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miércoles, 24 de diciembre de 2014

NAVIDAD. Palabras y Palabrejas: "Pesebre"

NAVIDAD
Os dejo los enlaces de las homilías para las misas de Navidad, ya publicadas en este blog:

  • Misa de la Noche (Misa del Gallo)
  • Misa del Alba
  • Misa del día 
  • Relectura (Hacer el bien)
  • Tertulia en espiral
  • Entrevistas con Fid’Ho


  • Palabras y palabrejas. (Missa del Gallo)

    "Pesebre".
    9. Pesebre. (... le envolvió y le acostó en un pesebre).
    Según el relato del Nacimiento de Jesús en el Evangelio de Lucas, María puso el Niño en un pesebre. Y a los Pastores se les dice: Esto os servirá de señal: encontraréis a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y se insiste: Fueron, pues, deprisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
    Se hace notar que María puso al Niño en un pesebre "porque no tenían sitio en el hostal". De aquí se ha deducido que la gente de Belén era poco acogedora. Nada más falso !!!
    Para entender bien este relato hay que ir más a fondo. Debería traducirse así: María puso el Niño en un pesebre porque (de momento) el hostal (katályma, en el original griego) no era un lugar para él.
    María es plenamente consciente de quién es su hijo. Sabe que aquel niño, cuando decida sobre su vida, se hará alimento para los demás. Lo explica el propio evangelio de Lucas: Jesús, "llegada la hora", encarga a unos discípulos que preparen la sala–comedor (katályma, en el original griego) para celebrar la Cena pascual. Sorprendentemente, los discípulos preparan el lugar, y no el Cordero pascual, porque el cordero ya está "preparado": es Jesús mismo. "Esto es mi cuerpo entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía". Y después de cenar ... "Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre, derramada por vosotros" (Lucas 22: 7ss).
    Poniendo a Jesús en un pesebre, María nos muestra, ya desde el primer momento, que Jesús (el Hombre) es alimento, y ella se asocia a este hecho. Pero cuidado!: momento le pone "envuelto", porque todavía no es la hora.
    Que la vida humana es "alimento", lo experimentamos cada día en nuestras familias, donde, sobre todo los padres, es convierten en alimento para los hijos. "Hacerse alimento" es la manifestación más clara de un amor humanizador nacido de la libertad. "Hacerse alimento" no significa que nos podamos devorar unos a otros. Sólo por amor y libremente, convertimos nuestra vida en alimento; y eso nos humaniza.
    En cambio, devorar a los demás es lo más contrario a la vida humana, y nos deshumaniza. Los humanos hemos inventado mil maneras de "devorar" la vida de los demás: esclavitud, servidumbre, dominio, explotación, ... "El hombre es un lobo para el hombre", ya decían los antiguos. En los evangelios esta trágica realidad humana se expresa incluso a través de un "discípulo": Judas. Judas, después de tomar el pan, se va a venderlo por treinta monedas de plata (Juan 13: 27ss).
    Los relatos evangélicos no pretenden ofrecer datos biográficos sobre Jesús sino que intentan mostrarnos, en la persona concreta de Jesús, lo que constituye la esencia de una vida verdaderamente humana. Somos humanos en la medida en que, desde la generosidad, nos hacemos alimento los unos para los otros. Quizás también se quiere recalcar esta idea cuando se destaca que Jesús nació en Bet-Lèhem, que significa "casa del pan".

    Por el Padre Pere Torras
    Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
    Sant Feliu de Guíxols (Girona)