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viernes, 12 de septiembre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Exaltación de la Santa Cruz

Evangelio

Juan 3,13-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:
- Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.



Entrevista



Entrevistas con Fid'ho
Exaltación de la Santa Cruz 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
Perdona, Fid'ho, porque hoy seré muy crítico. Y no hablaré de lo que dices en el evangelio de hoy (y que no he entendido en absoluto!) Sino de esta "fiesta" extraña que tus discípulos celebran hoy: la Exaltación de la Cruz. ¡¿Cómo se puede hacer una fiesta en la Cruz, que es el instrumento de tortura y de muerte más cruel e inhumano?! Miles y miles de crucificados –y tú entre ellos– escarnecidos públicamente, abandonados a una muerte terrible, ¡convertida en espectáculo para crear terror! ¿Qué encontráis en la cruz, para que se pueda hacer una fiesta de exaltación? ¡Esto es un insulto a todos los que la han (la habéis) sufrido!
Fid'ho
Estimado Evy: estoy de acuerdo con lo que dices; pero dices sólo la mitad de lo que pasó (y pasa) en la Cruz. Es verdad: yo morí –como miles de compañeros. Pero también resucité –como miles de compañeros. Y esto es lo que celebran los que creen en mí.
En la Cruz (y en todas las formas de sentencia a muerte) coinciden dos inmensidades: la inmensidad destructora del Poder inhumano y la inmensidad creadora del Padre que acoge en su propia Vida la vida de los crucificados.
Evy
No. No estoy de acuerdo. Además: esto no liga con lo que tú mismo dijiste cuando estabas en la Cruz (según cuentan los evangelistas Mateo y Marcos). Tú gritaste: "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?". Si tú mismo te sentías abandonado por tu Padre, ¿cómo se sentirán los miles de crucificados que ni siquiera conocen a Dios?
Fid'ho
El Hombre ha sido creado para la Vida. Por eso la Muerte, sentida como una negación de la vida, produce una profunda sensación de frustración y de impotencia. La Muerte no es un juego. Es el momento supremo del encuentro con la Realidad que se nos escapa. Es el momento de máxima soledad; y también es el momento en que sólo queda la confianza como puntal donde agarrarse. Mis palabras eran un grito de soledad, y también una oración. La más intensa; la más propia, y la más confiada. Porque en la muerte todo, absolutamente todo se pierde, excepto la confianza.
Evy
¿Y los que no creen en Dios? …
Fid'ho
El encuentro con la propia muerte es un nuevo nacimiento. Tú ahora no lo entiendes, porque el encuentro con la Muerte no se hace desde la vida sino desde el límite de la vida. Es el paso finísimo entre la vida plenamente entregada y la Vida plenamente acogida.
Evy
¿”Como un nuevo nacimiento"? …
Tuve la suerte de estar presente en el nacimiento de mis dos hijos. ¡Qué maravilla! Lo han visto mis ojos: aquellas vidas plenamente entregadas … ¡a nosotros, a mi mujer y yo! Y nosotros sentíamos nuestras vidas como plenamente acogedoras. No eran "pensamientos". Eran "vibraciones de las entrañas". Qué misterio, un nacimiento !!! Aquella vida, dependiendo de nosotros al cien por cien…
Y esas manos, al cien por cien acogedoras, al servicio de aquella minúscula vida incipiente … Acoges una vida del todo "entregada" para ir convirtiéndola en del todo independiente … ¡¡¡Qué misterio, la VIDA!!!
Pero no entiendo que la Muerte tenga nada que ver con todo esto.
Fid'ho
Has hablado de "vibración de entrañas". Las entrañas no "vibran" con pensamientos sino con presencias. No es lo mismo pensar en la Muerte que sentirla presente, acompañada de presencias.
Evy
Si el niño, antes de nacer, pudiera "pensar" en los cambios de salir del seno materno, seguramente no se atrevería … porque la nueva forma de vivir, vista desde la experiencia del seno materno, le parecería trágica e insostenible.
¿La muerte, según tú, sería como cortar el cordón umbilical? …
Fid'ho
Cierto. Pero, cortado el cordón umbilical, allí están los brazos de los padres, incondicionalmente acogedores.
Cuestión de entrañas, como has dicho tú. Las entrañas del Padre–Madre.


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)