" la escena de la Crucifixión, en forma de título sobre la Cruz: "El Rey de los Judíos" (Mateo 27, 37 . Joan 19, 19).
Esta inclusión enmarca la actividad de una semana, desde el domingo (primer día de la semana y primer día de la Creación. Génesis 1, 5) hasta el viernes (día sexto, día de la creación del Hombre. Génesis 1, 31). Después queda sólo el sábado, día de reposo.
Este paralelismo entre la Semana de la Creación y la Semana Santa es muy significativo. Los cuatro evangelios sitúan la muerte de Jesús el viernes ("día sexto"). Así nos quieren indicar que la realización del Hombre no termina hasta que llega el hombre–Jesús. En el hombre–Jesús, que da su vida (Juan 19, 30), podemos descubrir qué significa realmente que el Hombre haya sido creado a "imagen y semejanza de Dios".
Sobre el relato de la PASIÓN, según San Mateo.
La longitud del evangelio de hoy, la Pasión según San Mateo, supera las pretensiones de estos APUNTES, y también mi capacidad. Por eso aquí comentaré sólo algunos de los episodios exclusivos de Mateo.
El Evangelio de Mateo, escrito desde la experiencia de una comunidad cristiana formada sobretodo por judíos, está orientado también a dar respuesta a un problema religioso importante para los judeocristianos: ¿Es posible ser fieles a la Alianza de Dios con el Pueblo de Israel y ser a la vez discípulos de Jesús, teniendo en cuenta que éste había sido rechazado y condenado por las autoridades religiosas judías?
En el Evangelio de Mateo es precisamente Jesús quien mantiene y cumple la Alianza. Es Jesús quien, cumpliendo plenamente la Alianza, hace posible que esta dé aquellos frutos para los que fue pactada. Por ello, de cada cosa que ocurre, se dice que es "según las Escrituras". El más importante de estos frutos será la extensión de la Alianza a toda la Humanidad.
La condena y muerte de Jesús no son consecuencia de ninguna infidelidad suya sino de los Dirigentes del Pueblo, los cuales, en vez de ser servidores del Pueblo, se habían hecho sus amos. Son ellos quienes desviaron al Pueblo, el cual así se convertiría también en culpable de romper la Alianza si no hubiera sido por la fidelidad absoluta de Jesús (Parábola de los trabajadores de la viña homicidas. Mateo 21,33 ss).
Si Jesús es fiel a la Alianza y, por tanto, inocente de todo aquello de lo que le acusan, ¿cómo es posible que Dios haya permitido su pasión y muerte? ¿Tienen razón los sumos sacerdotes cuando le echan en cara: "confiaba en Dios que le libere ahora, si tanto le ama, él que decía: Soy Hijo de Dios"?
Que la Pasión y Muerte de Jesús (¡y de tantos otros!) Hayan existido (y continúen existiendo) no significa que Dios lo permita. Lo que Dios tolera es la acción injusta de los inhumanos. ¿Por qué lo tolera? El Evangelio de Mateo sugiere dos motivos: ofrecer a los inhumanos la oportunidad de humanizarse; y también porque la acción antihumana de los violentos no destruye a los justos; al contrario: más bien acelera su plena humanización. Es decir: la crueldad de los inhumanos catapulta a sus víctimas a la plena humanización.
Esta afirmación puede parecer muy cínica. Ciertamente sería cínico pretender excusar la injusticia de los violentos diciendo que ofrece a sus víctimas una ocasión para ser más virtuosas. Pero los Evangelios afirman rotundamente que este resultado sorprendente de la violencia de ninguna manera la legitima ni la excusa. Al contrario: la condena de la violencia es absoluta, y se expresa con palabras duras puestas en boca del mismo Jesús: Al violento, si no se convierte, "más le valdría no haber nacido".
El relato de la Pasión según Mateo "visualiza" este misterio en la actuación de "los Doce", representados por el primero y último de la lista: Pedro y Judas. Los dos son inhumanos porque niegan o traicionan al Hombre. Pero Pedro se convierte; en cambio Judas no, a pesar de reconocer su crimen.
Remordimientos de Judas, y muerte.
Parece claro que "Judas" (forma griega de Judá> Judaísmo) personifica a aquellos Judíos que han rechazado al Mesías.
Los Judíos son los herederos directos de las Promesas de Dios. Pero, engañados por unas autoridades corruptas, han rechazado estas Promesas. Judas "entrega" a Jesús; "entrega" la herencia. Este gesto tiene un doble significado religioso: por un lado manifiesta el rechazo de las Promesas (el Reino) por parte de sus herederos más directos; por otro lado este rechazo provoca que la herencia (el Reino) pase a toda la Humanidad, la cual, evidentemente, incluye también a los judíos que no se excluyan. (> Mateo 21,33 Parábola de los trabajadores de la viña).
Judas, al ver las consecuencias de su acción, se arrepiente y devuelve las 30 monedas, declarando que ha entregado, o vendido, a un hombre inocente. Pero su arrepentimiento queda corto: reconoce la inocencia de Jesús pero no acepta su bondad salvadora. Por eso no ve otra "salida" que suicidarse.
Este final trágico puede ayudar a los judeocristianos a entender mejor su situación. "Judas se ha acabado". El rechazo de Judas, uno de los doce, no tiene salida. Jesús es el inocente, y en él se han cumplido las Promesas de Dios. La fe judía lleva a la Comunión Universal, que era el objetivo de la Alianza, previsto ya desde los inicios; y esto, por obra de Jesús.
Por lo tanto, su opción por ser cristianos es buena, y viene pedida por su propia fe judía.
¿Guardas para un sepulcro?
La situación resulta realmente sorprendente. ¿Soldados para guardar un cadáver?
Aprovechando habladurías que corrían entre los judíos, el evangelista usa el episodio de los Guardas para poner de relieve el punto más central de la fe cristiana. Las mismas Autoridades que han hecho matar a Jesús se toman en serio su resurrección. Diríamos que "creen" más que los propios discípulos. Pero para ellos, que rechazan la universalización de la Alianza, la resurrección de Jesús constituye una mala noticia, e intentan esconderla como sea. Así, "comprarán" a los guardas para que mientan. "Los sacerdotes se reunieron con los ancianos, tomaron la decisión de ofrecer mucho dinero a los soldados y darles esta consigna: Decid que sus discípulos vinieron de noche y robaron su cuerpo mientras vosotros dormíais" (Mateo 28, 12).
La mentira de los Guardas dará relieve a la verdad de la Resurrección.
Pilatos se lava las manos.
El rechazo de la herencia que han hecho los Judíos provoca que ésta pase al resto de la Humanidad; es decir: a los Paganos. Pero los Paganos, representados aquí sobretodo por Pilatos, no son mejores que los Judíos. Pilatos "recibe a Jesús", pero, aunque le declara inocente (como también había hecho Judas), le devuelve a los Judíos para ser crucificado. Él se lava públicamente las manos, siguiendo la indicación de su mujer: "No te metas con ese justo; esta noche, en sueños, he sufrido mucho por él". Esta intervención de la mujer de Pilatos hace que la injusticia de éste no sea puramente individual sino que tenga también carácter representativo: Las autoridades paganas, como las judías, son responsables de la muerte del Inocente.
Así pues, ni Judíos ni Paganos acogen a Jesús. Esto provoca su crucifixión: castigo pagano ejecutando una sentencia judía. Todos cometen una gran equivocación: Los Judíos "creen" en un Dios–Poder a favor sólo de ellos; los Paganos divinizan su propio Poder. Esto lleva unos y otros a ser inhumanos porque condenan al Inocente. ¡No son tan diferentes! Pilatos se lava las manos, que es un rito religioso judío. Los Judíos escogen como "libertador" a un "cautivo" (Barrabás) que les es ofrecido por aquel mismo que les esclavizaba. Todo ello no pasa de ser un juego macabro.
En este juego macabro, Mateo sitúa un detalle, portador de esperanza: a la pregunta de Pilatos sobre qué hacer con Jesús, llamado Mesías, el Pueblo da una respuesta ciertamente cruel, pero que, a la vez, es una oración que anuncia la eficacia de la acción de Jesús sobre el Pueblo. Aquí la traducción que ofrece el Misal no es del todo correcta. Dice el Misal: "Que la responsabilidad de esta sangre caiga sobre nosotros …". Pero la expresión del Evangelio es: "Que su sangre caiga sobre nosotros y nuestros hijos". El evangelista quiere que, más que en la responsabilidad, nos fijamos en los frutos de la pasión y muerte de Jesús.
En el lenguaje de los Evangelios, Jesús es el Cordero pascual, cuya sangre era liberadora y purificadora. Precisamente porque Jesús es judío, su muerte como judío realiza y visualiza la fidelidad de todo su pueblo. Esto es lo que expone el sorprendente rótulo de la Cruz: "Este es Jesús, el rey de los judíos". Por la fidelidad del judío Jesús, la Alianza que Dios hizo con el pueblo de Israel ha cumplido su finalidad. Ahora puede comenzar una "nueva Alianza" ofrecida a todo el mundo, como ha indicado el mismo Jesús a los doce: "Bebed todos, que esto es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos para el perdón de los pecados". Esta nueva alianza perdona el pecado de los judíos, porque Jesús es "el Judío"; y perdona el pecado de (todos) los humanos porque Jesús es "el Hombre". No se trata de ninguna fuerza mágica o sacrificial de la "sangre", sino de la eficacia de la solidaridad total y absoluta de Jesús con su pueblo y con la Humanidad. Desde ahora, el que acepte ser realmente "humano", forma parte de la Alianza. Es "aliado" de Dios.
… Las tumbas se abrieron …
La muerte de Jesús (es decir: del Hombre) produce el gran cambio. El terremoto que sigue quiere indicar el derrumbe de un mundo caducado y el inicio de un mundo nuevo. En este Mundo Nuevo ya no habrá "elegidos" y "no–elegidos", sino de personas cada una de las cuales deberá decidir entre el Hombre (Jesús) o el Antihombre(Poder). El lenguaje que usa Mateo es extraordinariamente concreto y visual: "En ese momento la cortina que cerraba el santuario se rasgó en dos de arriba abajo, las tumbas se abrieron y resucitaron muchos cuerpos de santos que reposaban … El centurión y los soldados al ver el terremoto y todo lo que había pasado, se alarmaron mucho y decían: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”.
MENSAJE. 
El terremoto, los guardas, los sepulcros abiertos … Mateo lo volverá a presentar en la resurrección de Jesús. Es una manera muy gráfica de decirnos algo muy importante: la muerte y la resurrección de Jesús se narran como momentos diferentes por exigencias del guión, pero son un único evento. En el evangelio de Mateo la muerte del justo y su resurrección son una misma cosa. En Jesús se nos muestra plásticamente que la resurrección es la vivencia de la vida que se entrega; y la vida que se entrega es la única vida verdadera, participación de la Vida de Dios. Por eso los Evangelios no "narrarán" la resurrección sino sólo la experiencia que hacen las mujeres, primero, y los discípulos, después.
RESPUESTA. 
En nuestro mundo de laicidad está resurgiendo con fuerza mucha religiosidad. Pero la experiencia de muchos siglos nos advierte que se puede ir contra el Hombre tanto desde la Religión como desde la Laicidad. Las víctimas, de un lado y del otro, han sido y siguen siendo muchas, muchísimas.
Hay que romper esta dinámica perversa. Hay que tomar la decisión explícita de evitar cualquier actitud o comportamiento antihumano. "Lavarse las manos", o declararse "inocente" para que otros se hacen "responsables", no sirve de excusa. Cada uno es responsable de su actitud ante el Hombre. Los Sumos Sacerdotes y Pilatos son un mal ejemplo. Aquí el único ejemplo totalmente válido es Jesús.
Pero a Jesús le hemos deformado tanto, que la mayoría de nosotros también tendremos que imitar a Pedro. Es cierto: él negó al Hombre. "… Se puso a echar maldiciones y a jurar que no conocía a ese hombre". Literalmente: "que no conocía al hombre". Pero después "salió afuera" y lloró amargamente. Este "salir afuera" tiene un significado importante: salió fuera del ámbito del Poder en el que siempre se había movido y donde se había hecho merecedor del reproche más duro pronunciado por Jesús: "Vete de aquí, Satanás! Me quieres hacer caer, porque no ves las cosas como Dios, sino como los hombres" (Mateo 16,23). "Vete de aquí", le había mandado Jesús. Hasta ahora no había obedecido la orden recibida. Le costó, pero al final lo hizo.
Tomemos ejemplo.
PREGUNTAS para el diálogo. 
La Pasión de Jesús no es para ser leída como una historieta sino por ser meditada, y dejar que transforme nuestra vida. Si lo hacemos en grupo, podría ser útil que cada uno se preguntara: ¿cuál es el punto que ahora y aquí es más significativo para mí? Y ponerlo en común.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)