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sábado, 6 de diciembre de 2014

ADVIENTO II. CICLO B. Palabras y Palabrejas: "Desierto". "Bautismo"

ADVIENTO II. CICLO B.

Palabras y palabrejas

"Desierto". "Bautismo".
3. Desierto. (… Una voz clama en el desierto)
Para el antiguo pueblo de Israel, el desierto era su entorno. La experiencia de desierto le era muy cercana. Gestado en un país que para los israelitas era un lugar de esclavitud, anhelan la libertad como una Tierra Prometida "que mana leche y miel". Pero, para llegar a la Tierra Prometida deben atravesar el desierto. La travesía será difícil sobre todo porque buscan la Libertad cuando aún tienen corazón de esclavos. Habiendo salido de la Esclavitud, cuando se encuentran con la primera dificultad, vuelven a añorar la seguridad del país en donde eran esclavos. Por eso ninguno de ellos entrará en la Tierra de Libertad. Su desierto durará 40 años, es decir: toda una generación.
El evangelio de hoy nos presenta a Juan, el Bautista. Él, en quien se hace presente toda la historia anterior, está aún en el desierto. Pero ya ha llegado al Jordán. Para pasarlo y entrar en la Tierra Prometida, hay que sumergirse en sus aguas ("Bautismo").
Juan es el Bautista. Bautiza con agua. Cuando se acaba el desierto, es necesario bañarse para quitarse el polvo y el sudor, y recuperarse del cansancio. Y salir del agua rehecho y renovado para recomenzar como ciudadano de un País de Libertad.
Nadie llega a la Libertad sin cruzar el desierto que nos purifica haciéndonos prescindir de todo aquello que no es esencial para la vida. El desierto pone a prueba la validez del objetivo buscado: si se buscan sólo aquellas "libertades" compatibles con un corazón de esclavos, o si se busca esa Libertad que nos hace realmente libres.

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4. Bautismo. (… He bautizado con agua; Él bautizará con Espíritu Santo)
Juan se sitúa en el río Jordán, que marca el límite entre el Desierto y la Tierra Prometida. Bautiza con agua. Es el ritual de salida del Desierto y de entrada a la Tierra de Libertad.
Pero los evangelios nos presentan otro bautismo: el bautismo del Espíritu. Jesús dice a los discípulos: "Id a todos los pueblos … bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo". Así termina el evangelio de Mateo.
"Bautizo" significa "sumergirse". Juan sumerge en el agua para salir limpios y purificados. Pero el verdadero "bautismo" es ser sumergidos en el Padre, Hijo y Espíritu; y no para salir, sino para participar de su propia Vida. Es un ritual de plenitud. Por él no se entra en una "Tierra Prometida" de privilegio sino que nos incorpora al Cristo, al Hombre, a la Humanidad creada a imagen y semejanza de Dios. La Libertad se convierte allí en Comunión. La Tierra Prometida se convierte en "Casa del Padre con todos los hermanos".
Con ritos explícitos o no, todo el mundo tiene que pasar por el bautismo de Juan (bautismo de transición). Igualmente, con ritos o no, en todo el mundo es ofrecido el bautismo en el Espíritu que nos sumerge en la Vida del Padre, Hijo y Espíritu Santo (Plenitud).

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)