Traductor

miércoles, 21 de enero de 2015

Domingo III de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Mar".

DOMINGO III DE ORDINARIO. CICLO B.





Palabras y palabrejas

“MAR".
20. "Mar". (Pasando junto al lago (mar) de Galilea …).
Cuando los evangelistas Mateo, Marcos y Juan hablan del lago de Galilea (o de Tiberíades), usan la palabra "mar", aunque se trata de un estanque bastante pequeño. Desde cualquiera de sus orillas se puede ver el otro lado.
El Misal catalán, así como la BCI –Biblia Catalana Interconfesional– hacen bien en traducir el original griego "Talassa" (mar) por "lago" porque, en este caso, se trata realmente de un lago. Pero diría que traducen demasiado bien. Si los evangelistas escriben "Talassa" (mar) en vez de "Limne" (lago) no es porque se equivoquen o no usen correctamente las palabras, sino porque quieren decir algo con eso. Recordemos que los Evangelios, que no son tratados de geografía, utilizan (también) la geografía como lenguaje para hablar de la vida humana.
"Mar" es una palabra que forma parte de la mitología de los orígenes del pueblo de Israel. Aquí entiendo por mitología de los orígenes aquel conjunto de imágenes y relatos con los que un Pueblo expresa, comunica y celebra sus Inicios como Pueblo, con personalidad propia y diferenciada de otros Pueblos.
Cuando los Evangelios presentan a Jesús pasando por la orilla del mar de Galilea quieren conectar con la experiencia fundante de Israel: el Éxodo. Israel, como Pueblo, se organizó a partir de la experiencia del Éxodo, con Moisés reuniendo a la multitud en las orillas del Mar Rojo. Tampoco el lugar por donde los Israelitas pasaron ("pascua") el Mar Rojo era realmente un "mar". En aquel tiempo el Mar Rojo no conectaba con el Mediterráneo como actualmente gracias al canal de Suez construido a finales del s. XIX. En tiempos de Moisés allí habían humedales. Muchos fugitivos se servían de ellos para escaparse. Había que conocer las pasarelas o disponer de algún guía experimentado.
El "Paso del Mar Rojo" quedó en el imaginario del Pueblo como un relato épico protagonizado por Moisés. En este sentido, el "mar" ofrece caminos para la Libertad.
Sobre todo los Evangelios de Mateo y Marcos, presentan a Jesús como el nuevo (y definitivo) Moisés. Y es que, a pesar de haber salido del País en donde eran esclavos, los Israelitas no encontraron la Libertad plena. Por eso es necesario un nuevo éxodo. Ahora ya no se trata de salir de un país; la Libertad debe nacer en el propio corazón. Los Israelitas salieron del País en donde eran esclavos, pero continuaron esclavos de sí mismos a través de su Templo, su Ley, sus Grandes Sacerdotes, sus Gobernantes, sus Poderosos … Como ocurre con todos los Pueblos de la Tierra.
La actividad de Jesús en Galilea, en los Evangelios Sinópticos, está centrada en el mar de Galilea. Aquí reunirá a los discípulos y a las multitudes para invitarles a un nuevo éxodo: salir del propio encierro. Por ello, en los Evangelios, el "mar" tiene otro simbolismo importante. Los primeros discípulos a quienes reúne Jesús son "pescadores". Jesús les llama para hacerlos "pescadores de hombres" porque el mar representa también las dificultades de la vida. Es un gran monstruo que puede engullirnos; es peligro, amenaza, tormenta, naufragio, muerte, … ¡Cuánta esclavitud en el "mar de la vida"!
Todos hemos experimentado que la vida humana, librada a sus solas posibilidades, puede naufragar. Es difícil superar todos los escollos. Los evangelios nos presentan a Jesús como el timonel experto que nos acompaña para pasar a la otra orilla. Más aún: nos ofrece el conocimiento y la valentía para convertirnos en navegantes expertos. El secreto es simple: aceptar ser "pescadores de hombres". Dicho con un lenguaje actualizado: vivir dedicándose a pescar hombres, a construir Humanidad. El conocimiento, el impulso, el acierto para llegar a la otra orilla, es la solidaridad total con la Humanidad. Nos hacemos humanos construyendo humanidad. Así de sencillo.
Esto conlleva hacer un éxodo de nosotros mismos. Salir de nuestro mundo cerrado (nuestro "País de esclavitud") siguiendo los infinitos caminos que el mar abierto nos sugiere.
El evangelista Lucas, a diferencia de los otros evangelistas, no llama "mar" en el lago de Galilea. Reserva esta palabra para la segunda parte de su libro: Los Hechos de los Apóstoles. Aquí sí que hablará de "mar" presentándonos al apóstol Pablo y sus viajes por todo el Mediterráneo.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)