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lunes, 29 de septiembre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo XXVII de Ordinario - Ciclo A

Evangelio

Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. " Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le contestaron:
-«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
-« ¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»


Entrevista


Entrevistas con Fid'ho
Domingo XXVII de Ordinario – Ciclo A 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
Perdona, Fid'ho: pero tengo la impresión de que te gusta provocar. Tu eres conocido como el Galileo porque eras de Galilea. En Galilea tenías a tus discípulos y amigos; y también multitudes que te seguían. Pero te empeñaste en ir a Jerusalén, donde sabías que eras mal visto y odiado. Y, encima, te vas al templo a provocar a sus dirigentes tratándoles de ladrones y asesinos. ¿Por qué lo hiciste? ¡¿Por qué tenías que ir a la capital, si sabías que te buscaban para hacerte desaparecer?!
Fid'ho
Todos los caminos de Galilea llevan, de una manera u otra, a Jerusalén.
Evy
Podías quedarte en Galilea …
Fid'ho
No, Evy. Todos los caminos de Galilea llevan a Jerusalén.
Ir de Galilea a Jerusalén no significa un desplazamiento geográfico sino que es el camino de la vida humana. Todo el que decide vivir de verdad, tiene que hacer este camino.
Evy
No te entiendo …
Fid'ho
Galilea es como una gran plaza centrada en su lago. En el lago no hay caminos marcados; todo es camino. Galilea es un espacio de encuentro, de relaciones humanas al mismo nivel, en un mismo plano. Todo es horizontal, aunque con horizontes limitados: desde cualquier lugar puedes ver la otra orilla. Galilea significa relación, intercambio, pluralismo, convivencia …
Jerusalén, en cambio, es la montaña y su templo, dominante, impositivo, vertical. Es la sede del Poder que impone sumisión; la cátedra de la autoridad que exige obediencia; el lugar sagrado de los sacerdotes que sacrifican víctimas; …
Evy
…¡Razón de más para quedarse en Galilea! …
Fid'ho
Simplificas demasiado las cosas, Evy.
En primer lugar, tú sabes perfectamente que el Poder es expansivo. Como un pulpo hambriento, extiende sus tentáculos apoderándose de todo lo que puede coger. Sus tentáculos se extienden por todas partes; también en Galilea.
Por otra parte, son muchos, estén donde estén, los que se dejan seducir por el Poder y lo incorporan a su vida.
También hay quien siente la necesidad de ir a Jerusalén para denunciar y neutralizar la capacidad deshumanizadora del Poder que se ha instalado y pretende actuar en nombre de Dios.
"Jerusalén" y "Galilea" se encuentran imbricados en el corazón de cada persona. Cada ser humano siente la tentación constante del Poder y la llamada permanente de la Hermandad.
Todo el mundo, en un momento u otro, tiene que "subir a Jerusalén": o como servidor del Poder, o como víctima del Poder, o para neutralizar el Poder poniendo en evidencia su mentira.
Evy
¿No era el templo de Dios, el que estaba en Jerusalén? …
Fid'ho
Sólo hasta que se descubre que Dios no tiene otro templo que el corazón de aquellos que se sienten hermanos de todos los hombres, y pueden sentir su presencia como Padre de todos. Tenlo claro, Evy: Dios no quiere "sacerdotes" ofreciendo víctimas, sino "servidores" construyendo hermandad. Yo no podía dejar de testimoniar esto.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 24 de septiembre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo XXVI de Ordinario - Ciclo A

Evangelio

Mateo 21, 28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo:
"Hijo, ve hoy a trabajar en la viña"  Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor" Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron:
-«El primero.»
Jesús les dijo:
-«Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»



Entrevista


Entrevistas con Fid'ho
Domingo XXVI de Ordinario – Ciclo A 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
Esta parábola de hoy me parece muy comprensible. La aplicación que haces me gusta. Aunque, ¡quienes la oían debieron enfadarse mucho! Esto de la gente que tiene buenas palabras, pero no hace lo que debiera hacer, y lo de los que responden mal, pero van a trabajar a la viña … ¡es muy actual hoy en día!
Supongo que aquí "ir a trabajar a la viña" significa aquello que tú dices: construir humanidad.
Fid'ho
Lo has entendido muy bien, y, como dices, tiene una gran actualidad. En realidad, esta parábola está de actualidad siempre.
Evy
De acuerdo: siempre está de actualidad. Pero yo me refería a que hoy, por mérito o por culpa de los medios de comunicación modernos, las palabras tienen una fuerza grandísima, incluso cuando son mentirosas. A menudo pienso que nuestra sociedad se ha convertido en el gran "reino de la mentira".
Fid'ho
No; porque el reino de la mentira también es mentira. Y ni mil mentiras pueden anular una sola verdad. Lo que ocurre es que la mentira es exhibicionista; en cambio la verdad no necesita exhibirse. Le basta con ser. Sólo existe el reino de la verdad, si bien todavía le falta mucho para su plenitud. Entretanto, la mentira se exhibe. Pero se exhibe mintiendo.
Evy
¿Se exhibe mintiendo? ¿Qué quieres decir?
Fid'ho
Que se exhibe tomando "forma de Verdad". Es como el lobo que se pone la piel de oveja, o impone a las ovejas su piel de lobo. Tú has hablado de la fuerza de las palabras. Pues, bien: los mentirosos usan "palabras verdaderas" para mentir.
Evy
No me cuesta mucho entenderlo. ¡Soy periodista! Sería interesante hacer una lista de las grandes palabras de hoy utilizadas para decir mentiras.
Fid'ho
Si haces esta lista, la primera palabra que debes poner es la palabra "Dios".
Evy
De acuerdo … Pero ahora nosotros, en Occidente, estamos en una sociedad no–religiosa, y hemos sustituido la palabra "Dios" por otras palabras más importantes. Por ejemplo: "Democracia". ¡Cuántas personas y cuántos pueblos son oprimidos o anulados en nombre de la Democracia!
Fid'ho
No olvides de poner también en tu lista la palabra "Ley". Todavía recuerdo las palabras del Gran Sacerdote diciendo delante de mí: "Nosotros tenemos una ley (Para él, se trataba de la Ley de Dios) y, según esta Ley, este Hombre debe morir". Éste Hombre era yo; es decir: todos los Humanos. El Gran Sacerdote también era el gran mentiroso.
Evy
Yo pensaba más bien en palabras modernas; pero tú me estás recordando palabras de siempre. Quizá tengas razón: lo de las mentiras escondidas con grandes palabras, no es algo sólo de hoy en día.
Fid'ho
También hay grandes mentiras escondidas con "palabras pequeñas", como "pecadores", "prostitutas", "inmigrantes", "ilegales", "sin papeles", … Pequeñas palabras que esconden la gran mentira de muchos que se llaman trabajadores de la viña, cuando, en realidad, se están apoderando de ella para dominarla y explotarla como propiedad privada.
Evy
Si te he de ser sincero, te diré que a veces me da miedo esto de ser periodista. ¡¡¡Tienen tanta fuerza las palabras!!! Pueden hacer mucho bien, ¡pero también pueden hacer mucho daño! …

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


lunes, 15 de septiembre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo XXV de Ordinario - Ciclo A

Evangelio

Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a *contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo:
"Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido."
Ellos fueron.
Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo-. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:
¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?"
Le respondieron:
"Nadie nos ha contratado."
Él les dijo:
"Id también vosotros a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz:
"Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros."
Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo:
"Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno."
Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»


Entrevista


Entrevistas con Fid'ho
Domingo XXV de Ordinario – Ciclo A 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
No puedo estar de acuerdo con el comportamiento de este Propietario de la parábola. La justicia es la justicia. Si quería mostrarse generoso con sus trabajadores, tenía que serlo con todos. En cambio, sólo es generoso con los que menos lo merecen. Si quería pagar todo el sueldo a los que sólo habían trabajado una hora, tenía que haber pagado doble sueldo a los que había trabajado dos; y ocho sueldos a los que habían hecho la jornada entera. Así habría sido realmente generoso.
Fid'ho
Lo que dices es muy correcto visto desde un punto de vista sólo humano. Lo entiendo, porque soy hijo del hombre. Pero estoy llamado (estamos llamados, todos los humanos) a ser también hijos de Dios, y Dios "funciona" de otra forma. Esta parábola sirve para explicar –a quien quiera entender– la manera de obrar de Dios, representado en el Propietario.
Evy
Pues, ¡aún peor! Por más que sea el Dueño de todo y pueda hacer lo que quiera en su casa, si Él no es justo, ¿quién lo será? Su "generosidad" con los Últimos es un castigo para los Primeros, que son los que más han trabajado para Él. La Justicia es como unas balanzas: los platillos deben quedar nivelados: si pones en uno, tienes que poner también en el otro …
Fid'ho
Me sorprende esta posición tuya tan "justa". Me has hablado varias veces de tu familia. ¿Usáis "balanzas" entre vosotros? ¿Están siempre bien nivelados los platillos de tu mujer y los tuyos? ¿Usáis "balanzas" en vuestra relación con vuestros hijos? ¿Os gusta que ellos las usen entre ellos?
Evy
Una cosa es la familia y otra muy distinta las relaciones laborales. La parábola habla de un propietario y de unos trabajadores.
Fid'ho
¡Cierto! Familia y relaciones laborales son dos cosas muy distintas. Y precisamente esta es la enseñanza que quiere trasmitir la parábola: que la Humanidad somos todos nosotros, y con el Propietario, somos familia.
La parábola es mi respuesta a la pregunta de Pedro (y de muchos otros!) Cuando me dice: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué recibiremos, pues? La pregunta de Pedro deja entender esto que decías tú sobre las "balanzas".
¿Entiendes, ahora, mi respuesta? Debes saber que la vid no era un campo cualquiera. Era un terreno mimado, familiar, especialmente cuidado. Invitar a alguien a trabajar en la propia viña significa invitarle a participar de la vida de la familia.
Evy
¿Quieres decir que, entre tus seguidores, había quien se consideraba con más méritos porque era de los de "primera hora"? ¿Querías corregir, con esta parábola, a los que se creen "primeros" donde no hay ni primeros ni últimos porque todos son familia?
Fid'ho
Es exactamente así. Todos somos familia: con abuelos que fueron niños, y con niños que se harán abuelos; con miembros que hoy aportan el fruto de su trabajo y mañana se beneficiarán del trabajo de los demás. Con trabajadores que aportan ingresos y con no–trabajadores que aportan ilusión, servicio, amor, … Sin "balanzas". Sin "contabilidades".
Es cierto: la tentación a usar balanzas es difícil de superar, pero es del todo necesario. Costaba a mis discípulos de primera hora y sigue costando a los que han venido después, hasta que no se acepta que todos los humanos somos familia del Padre–Dios.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


viernes, 12 de septiembre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Exaltación de la Santa Cruz

Evangelio

Juan 3,13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
- Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.



Entrevista



Entrevistas con Fid'ho
Exaltación de la Santa Cruz 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
Perdona, Fid'ho, porque hoy seré muy crítico. Y no hablaré de lo que dices en el evangelio de hoy (y que no he entendido en absoluto!) Sino de esta "fiesta" extraña que tus discípulos celebran hoy: la Exaltación de la Cruz. ¡¿Cómo se puede hacer una fiesta en la Cruz, que es el instrumento de tortura y de muerte más cruel e inhumano?! Miles y miles de crucificados –y tú entre ellos– escarnecidos públicamente, abandonados a una muerte terrible, ¡convertida en espectáculo para crear terror! ¿Qué encontráis en la cruz, para que se pueda hacer una fiesta de exaltación? ¡Esto es un insulto a todos los que la han (la habéis) sufrido!
Fid'ho
Estimado Evy: estoy de acuerdo con lo que dices; pero dices sólo la mitad de lo que pasó (y pasa) en la Cruz. Es verdad: yo morí –como miles de compañeros. Pero también resucité –como miles de compañeros. Y esto es lo que celebran los que creen en mí.
En la Cruz (y en todas las formas de sentencia a muerte) coinciden dos inmensidades: la inmensidad destructora del Poder inhumano y la inmensidad creadora del Padre que acoge en su propia Vida la vida de los crucificados.
Evy
No. No estoy de acuerdo. Además: esto no liga con lo que tú mismo dijiste cuando estabas en la Cruz (según cuentan los evangelistas Mateo y Marcos). Tú gritaste: "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?". Si tú mismo te sentías abandonado por tu Padre, ¿cómo se sentirán los miles de crucificados que ni siquiera conocen a Dios?
Fid'ho
El Hombre ha sido creado para la Vida. Por eso la Muerte, sentida como una negación de la vida, produce una profunda sensación de frustración y de impotencia. La Muerte no es un juego. Es el momento supremo del encuentro con la Realidad que se nos escapa. Es el momento de máxima soledad; y también es el momento en que sólo queda la confianza como puntal donde agarrarse. Mis palabras eran un grito de soledad, y también una oración. La más intensa; la más propia, y la más confiada. Porque en la muerte todo, absolutamente todo se pierde, excepto la confianza.
Evy
¿Y los que no creen en Dios? …
Fid'ho
El encuentro con la propia muerte es un nuevo nacimiento. Tú ahora no lo entiendes, porque el encuentro con la Muerte no se hace desde la vida sino desde el límite de la vida. Es el paso finísimo entre la vida plenamente entregada y la Vida plenamente acogida.
Evy
¿”Como un nuevo nacimiento"? …
Tuve la suerte de estar presente en el nacimiento de mis dos hijos. ¡Qué maravilla! Lo han visto mis ojos: aquellas vidas plenamente entregadas … ¡a nosotros, a mi mujer y yo! Y nosotros sentíamos nuestras vidas como plenamente acogedoras. No eran "pensamientos". Eran "vibraciones de las entrañas". Qué misterio, un nacimiento !!! Aquella vida, dependiendo de nosotros al cien por cien…
Y esas manos, al cien por cien acogedoras, al servicio de aquella minúscula vida incipiente … Acoges una vida del todo "entregada" para ir convirtiéndola en del todo independiente … ¡¡¡Qué misterio, la VIDA!!!
Pero no entiendo que la Muerte tenga nada que ver con todo esto.
Fid'ho
Has hablado de "vibración de entrañas". Las entrañas no "vibran" con pensamientos sino con presencias. No es lo mismo pensar en la Muerte que sentirla presente, acompañada de presencias.
Evy
Si el niño, antes de nacer, pudiera "pensar" en los cambios de salir del seno materno, seguramente no se atrevería … porque la nueva forma de vivir, vista desde la experiencia del seno materno, le parecería trágica e insostenible.
¿La muerte, según tú, sería como cortar el cordón umbilical? …
Fid'ho
Cierto. Pero, cortado el cordón umbilical, allí están los brazos de los padres, incondicionalmente acogedores.
Cuestión de entrañas, como has dicho tú. Las entrañas del Padre–Madre.


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


REFLEXIONES DE FESTIVOS. Exaltación de la Santa Cruz

Exaltación de la Santa Cruz
Por cerezo Barredo.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

Un poco antes de las palabras leídas, el Evangelio de Juan (Juan 02:23) había dicho que "muchos, viendo los milagros que Jesús hacía, creyeron en su nombre. Pero Jesús no se confiaba, porque les conocía a todos".  
Hoy vemos un caso concreto, y muy significativo, de personas importantes, representadas por Nicodemo ("Nicodemo" = vencedor del pueblo), que han captado el significado mesiánico de las obras de Jesús, pero que lo entienden mal. En el diálogo que comienza Nicodemo, Jesús le corta enseguida para decirle: Te lo aseguro: nadie puede "ver" el Reino de Dios si no "nace de arriba".
Según los expertos, el texto original griego juega con el doble significado de la palabra ανωθεν (anothen), que se puede traducir por “de arriba" o por "de nuevo". Nicodemo pregunta a Jesús cómo se puede nacer de nuevo. ¿Es que podemos repetir el nacimiento volviendo a entrar en el seno de la madre?
La propuesta absurda de Nicodemo es una estrategia literaria para poner en boca de Jesús la explicación correcta de su mesianismo. "Nacer de nuevo" es "nacer de arriba", y significa "nacer del Agua y del Espíritu". No se trata de repetir el nacimiento sino de un segundo nacimiento que completa el primero.
El primer nacimiento es "en la carne". Este nacimiento nos hace capaces de respuesta; o mejor: nos hace capaces de ver que somos amados, y capaces de responder a este amor acogiéndolo y dejándonos transformar por él. Pero, ser capaces de responder no equivale a responder realmente. Sólo si ejercemos esta capacidad "nacemos de nuevo", nacemos “de arriba", "del Agua y del Espíritu". Aquí "agua" significa aquello que hace visible al Espíritu. Pretende ser una alusión directa al Bautismo, por el cual una persona es acogida en la Comunidad Cristiana (Comunidad del Espíritu).
El Bautismo simboliza la continuación en nosotros de la muerte–resurrección de Jesús. El bautizado es sumergido (muerte) en el agua para salir renovado (resucitado).
El evangelista pone en boca de Jesús una referencia bíblica muy conocida para explicar qué significa "nacer de arriba": "Como Moisés, en el desierto, elevó la serpiente, también el Hijo del hombre tiene que ser elevado, para que todos los que creen en él tengan vida eterna".
Es bastante extraño el relato del Libro de los números (el cuarto de los cinco libros que forman la "Ley" de los Judíos). Dice así: "(En el desierto) el pueblo murmuraba contra Dios y contra Moisés … Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes venenosas que les picaban, y murieron muchos israelitas. El pueblo fue a Moisés para decirle: Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Ruega al Señor que aleje de nosotros estas serpientes. Moisés intercedió a favor del pueblo, y el Señor le respondió: –Hazte una imagen de estas serpientes y ponla encima de un estandarte. Todo el que haya sido picado, si la mira, salvará la vida (Números 21, 6s).
Resulta curioso y sorprendente que los Israelitas, para librarse de la muerte causada por las serpientes, tengan que confiar precisamente en la reproducción de una serpiente que Moisés eleva para que todo el mundo la pueda ver. Pero así quedaba claro que los que morían no era por culpa de las serpientes sino a causa de su infidelidad a Dios. Mirar la serpiente elevada significaba "volver a Dios", fuente de la vida de los Israelitas como Pueblo Elegido.
Jesús también debe ser elevado. Sin darse cuenta de lo que realmente hacían, los que crucificaron a Jesús le elevaron; es decir: le situaron en el ámbito de Dios. Jesús, elevado, hace visible a todos lo que Dios es. "Tanto amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo único, para que no se pierda ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna".
Aquí hay un cambio radical en la manera de entender a Dios y su relación con los hombres. Dios no se muestra juez. Dios es Amor. Dios es Vida que se entrega. Porque es vida que se entrega podemos hablar de un Hijo vida recibida– igual al Padre. Y también la vida–recibida del Hijo es vida que se entrega.
El Hijo se ha hecho hombre, y le podemos ver en Jesús de Nazaret. Elevado en la cruz, Jesús nos muestra "la vida que se entrega". Mirarle y acoger esta vida es "nacer de arriba" o "nacer del Espíritu" o "nacer del agua y del Espíritu". Por eso Juan describirá la muerte de Jesús diciendo: "Inclinando la cabeza, entregó el Espíritu". Y también: "Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua" (Juan 19,30. 34)
Como ya se había dicho en el Prólogo del Evangelio de Juan: "A todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio poder de hacerse hijos de Dios" (Juan 1,12). Y también: "De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia" (Juan 1,14).
En la Cruz, elevado, Jesús queda "exhibido" como Hijo de Dios y como Hombre–muestra, para que todos puedan acoger la vida que se desprende y nacer de arriba (de Dios). Es la luz que brilla en la oscuridad.
Sin embargo, no todo el mundo está dispuesto a mirar al Crucificado. Cuando las propias obras son malas, se tiene miedo a la Luz y se prefiere la Oscuridad.
Dios ha entregado a su Hijo único …
"Entregar al propio hijo" no significa deshacerse de él o abandonarle. Al contrario: para la "vida–que–se–entrega", el "hijo–entregado" expresa la plenitud de la paternidad y la plenitud de la filiación. El “Hijo–entregado–a–los–hombres" es la oferta amorosa de Dios a participar de su Vida. "Me ha enviado el Padre que vive, y yo vivo por el Padre; también el que me come vivirá por mí” (Juan 6,57). Y también: "Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti. Que también ellos estén en nosotros” (17,20).
A veces puede escandalizarnos que Dios haya permitido que su Hijo fuera tan maltratado. ¿Por qué Dios–Padre permitió los horrores de la Pasión? Y también, ¿por qué el Dios–Bueno permite los grandes sufrimientos de tantos de sus hijos amados?
Estas preguntas no se pueden responder adecuadamente porque, en realidad, no están bien formuladas. Provienen del hecho de que imaginamos a Dios obrando a nuestra manera. Jesús se lo dijo claramente a Pedro cuando éste quería apartarle de la Pasión: “¡Vete de aquí, Satanás! No ves las cosas como Dios, sino como los hombres” (Marcos 8,33).
Nosotros vemos las cosas desde una vida obtenida, afirmada, defendida, poseída. Dios las ve desde una vida–que–se–entrega, compartida, radiante, amorosa.
Es normal que nosotros veamos las cosas "como los hombres". Sin embargo, y esta es la gran noticia, Dios nos invita a verlas "como Dios", y a obrar como Él obra. Estamos invitados a nacer de arriba y así disfrutar de su propia Vida.
MENSAJE
En una reunión de diálogo, alguien dijo: "si los sacerdotes contarais mejor el evangelio, mucha más gente creería".
Es posible. Pero no descuidamos algo: Jesús explicaba bien su mensaje, y, sin embargo, muy pronto le condenaron a muerte por blasfemo, y le mataron.
Una buena explicación ayuda a "conocer" el Evangelio; pero para acogerlo es necesario "nacer de arriba". Es decir: hay que "mirar al Crucificado". Y es bueno darse cuenta de que, incluso sin saberlo explícitamente, han sido y son muchísimos los que "miran al crucificado" en el reflejo trágico de miles y miles de crucificados por todo el mundo.
En el evangelio de Lucas, el viejo Simeón dice a María: "Este niño será motivo que en Israel muchos caigan y muchos otros se levanten; será una bandera discutida” (Lucas 2,34).
El Crucificado es bandera: o se le combate clavándole en la Cruz, o se le mira como fuente de Vida.
Dicho con lenguaje actual: Todo ser humano debe tomar partido ante este dilema:
o mirar al Hombre, a menudo crucificado, marginado, despreciado … y dedicarle la propia vida,
o mirarse a sí mismo, y esto le llevará indefectiblemente a utilizar (crucificar) a los demás en la pretensión de construir su propio YO.
Esta segunda opción es posible, y no depende de si se "conoce" más o menos bien el evangelio sino de si tenemos o no un "corazón duro".
RESPUESTA
La respuesta puede ser a dos niveles:
a) A nivel institucional.
Sería bueno ver hasta qué punto la Iglesia–institución (o cualquier otra Religión institucional) reproduce la situación de la Religión oficial del tiempo de Jesús. Nicodemo representa a la Religión, pero desde una posición de Poder, e intenta "incorporar" la llegada del Mesías anunciada por los profetas. Pero Jesús le dice que no es este el camino. La Religión puede ser buena, muy buena; pero no es definitiva. La Religión, inicialmente, forma parte de la "vida–según–la–carne". Pero resulta que el amor extremo de Dios nos invita a la "vida–según–Espíritu". Es por ello que la "vida–según–la–carne" se queda corta. Es valida sólo como trampolín para llegar a "nacer de arriba".
En la medida en que la Iglesia (o cualquier otra Religión) haya incorporado estructuras de Dominio, debe ser superada.
b) A nivel personal.
"Superar la Iglesia" (o cualquier otra Religión) no significa necesariamente abandonarla, sino vivirla teniendo al hombre real como referencia.
Dios nos invita a todos a aceptar y disfrutar de la filiación.
Las Religiones tradicionales tienen en sí mismas suficiente sabiduría y ductilidad como para poder ofrecer lenguaje y "espacio" para esta filiación. Quizás sea posible, en casos especiales, vivir esta filiación al margen de toda forma religiosa; pero esto conlleva desaprovechar unos buenos recursos que la mayoría tenemos al alcance.
Las Religiones son la Herencia que nos han dejado los que nos han precedido. Es una herencia que nosotros debemos gestionar según la realidad en que vivimos. En situaciones normales, el hijo que se emancipa no deja de ser "hijo" ni rompe la relación con sus padres. Al contrario: la emancipación se convierte en una forma madura de vivir la filiación.
En el ámbito de las Religiones, quizás nos pasa como en muchos países empobrecidos: a la pobreza material se adjunta la pobreza de personas, consecuencia de la emigración de muchos ciudadanos que podrían producir riqueza para el propio país si no se hubieran ido.
La renovación que permanentemente necesitan las Religiones es más difícil si las personas que ven la necesidad "emigran" como signo de protesta.
Preguntas para el diálogo
  1. Aquí somos, la mayoría de nosotros, hijos de la Iglesia. Pero, ¿somos hijos aún menores o ya emancipados?
  2. Físicamente la crucifixión elevaba al crucificado. Pero, ¿los Evangelios se refieren sólo a Jesús, o también a todas las víctimas de los Poderes Humanos? En este caso, ¿qué significa, en la práctica, "mirar al crucificado"?
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)