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miércoles, 13 de agosto de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo XX de Ordinario - Ciclo A

Evangelio

Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
-«Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
-«Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó:
-«Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió:
-«Señor, socórreme.»
Él le contestó:
-«No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso:
-«Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió:
-«Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.


Entrevista


Entrevistas con Fid'ho
Domingo XX de Ordinario – Ciclo A 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
El relato de este domingo me ha sorprendido mucho, y me ha provocado cierta indignación. ¡¿Cómo es posible que trates a una mujer cananea de perrita?!
Fid'ho
Querido Evy: ¡No sabes como me gusta y me anima tu indignación! Pero la orientas equivocadamente.
Si un hijo tuyo cayera en las telarañas de una secta destructiva, ¿qué harías?
Evy
¡¡¡Todo lo que fuera necesario para sacarlo de aquella situación!!!
Fid'ho
La solución no sería sacarlo sino encontrar la forma de que él mismo quisiera salir. El dominio de las sectas llega a la mente, y esa es la enfermedad real de quienes son atrapados. Lo importante es liberar la mente.
Evy
De acuerdo. ¿Pero esto, qué tiene que ver con la mujer cananea?
Fid'ho
Es una figura representativa. Había Cananeos que, conviviendo con los Judíos, tenían mentalmente asumido que, en el aspecto religioso, eran inferiores. Pensaban que la "verdadera religión" era la de los Judíos, y creían que la propia salvación les había de llegar de algún profeta "hijo de David". Este era el "demonio" (ideología alienante) que había tomado posesión de la hija de la mujer cananea, y que ella misma le había inculcado.
Evy
Y fue necesario que tú, como hijo del hombre, te sirvieras de su propia mentalidad para hacerla reaccionar …
Fid'ho
La religión (mejor: una perversa forma de entender la religión) era la principal causa de la pretendida inferioridad de los Cananeos en relación con la superioridad "del pueblo elegido". El amor hizo entender a aquella madre que la situación de su hija era enfermiza. Reconoce que su hija está "endemoniada". Y este amor humilde y persistente muestra una fe superior a la fe de la mayoría del pueblo elegido. Diciéndole: "Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas", yo le mostraba que estaba al nivel de los mejores creyentes judíos.
Evy
El sentimiento de inferioridad, arraigado en la mente, es muy frecuente, y puede darse en muchos campos. Recuerdo una vez que mi mujer me decía que la principal dificultad para la igualdad entre hombre y mujer está en las propias mujeres, que tienen asumida su (equivocada) inferioridad. Es decir: el principal problema del feminismo es que muchas mujeres tienen mentalmente asumida su sumisión al marido.
Fid'ho
La sumisión de unos a otros es signo de bondad cuando nace del amor y de la generosidad. Y ésta es la gran aportación que han hecho y hacen la mayoría de mujeres. Gracias a ellas, la Humanidad no se ha colapsado. Pero cuando se considera que la sumisión es normal para las mujeres y no para los hombres, entonces aparece el machismo. Y el machismo ha sido y es una de las plagas más destructivas de Humanidad.
Evy
De todos modos, ni el machismo ni la religión no son los únicos ámbitos en los que se dan situaciones de inferioridad–superioridad mentalmente asumidas. Cualquier circunstancia que permita sentirse superior o inferior es utilizada. Puede darse en el ámbito de la familia, de la cultura, del trabajo, de la política, … Ser superior hace sentirse importante; ser inferior hace sentirse merecedor del "apoyo" de los poderosos. "La estrategia de los débiles", como denunciaba un famoso pensador. Los sentimientos de superioridad o de inferioridad son dos caras de un mismo demonio: no creer en el Hombre.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)