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viernes, 26 de diciembre de 2014

REFLEXIONES DOMINICALES. SAGRADA FAMILIA. CICLO B.

SAGRADA FAMILIA. Año B.
Por cerezo Barredo
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

Navidad es una fiesta importante. La liturgia le dedica toda una semana. Los primeros días de esta octava de Navidad están especialmente dedicados a personas "relacionadas" con el Nacimiento de Jesús.
  • El día 26 está dedicado a San Esteban, porque fue el primer mártir. Los mártires se asocian a la vida de Jesús. Por ello, en la iglesia, el día del martirio también es llamado "dies natalis": día del nacimiento.
  • El día 27 está dedicado a San Juan Evangelista, porque su Evangelio es el que expresa con mayor profundidad el significado de "la Encarnación del Verbo", es decir: el significado de la "Vida de Jesús".
  • El día 28 está dedicado a los Santos Inocentes. Según el relato de Mateo, Herodes, que aquí encarna al "Poder Anti–Hombre", mata para mantenerse en su trono.
  • El domingo dentro la octava de Navidad está dedicado a la Sagrada Familia. Este año (2014) se sobrepone al Día de los Santos Inocentes.
La fiesta de la Sagrada Familia es moderna: la instituyó el Papa León XIII, hace un centenar de años, para contrarrestar la "crisis de la familia" que comenzaba a perfilarse.
Sobre el texto del evangelio.
El evangelio de hoy, propiamente, no nos habla de "la familia". El mensaje del relato va por otro lado, y nos afecta mucho más directamente.
Tomando como punto de partida las "normas religiosas", representadas por el "Templo de Jerusalén", el relato nos quiere preparar para el mensaje central de la predicación de Jesús, que se podría expresar así: En nuestra relación con Dios, no llegamos a ser "adultos" hasta que no vamos más allá de una religión dirigida a "Dios como Señor" para encontrarnos con "Dios como Padre, y con los demás como hermanos".
Aunque los padres de Jesús le llevan al Templo para cumplir lo que mandaba la ley de Moisés o Ley del Señor, de hecho no es eso lo que nos cuenta el relato, sino que aparecen dos personajes que, movidos por el Espíritu Santo, "amablemente secuestran al grupo" –el niño y los padres– para hablarles de quién es realmente ese "niño" y de cuál será su Misión. Se trata de dos personajes "ancianos", que ya han vivido su vida (vida de esperanza) y dejan claro que "ahora ya pueden morir en paz porque sus ojos han visto al Salvador de todos los pueblos" (no sólo de Israel).
Uno de ellos, Simeón (el nombre significa: "el que sabe acoger"), dirige a María unas palabras sorprendentes: Este chico será motivo para que muchos caigan en Israel y muchos otros se levanten; será una bandera discutida, y a ti misma una espada te atravesará el alma; así quedará clara la actitud escondida en los corazones de muchos.
Para entender el significado de estas palabras hay que ir al final de la vida de Jesús. En el Calvario, Jesús en la cruz es izado como una bandera discutida. Situado entre dos criminales: uno le increpa, mientras el otro le acepta como salvador. Al pie de la cruz, los representantes del templo le increpan, mientras el centurión le acepta como Hombre Justo (Lucas 23, 35ss). En pleno mediodía se hace de noche para dar inicio a una nueva etapa que ya no estará presidida por el Templo ("la cortina del templo se rasgó por la mitad"). Queda en la cruz el Hombre, que será desde ahora el único criterio para evaluar los sentimientos escondidos en el corazón.
Si María anunciaba el futuro de Jesús poniéndolo en un pesebre, ahora, en el Templo, en brazos por dos ancianos, se anuncia "al Inocente condenado" como "bandera", combatida pero decisiva y definitiva.
Sobre la fiesta de la Sagrada Familia.
Aunque el texto leído no tiene por finalidad hablarnos de la "familia", los Relatos de infancia nos presentan a Jesús como "hijo de una familia". Y esto es muy significativo.
Jesús "el salvador" no es un extraterrestre ni un semidiós o un ser sobrenatural o celestial … que viene desde fuera a "salvarnos". Jesús es cien por cien hombre; es uno de los nuestros; carne de nuestra carne; historia de nuestra historia.
Una vez un buen amigo me decía: ¿por qué los curas nos habla tanto de "salvación"? ¿De qué debemos ser "salvados"? ¿Es que nacemos "perdidos"? ¿Por qué estamos "perdidos"?
Mi amigo se quejaba con razón porque ni nacemos "perdidos" ni "estamos perdidos".
Sólo podemos hablar de "salvación" tras descubrir la clase de Vida a la que estamos llamados.
Un caminante, sólo sabe el camino que le falta por hacer cuando ya conoce el término a dónde va. Es su capacidad de ser mariposa lo que permite hablar de "salvación" de la oruga. Los simples gusanos no necesitan "salvación".
La música "salva" las cuerdas de una guitarra cuando son dóciles a la creatividad de un buen artista.
Es nuestra capacidad humana de ser amados y de amar lo que "salva" el corazón humano cuando es dócil en las manos de Dios. Sin esta capacidad no pasaríamos de ser, como bellamente dice el poeta catalán David Jou, en su Canto espiritual, "una extraña opacidad", ni perdidos ni salvados.
El Hombre no es un ser perdido que necesita ser salvado desde fuera. Jesús, nacido de mujer como cada uno de nosotros, y, como cada uno de nosotros, nacido niño, sometido a la "ley", se convierte en "salvador" porque con él descubrimos que somos amados por Dios, llamados a ser sus hijos participando de su propia Vida. En él nos descubrimos "Familia de Dios".
MENSAJE
Mensaje del relato evangélico.
Nacemos y empezamos "bajo la ley", no importa que sea un edicto de César o la Ley de Moisés o las leyes de la Religión, o las leyes de la no–religión o las leyes del Ateísmo. Nacemos bajo la Ley, pero estamos llamados a la Libertad ("salvación"), aunque esto provoque fuertes tensiones (bandera discutida), porque no siempre amamos la Libertad. "Una espada te atravesará el alma".
Mensaje de la Fiesta.
Somos familia de Dios y hermanos de todos los hombres.
RESPUESTA
En primer lugar es conveniente no utilizar los Relatos de infancia para defender un determinado modelo sociológico de familia o de sociedad. Los evangelios no hablan de "sociología" sino de "buena noticia" o, si se quiere decir así, hablan de "humanidad adulta".
Incluida en el marco de las celebraciones de Navidad, la fiesta de la Sagrada Familia es una invitación a sentirnos familia de todos los humanos y de todos los vivientes, y a trabajar para que las relaciones de dominio–sujeción vayan siendo sustituidas por relaciones "familiares". Y hay que empezar por nuestro mismo entorno: familia, pueblo, comunidad cristiana, …
Esto, que es tan bonito y tan fácil de decir, no es tan fácil de practicar. El viejo Simeón nos lo advierte de antemano: "sentirse familia" significa elevar al ser humano como bandera de referencia; y para ello hay que ir más allá de los mandatos religiosos o pseudorreligiosos propios y ajenos. "No es el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre" (Marcos 2, 27).
En nuestra sociedad pretendidamente laica, está resurgiendo con fuerza una antigua "religión" con sus fiestas y sus escritos sagrados; con sus sacerdotes y sus dogmas; con sus ritos y sus mandamientos. Su capacidad de dominio y de alienación es extrema. Su verdadero "dios" se esconde detrás de múltiples y embellecidas máscaras. Tiene mil nombres, y su acción es directamente contraria a que la Humanidad se convierta en "familia", ya que no necesita hermanos sino consumidores.
¡Hemos sido transformados en consumidores! ¡Me uno a los que se desapuntan!
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. Convertidos en consumidores, todo se convierte para nosotros en un "consumo". A menudo, también la Religión. ¿Descubrís "prácticas" actuales religiosas, que serían más bien simple "consumo de religión"?
  2. Actualmente existe bastante debate sobre los "modelos de familia". Haced un diálogo sobre las ideas que tenéis con relación a este punto, y en el que las fundamentáis.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)