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jueves, 15 de mayo de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo V de Pascua - Ciclo A

Presentación
Continuando en el intento de buscar un lenguaje adecuado para ofrecer el mensaje evangélico, intentaré servirme del género literario entrevista. Como siempre seguiré los fragmentos del evangelio de los domingos, según el Misal Romano.
Entrevistas con Fid'ho toma forma de diálogo entre Fid'ho (abreviación de Hijo del Hombre (en catalán, recordemos que el autor escribe en esta lengua)) y Evy, periodista. El nombre Evy, por su parecido con Eva, quiere compensar el excesivo peso que entre nosotros tiene la palabra "hombre", tomada a menudo sólo en sentido de "varón". También, por su proximidad con evangelista, quiere destacar la semejanza entre los primeros evangelistas y los periodistas actuales cuando nos ayudan con "buenas noticias".
Soy consciente de cuán arriesgado es el uso de este género literario, sobre todo teniendo en cuenta la calidad del entrevistado. Intentaré que las palabras puestas en boca de Fid'ho sean tan ajustadas como sepa al mensaje que, hace dos mil años, intentaron transmitirnos cientos de escritores que inventaron el género literario "evangelio".
De los muchísimos evangelios que se escribieron, la comunidad cristiana, desde hace mucho tiempo, seleccionó sólo cuatro. Esta capacidad selectiva de la Comunidad cristiana me permite el atrevimiento de escribir Entrevistas con Fid'ho: si son útiles, lo habrán sido; si no, ¡directamente a la papelera!
Evy no expondrá sus ideas sino que hará aquellas preguntas o comentarios que harían los supuestos lectores o lectoras que estuvieran presentes. Así pues, Evy no actúa ni como creyente ni como increyente, ni religioso ni antirreligioso, ni progresista ni conservador,… Quiere ser simplemente "voz de los humanos" que hacen preguntas o exponen sentimientos como dudas, quejas, esperanzas y anhelos.
Evangelio

Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.»
Tomás le dice:
-«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:
-«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
-«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
-«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.»


Entrevista




Podéis leer los apuntes de homilía, revisados, pulsando aquí.
Evy
Según el evangelio de hoy, las palabras que dices a tus discípulos fueron pronunciadas antes de tu muerte. Pero el calendario del Misal celebra hoy la quinta semana después de tu resurrección. ¿Siguen siendo válidas, estas tus palabras? ¿Tu presencia, en relación a los discípulos, es la misma antes y después de Pascua?
Fid'ho
Yo soy el hijo del hombre. Como hijo del hombre, mi muerte resurrecciosa no señala un antes y un después cronológicos sino el proceso que se va realizando en cada ser humano, sea cual sea el tiempo en que vive. Mientras la Humanidad no llegue a la plenitud, yo sigo resucitando en cada ser humano que se dejó amar y que ama. Esto es lo que significan las palabras que has leído: fueron escritas después de la experiencia de mi muerte resurrecciosa, pero van dirigidas a todo el que quiera seguir mis pasos.
Evy
No sé si respondes a lo que te preguntaba. Seré más concreto: a Felipe le reprochas que te pida que “les muestres al Padre". "Quien me ve a mí, ve al Padre", le respondes. No lo puedo entender. ¿No comienza, el Evangelio de Juan, diciendo que "a Dios nadie la ha visto nunca"? Pero ahora, tú afirmas que quien te ve a ti, ve al Padre … Esto no me encaja. ¿Tú y el Padre sois la misma realidad? Y si es así, ¿por qué seguir hablando de un Dios que nadie puede ver? ¿No sería, en definitiva, más sencillo hablar sólo de humanismo, sin enredarse con teologías y religiones?
Fid'ho
Evy: ¡tantas conversaciones que hemos tenido ya tú y yo, y todavía no sabes quién es el hombre! Te lo diré con palabras de hoy.
Cuando te encuentras ante las cosas, o incluso ante los animales, las cosas y animales son realidades que quedan fuera de ti. Tu decides si te afectan o no; si haces caso o no; si las utilizas o no. Pero cuando te encuentras ante una persona, todo cambia. La presencia de una persona nos afecta directamente. Mirarla, crea vínculos profundos. No tenerla en cuenta, sería una ofensa. Utilizarla, sería una injusticia. Nos damos cuenta de que sólo somos justos con ella si la reconocemos como un "valor absoluto" en sí misma. Un valor que debemos respetar. Su presencia interpela nuestro YO. E, incluso, es una invitación a convertirnos en un NOSOTROS. Su simple presencia nos sitúa ante el Absoluto.
Evy
¿Ante el Absoluto? Se suele decir que los hombres hemos sido creados a imagen de Dios. ¿Quieres decir esto?
Fid'ho
Dios no es ninguna "figura" de quien se puedan hacer "imágenes". El hombre no es una copia de una figura original. Que el hombre sea imagen de Dios significa esto que te decía antes: ante cada persona nos encontramos ante un Absoluto. A Dios no le vemos; pero al prójimo sí que le vemos, y está allí, como una invitación a acogerle; como una posibilidad de convertirnos en respuesta a su presencia. Su presencia ensancha nuestro espacio vital, y nos permite desarrollar la bondad, despertar la generosidad, activar la creatividad. Sólo la presencia acogida del prójimo rompe nuestro aislamiento. Cerrarse conllevaría quedar cerrados, prisioneros de nosotros mismos.
Evy
"Quien te ve a ti, ve al Padre". Es decir: "¿Quién ve al hombre que tiene enfrente, ve una imagen de Dios", porque tiene una experiencia de Absoluto. En el simple Humanismo, el prójimo no pasaría de ser un rival, un "otro" que se podría atender o no, utilizar o no, según las propias necesidades o gustos.
Me parece que empiezo a entender. Pero confieso que me da un poco de miedo. Me provoca el vértigo. "Los otros son el infierno", escribió un pensador famoso. Ahora lo entiendo: depende de la actitud que tomemos ante el otro (el prójimo), que éste sea para nosotros imagen de Dios o infierno! ¡Tremenda decisión y responsabilidad, nuestra! O, quizás, ¡maravillosa oportunidad!


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)