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jueves, 27 de noviembre de 2014

ADVIENTO I. CICLO B. Palabras y Palabrejas: "Tiempo". "Retorno"

ADVIENTO I. CICLO B.
Palabras y palabrejas


"Tiempo". "Retorno".
1. Tiempo. ("No sabéis cuándo vendrá el tiempo decisivo")
No estamos en el tiempo como dentro de una cajita con cronómetro incorporado. Creamos el tiempo mientras vamos existiendo.
La realidad fluye. Como el chorro de una fuente, todo fluye. Nuestra vida fluye. Este fluir presupone un punto de salida y un horizonte que se va abriendo. El calendario es "la herramienta" que hemos creado para medir los cambios en la Realidad fluyente.
¿En este fluir, hay un inicio donde todo ha comenzado y un término en donde todo llegaría?
La respuesta a esta pregunta tiene un gran interés, porque indica si nuestra existencia tiene alguna clase de sentido o es del todo absurda.
Más allá de las posibles respuestas que puedan dar la Filosofía o las Ciencias en general, la Biblia nos ofrece una respuesta muy sugerente. Es una respuesta que nace de la experiencia vivida.
Vivimos conviviendo. En la convivencia humana vemos, por activa y por pasiva, que muchísimos comportamientos humanos son fruto de la generosidad. Sí: muchísimas acciones y cosas de nuestra vida no tienen otra causa que la generosidad de alguien. En la medida en que somos generosos, nos damos cuenta de que la generosidad, la ofrecida y la recibida, es uno de los grandes motores de la vida humana. La propia existencia de muchos humanos (la mayoría?) Se debe a una decisión generosa de sus progenitores.
Esto sugiere una pregunta trascendental: ¿No será que todo lo que existe, existe gracias a un acto de generosidad inicial? Esta pregunta no es ninguna conclusión científica ni filosófica; es una conclusión vital. En la medida que uno sea generoso no podrá evitarla; hasta convertirse, para él, en una convicción.
Si todo tiene inicio en la Generosidad, debe tener también un horizonte de Plenitud. En el mensaje bíblico, el tiempo es el flujo de lo que nace de la Generosidad y fluye hacia una Plenitud.
Hay dos escalas de tiempo especialmente significativas para los Humanos: el tiempo de la Humanidad y el tiempo de cada persona concreta.
Para cada uno de nosotros, nuestro tiempo nace de la generosidad de la Humanidad y nos lleva a la plenitud en la Humanidad. De la Humanidad a la Humanidad. Pero no es un tiempo cerrado, porque salimos de la Humanidad como producto y retornamos como personas.
En el mensaje bíblico, el tiempo conlleva la idea de retorno.
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2. Retorno. (…no sabéis cuándo regresará el dueño de la casa.)
El flujo del agua nace de la generosidad del mar, y va fluyendo hasta que retorna a él. Pero el flujo del agua no es un buen ejemplo para entender la vida humana, porque el agua que sale del mar, cuando vuelve, sigue siendo simplemente agua.
En cambio, la vida de cada ser humano surge de la Humanidad como un simple producto, y retorna, si decide regresar, como persona libre y madura.
Para entender el flujo de la vida humana pensemos más bien en el desarrollo de un niño. Comienza en profundísima comunión con su madre, pero él no es consciente. Ha recibido su vida como un don de la madre, pero él no es consciente. Y separándose de la madre, construyendo y afirmando su propio Yo, hasta superar toda dependencia biológica y afectiva para con la madre y el padre. Iniciado como un "miembro" de la madre, se ha separado del todo. Él es otro viviente.
Pero cuando el niño ya es biológicamente independiente y capaz de vivir sin ataduras vitales con la madre, y se ha convertido en adulto y libre, si lo quiere y lo decide, podrá tomar conciencia de lo que ha sido y es esa mujer (su madre) para él. Y generará hacia ella un vínculo de amor, de agradecimiento incondicional, de comunión plena y libremente decidida. Se dará cuenta de que su madre ha estado siempre allí con él, pero ahora la redescubre desde su propia decisión de reconocerla y amarla. De una manera mucho más profunda y vivida, la madre ha retornado a él y él regresado a su madre.
En el flujo vital de cada uno de nosotros, nacemos de la Humanidad como criaturas; y, creciendo y madurando, retornamos, si lo decidimos, como personas libres.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)