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jueves, 27 de noviembre de 2014

Palabras y Palabrejas: Introducción

Introducción.
No soy lingüista; pero soy lo suficientemente viejo como para haber descubierto la gran importancia de las Palabras. No sólo nos comunicamos con palabras sino que también pensamos con palabras. Cuando los niños preguntan qué es eso, esperan escuchar aquella palabra que indica la cosa. Cuando un enfermo va al médico, quiere oír esa palabra (que puede que ni siquiera entienda) que le defina su mal. Si su mal tiene nombre (palabra), quiere decir que, de alguna forma, está controlado.
Entendemos el mundo que nos rodea con palabras. Como dice la maestra Sullivan a su alumna Hellen, invidente y sorda: "Con una sola palabra puedo ponerte el mundo en las manos" (Film: El Milagro de Annie Sullivan).
Durante mucho tiempo los jerarcas de toda clase han procurado tener el control de las palabras. Quien domina las palabras domina las mentes; y quien domina las mentes domina el mundo.
El uso dominador de las palabras se ha dado en todos los campos, pero ha sido especialmente grave y perverso en el ámbito de las religiones; y en particular en la Iglesia Católica. Los jerarcas de la Iglesia, en contradicción directa con el Evangelio, han pretendido a menudo tener el monopolio de las palabras.
Las consecuencias han sido fatales: unos fieles con una fe dogmatizada y alienante, que es exactamente lo contrario de lo que debería ser.
"Atrévete a pensar", proclama un libro conocido. Es necesario saber pensar con palabras no impuestas. Hoy hemos entrado en una gran crisis de los lenguajes impuestos. Quizás estamos en una situación mejor para entender la gran revolución de Jesús de Nazaret: "Pero vosotros no os dejéis llamar ‘maestro’, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos" (Mateo 23,8ss).

A pesar de ser cura (por tanto, partícipe de la supuesta jerarquía eclesiástica), me gustaría poner mi granito de arena en esta revolución aún pendiente y del todo urgente: la democratización del lenguaje, como he ido haciendo durante dos ciclos litúrgicos (seis años), utilizando diferentes géneros literarios. Ahora pretendo continuar con otro género literario: el Glosario. Intentaré coger una, dos o tres palabras (o la idea que expresan) del texto evangélico y desentrañarlas. Me gustaría mostrar así que, detrás de cada palabra, puede haber todo un mundo. No elegiré necesariamente las palabras más importantes sino aquellas que "me den más juego" de cara al objetivo que me propongo. A esta nueva sección la llamaré Palabras y palabrejas.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)