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miércoles, 22 de octubre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo XXX de Ordinario - Ciclo A

Evangelio

 Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
-«Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo:
-«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser."
Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él:
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo."
Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»



Entrevista


Entrevistas con Fid'ho
Domingo XXX de Ordinario – Ciclo A 

Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Evy
Cuando aquel maestro de la Ley te interrogó sobre el Mandamiento mayor, ¿qué intentaba: hacerte un examen o ponerte en un compromiso?
Fid'ho
No pretendía hacerme un examen. Todo buen judío conoce perfectamente el primer mandamiento de la Ley porque lo recita varias veces al día como una plegaria. Yo estuve contento de la pregunta, porque el primero de todos los Mandamientos es también la fuente y el marco de interpretación de todos los posibles mandamientos o normas. Y esto conviene decirlo y repetirlo.
Evy
En las representaciones de los 10 Mandamientos siempre se ponen dos tablas: la 1ª con los tres primeros Mandamientos referidos a Dios; y la 2ª con los 7 restantes referidos al prójimo. ¿Son dos tablas diferentes?
Fid'ho
De ninguna manera. Esta representación con dos tablas es muy peligrosa porque puede servir de excusa para separarlas, y pensar que cumpliendo con la primera ya cumples la parte más importante de la ley. Quiero dejar bien claro que las dos tablas no se pueden separar, porque la segunda es el cumplimiento de la primera. A Dios no le ha visto nadie. Por ello, la única forma de amar a Dios es amando al prójimo. Si alguien dice que ama a Dios (que no ve) y no ama realmente y efectivamente a los demás, es un mentiroso.
Evy
Si es así, ¡¿por qué hablar de los mandamientos hacia Dios?! ¿Por qué la Ley no consta de un solo mandamiento: Amarás al prójimo como a ti mismo? ¡Todo sería mucho más claro!
Fid'ho
Te olvidas de una cosa: la gran facilidad que tiene el corazón humano para engañarse. "Amar real y efectivamente al prójimo" no es tan sencillo como parece. Sin la referencia a Dios, el amor a los demás se convierte en peligroso. Sin la referencia a Dios, el amor a los demás sería como un barco sin timón o como un coche sin volante. El amor es energía. Desconectada de Dios, esta energía devendría más destructiva que constructiva. Todos los Dictadores de la Historia han hecho sus crueldades diciendo que actuaban "por amor a su pueblo"!
Evy
Judas te entregó con un beso ... Lo sé. Pero aquello no era amor. Es verdad: hay amores que matan; pero no son amor. No veo por qué no es posible un amor verdadero sin que deba ser también amor a Dios. Conozco muchísimas personas no religiosas o ateas que aman de verdad a su familia, su país, a toda la Humanidad, …
Fid'ho
No te hablo de religiones. Desde las religiones se puede amar a Dios pero también utilizarle. Cuando te hablo del amor a Dios me refiero a una forma de amor a menudo implícita, no expresada externamente ni formulada en conceptos religiosos, pero que inspira nuestras acciones desde lo más profundo de nosotros mismos.
Evy
No sé si te entiendo. Recuerdo las reflexiones que nos hacíamos, mi mujer y yo, cuando los niños eran pequeños. ¡Aquellas vidas tan menudas, del todo dependientes de nosotros! Fuimos descubriendo, mi mujer y yo, que en cada una de esas vidas tan pequeñas e indefensas había una dimensión que iba más allá de ellos mismos; más allá de su pequeñez. La veíamos como una dimensión sagrada que debíamos respetar escrupulosamente. Respetándola, nuestra paternidad se convertía servicio, y resultaba maravillosa. Si no la respetábamos, nuestra paternidad devenía dominio, y se mostraba abominable.
¿Es esto el “amor a Dios”?
Fid'ho
¡Enhorabuena, Evy! Tienes toda la razón: cuando una persona se hace presente en nuestra vida lleva siempre consigo una dimensión sagrada. Descubrirla y respetarla es Amor a Dios. No descubrirla es ser ciego. Culpablemente ciego.
Sobretodo cuando alguien está revestido de alguna forma de autoridad, descubrir y respetar esta dimensión sagrada, convierte la autoridad en Servicio. Es el auténtico culto a Dios. No atender esta dimensión sagrada convierte la autoridad en dominio, y resulta abominable. El Poder siempre es deshumanizador.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)