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viernes, 9 de enero de 2015

Bautismo del Señor . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Bautizar".

BAUTISMO DEL SEÑOR. CICLO B.

Palabras y palabrejas

“Bautizar" (Bautismo).
18. Bautizar. (Yo os he bautizado con agua)
"Bautizar" es la traducción de una palabra griega que significa sumergir. Normalmente sumergir en el agua. De ahí que también signifique bañar o bañarse.
Cuando nos bañamos en el mar, en el río o en la piscina, quedamos sumergidos en el agua. Por eso el simbolismo del bautismo incluye la idea de "ser absorbidos o sepultados" por el agua, y salir nuevos, "resucitados". Sumergiéndonos en el agua "morimos" a un modo de ser, y salimos ("resucitamos") a una nueva forma de vivir.
El bautismo de Juan expresaba la movida de mucha gente que, no contenta de cómo iban las cosas, querían un cambio de vida y de sociedad. Denunciaban una sociedad que producía servidumbre, en lugar de libertad. Se hacían bautizar en el Jordán en contra de las fuentes y piscinas sagradas que había en el Templo, destinadas a purificaciones legales gestionadas por los sacerdotes, y que nunca acababan de purificar por completo. Al contrario: se usaban para mantener unas leyes que hacían que la gente se sintiera cada día más impura, y más esclava.
El movimiento bautismal de Juan debería ser algo parecido al actual movimiento de los Indignados. Los Indignados de aquellos tiempos vieron en Juan un posible líder que les diera cohesión y fuerza.
Pero Juan, como buen profeta, ve más allá. Es consciente de toda la energía emergente que esconde aquel movimiento de protesta. También es consciente de su incapacidad para darle salida. Él ve que no se trata de encontrar un líder sino de que cada indignado madure lo suficiente para ayudar a crear una sociedad nueva, sin líderes ni caudillos ni héroes que después se conviertan en nuevos dominadores. El problema que denuncian los indignados no se soluciona con líderes, sino con personas libres que vivan plenamente la solidaridad. Una solidaridad abierta a todos.
Por eso Juan hace algo extraño: bautiza, pero simultáneamente dice a todos que aquel bautizo sirve de poco. "Yo os bautizo solo con agua". Pero entre vosotros está aquel "que bautizará con Espíritu Santo". Sólo el que bautiza con Espíritu Santo es el auténticamente capaz (lo suficientemente poderoso) para dar salida a los anhelos humanos.
No se trata de ningún líder. Habla de Jesús, el "poder" del que no se impone sino que se comunica. Es ofrecido a todo el que acepte sentirse hijo de Dios y comportarse como hermano de todos los humanos. "Eres mi Hijo, el amado, en ti me complazco". Nada tan liberador ni humanizador.
El bautismo con agua es sólo un rito: entras en el río para volver a salir. Limpia y refresca sólo por fuera; por dentro, nada cambia. En cambio el bautismo con Espíritu significa que el Espíritu anida dentro de nosotros, como las palomas anidan dentro de las casas. Entra para quedarse y transformarnos.
El bautismo con Espíritu es la respuesta de Dios a una actitud de solidaridad total con la Humanidad. Jesús es bautizado por Juan porque se ha mezclado con la gente, haciéndose de los suyos, por solidaridad, la esclavitud y el pecado de todos. Esta solidaridad total hace que el cielo se rasgue. El cielo, entendido como un techo que separa el mundo de Dios y el mundo de los hombres, se rasga para aquellos hombres que se hacen solidarios con la Humanidad. La solidaridad humana manifiesta la solidaridad del cielo derramada sobre la tierra. "Eres mi Hijo, el amado, en ti me complazco”.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)