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lunes, 5 de enero de 2015

Epifanía del Señor (Reyes). Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Estrella".

EPIFANÍA DEL SEÑOR. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Estrella".
17. Estrella. (Hemos visto salir su estrella …)
Sólo los evangelistas Mateo y Lucas construyen relatos de nacimiento con relación a Jesús. Aunque son dos relatos con personajes totalmente diferentes, nos comunican un mensaje similar. En Lucas, los receptores del mensaje son unos Pastores que velaban el rebaño. No se habla de ninguna "estrella" sino de un ángel y de la gloria del Señor que les envolvió de claridad. En cambio en Mateo, los receptores son unos Magos que han visto una estrella. Sólo Mateo nos habla de una estrella.
Como los pastores, también los magos eran gente despreciada por las élites religiosas de Israel (no tanto por la gente sencilla). Los magos, que eran astrólogos, eran considerados idólatras por su dedicación a los astros, tenidos por divinidades por los no judíos.
Como Lucas, también Mateo sitúa el nacimiento de Jesús entre dos categorías humanas contrapuestas. Lucas contrapone el orgullo de los Poderosos (Emperador y gobernador romanos) a la simplicidad de los Pastores; Mateo contrapone el "conocimiento" de Herodes y sus Sabios a la "falsa religión" de los Magos. Pero lo cierto es que Herodes y los Maestros de la Ley, a pesar de disponer de las Profecías, no "ven nada de nada". Sólo los Magos, porque saben leer las estrellas, se enteran del nacimiento de Jesús y su significado.
Mateo se vale de una creencia popular según la cual cada persona tiene su estrella. Es una forma poética y muy gráfica de expresar el sentimiento que nos invade cuando contemplamos de noche la inmensidad del Universo. Un sentimiento contradictorio: de pequeñez y de grandeza. De pequeñez porque somos realmente muy pequeños bajo un cielo estrellado. De grandeza porque somos parte de la Inmensidad contemplada. Nuestras vidas no pululan en el vacío, sino que acompañan y son acompañadas por toda la variedad, misterio, orden, claridad, belleza, imprevisión, sorpresa, … del Universo. Quién sabe contemplar la envoltura de una noche estrellada, queda invadido de un sentimiento de pertenencia cósmica.
Cada persona y cada pueblo tienen su estrella. Pero no somos una estrella perdida en el mar de las estrellas. Hay una Estrella–Guía: la estrella de la Humanidad. Seguirla, permite ser actores en el gran teatro de nuestro Universo.
La Estrella de Belén es una estrella que desaparece cuando nos acercamos a la Capital, a los sabios y poderosos que pretenden dirigir nuestras vidas. Pero reaparece cuando buscamos con insistencia al Niño que ha nacido (y que continúa naciendo) para hacerle obsequio de nuestros "tesoros" (nuestras capacidades). A los habitantes de la Capital les intriga la estrella de Belén, porque han decidido que sólo la Capital debe ser la estrella. Herodes se inquieta al escuchar a los Magos, ¡porque él quiere ser la única estrella!
Pero los Magos no regresan a Jerusalén una vez encontrado el Niño con María, su madre.
No es necesario volver a los sabios y poderosos una vez encontrado el lugar donde nace y crece la nueva Humanidad, y quienes la van engendrando.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)