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lunes, 10 de noviembre de 2014

ENTREVISTAS CON FID'HO - Domingo XXXII de Ordinario - Ciclo A

Evangelio

 Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
-«Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.
Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las sensatas:
"Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas."
Pero las sensatas contestaron:
"Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis."
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:
"Señor, señor, ábrenos."
Pero él respondió:
"Os lo aseguro: no os conozco.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

Entrevista


Entrevistas con Fid'ho
Domingo XXXII de Ordinario – Ciclo A 

NOTA: Este año (2014) la Liturgia se salta este domingo ya que pasa delante la celebración de LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRÁN. Sin embargo aquí lo tenéis, ya que su lectura puede resultar interesante.
Podéis leer los apuntes de homilía pulsando aquí.
Fid'ho
Con la facilidad tan grande que tenemos hoy en encender o apagar las luces, es probable que esta parábola sea mal comprendida, y quede desplazado el mensaje que quiere darnos.
Evy
Es cierto. Dado que hoy no tenemos ningún problema para iluminar la noche, aquello que parece resaltar de esta parábola no es la necesidad de las lámparas sino es la insolidaridad de las chicas prudentes hacia las necias. Y no es eso lo que se nos quiere comunicar.
De todos modos yo comprendo que, en la situación que explica la parábola, compartir el aceite habría sido catastrófico para la fiesta, que era lo más importante.
Con todo, hay un punto que me cuesta aceptar: la dureza del esposo que no permite la entrada a las pobres chicas imprudentes que llegan tarde porque habían ido a comprar, en plena noche, el aceite que necesitaban. Supongo que en esta parábola "el esposo" eres tú mismo –como Hijo del hombre–, y pregunto: ¿Por qué no dejaste entrar a aquellas mujeres que, de hecho, habían estado esperándote toda la noche?
Fid'ho
Estimado Evy: tú sabes tan bien como yo que estamos en una obra ("construir Humanidad") que no permite improvisaciones. Hay un tiempo para velar y un tiempo para dormir; un tiempo para comprar aceite y un tiempo para encender las lámparas; un tiempo para entrar y un tiempo para quedarse afuera.
El tiempo fluye, y no se recupera nunca. Si vas a gran velocidad y se acerca una curva, tienes un tiempo para frenar. Si no la aprovechas, viene la catástrofe. El tiempo no tiene marcha atrás. Lo que no haces a su tiempo, queda por hacer. Aunque lo hagas más tarde, ya es otra cosa. Cada instante tiene su trabajo.
Evy
Pero tú eres el hijo del hombre. ¡¿Cómo puedes decir a personas humanas que "no las conoces"?!
Fid'ho
Como hijo del hombre estoy en construcción continua. Por eso necesito que todos los humanos estén atentos a cada momento. Si construyes una casa y no estás atento al momento de poner los cimientos, cuando llegue la riada, aquella casa se derrumbará. La habías hecho para que te sirviera de protección, pero se convertirá en una amenaza.
Evy
Quizá tienes razón.
Cada momento es fruto del pasado y prepara el futuro. La vida, como un barco de gran tonelaje, tiene su inercia y no son posibles correcciones repentinas. Pertenezco a un pueblo que, después de muchos años de dictadura, optó por la Democracia. Pero, al momento de instituirla, se conformó con una democracia a medias, y cuando vinieron gobernantes no demócratas la pervirtieron con gran facilidad. En su momento no se habían puesto bien los cimientos…
Fid'ho
No se puede borrar el pasado, pero es posible corregirlo con el presente. La Humanidad se construye con aciertos y con errores corregidos. Aunque es mejor prevenir que curar, si enfermamos es muy legítimo buscar la curación. De ahí mi consejo a todos: Velad porque no sabéis ni el día ni la hora.
Evy
¿”Ni el día y ni la hora" de qué?
Fid'ho
De la obra que estamos construyendo: la Humanidad. Cada momento tiene su aportación. Cada instante genera su dosis de crecimiento. No son recuperables los momentos perdidos.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)