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jueves, 26 de febrero de 2015

Domingo II de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Decir".

DOMINGO II DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"DECIR".
25. "Decir". (Pedro … no sabía lo que decía).
El verbo "decir" está extraordinariamente presente en la Biblia.
"Decir", en boca de Dios, manifiesta su designio creador y humanizador. Es una acción eficaz. Dios dice y queda hecho lo que dice. "Dios dijo: «Que exista la luz.» Y la luz existió" (Génesis 1: 3). O bien: Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para separar unas aguas de las otras». Y fue así. (Génesis 1: 6).
El cuarto Evangelio nos presenta a Dios como Palabra. Y afirma: "Por ella todo ha venido a la existencia, y nada hay venido sin ella" (Juan 1: 3).
Dios no sólo es Palabra sino que también ha hecho al Hombre como fruto y continuador de la Palabra. "Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza»” (Génesis 1:26). El cuarto Evangelio explicita este punto: "La Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios" (Juan 1: 1). Por tanto: está la Palabra que dice, y la Palabra dicha. Expresado de otra manera: Existe la Palabra engendradora (Dios–Padre) y la Palabra engendrada (Hombre–Hijo). Pero la Palabra engendrada no queda hecha por el solo hecho de ser dicha; tiene que aceptar libremente ser engendrada y engendradora.
"Decir", en boca de Jesús, pone de manifiesto su vinculación con la obra de Dios. Por eso la palabra de Jesús también es eficaz: lo que dice, se cumple. "Un leproso le vino a encontrar y, arrodillado, le suplicaba «Si quieres, puedes limpiarme.» Jesús dijo:«Quiero, queda limpio.» Y al instante le desapareció la lepra y quedó limpio" (Marcos 1 : 40). También lo expresa el centurión romano que pedía la curación de su criado: "Dilo sólo de palabra y mi criado quedará sano" (Mateo 8: 8).
Como Palabra engendrada, Jesús escucha al Padre, y debe ser escuchado por todos aquellos que asuman el designio humanizador de Dios. "Éste es mi Hijo amado; escuchadle” (Marcos 9: 7).
La Tentación.
El Hombre, como Palabra hijo de la Palabra, experimentará la tentación de querer hablar por su cuenta, con independencia de la Palabra Inicial. "Si eres hijo de Dios … di que estas piedras se conviertan en panes" (Mateo 4: 3). Es decir: Si eres Palabra eficaz, utiliza esta fuerza para hacer tu propia obra. Si tienes la capacidad de decir, di que eres dios y serás "dios", para decidir sobre el bien y el mal (Génesis 3: 5).
Los Evangelios, de alguna manera, son el relato de esta tentación y de su superación. Exponen los obstáculos que Jesús, Palabra fiel a la Palabra ("está escrito"), encuentra en una Sociedad poseída por el Anti–hombre (el Poder).
"Decir", en boca de Pedro (que, en los Evangelios, es el portavoz de los Doce) expresa la palabra humana equivocada, que Jesús deberá ir corrigiendo pacientemente. "No sabía lo que decía (no sabía lo que se decía), de asustados que estaban", hemos leído en el relato de la Transfiguración.
En los Evangelios, los Doce hacen de pantalla de contraste para que sea más visible la respuesta fiel de Jesús (del Hombre). Pedro dice, y Jesús corrige. Es una manera muy directa de advertirnos del peligro de tergiversar la persona y el mensaje de Jesús. Es una llamada de atención a fin de no caer en la tentación (como cayeron los Doce).
En los Evangelios, Pedro es el discípulo más sólido de Jesús ("Aunque todos se escandalicen, yo no." Marc 14:29); y sin embargo, será precisamente él quien negará a Jesús de una forma absoluta: tres veces seguidas! "Yo no conozco a este hombre". Es decir: yo no conozco al Hombre (Marcos 14: 66ss).
El gran peligro de los discípulos de Jesús es negar al Hombre, pretendiendo seguir a Jesús como "maestro", "líder", "rey", "fundador de una religión", "hijo de Dios", "Mesías", " salvador "… Jesús es el Hombre, presente en cada uno de los humanos. Sólo se le puede seguir construyendo humanidad, sobre todo con los más deshumanizados por nuestro mundo.
"Decir", en boca del Anti–hombre (del Poder), expresa mentira, y es una palabra deshumanizadora (homicida. Juan 8:44).
A pesar de ello, los Evangelios exponen algo muy interesante sobre la palabra de los Poderosos: por deshumanizadora que sea, queda "absorbida" en el Proyecto más amplio de Dios. Dios escribe recto también con los renglones torcidas de los Poderosos.
Los Evangelios lo hacen notar con expresiones como que se cumpliese lo que estaba escrito, o anunciado por los profetas,
Algunos ejemplos entre muchísimos otros posibles:
  • Ante el decreto de Herodes de matar a Jesús, José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, se fue a Egipto … para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi Hijo. (Mateo 02:15).
  • Habéis salido a prenderme con espadas y palos …   Pero todo esto ha sucedido para que se cumpla lo que está escrito en los libros de los Profetas (Mateo 26:56).
  • Porque os digo que se debe cumplir en mí aquello que está escrito: Ha sido contado entre los malhechores Lucas 22:37).
  • Se tenían que cumplir las palabras escritas en los libros de su Ley: me odian sin motivo (Juan 15:25).
  • Un caso especialmente significativo es el diálogo con Pilatos sobre el rótulo de la Cruz: … Los sacerdotes dijeron a Pilatos: «No escribas:" El rey de los judíos ". Pon: "Este dijo: Yo soy el rey de los judíos". Pilatos respondió: «Lo que he escrito, escrito está." (Juan 19:22). En este caso, la palabra de la autoridad imperial coincide con lo que "ya está escrito ". A partir de este momento el Crucificado deviene Escritura para todos (escrita en hebreo, latín y griego).
  • En el caso de Caifás, se dice que "profetizó" cuando dijo: ¿No os dais cuenta de que vale más que un solo hombre muera por el pueblo, y no que se pierda todo el pueblo? (Juan 11:50).
La eficacia deshumanizadora de la palabra dicha por los Poderosos queda corregida en el Proyecto global de Dios que, más allá de la muerte física, lleva a la Vida Plena (Resurrección). "A vosotros, amigos míos, os digo que no tengáis miedo de quienes matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más” (Lucas 12: 4).


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 19 de febrero de 2015

Domingo I de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Satanás".

DOMINGO I DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Satanás".
24. "Satanás". (… Pasó cuarenta días tentado por Satanás).
¿De dónde sale, esta figura?
Si los humanos no tuviéramos ojos, para nosotros no existiría la luz. Tampoco deberíamos sufrir por la oscuridad. Pero, como de hecho tenemos ojos, podemos ver las cosas iluminadas, y, por contraste, percibimos también la oscuridad. Hablando con propiedad, la oscuridad no tiene realidad propia; es sólo la forma en que nosotros percibimos la falta de claridad. Y, como hemos construido nuestra vida en función de la luz, puede ocurrir que sufrimos muy intensamente la "realidad" de la oscuridad (que es sólo una carencia).
Satanás es una figura frecuente en la literatura oriental; y también en la Biblia. Desde la Biblia ha pasado al imaginario de la cultura occidental.
La palabra "Satanás" en sí misma significa "acusador". De ahí que pueda significar también adversario o enemigo. En los Evangelios representa al Antihombre, en contraste con el Hombre. Los tres Evangelios sinópticos manifiestan este contraste entre Satanás y la Plenitud del Hombre, escenificada previamente en el Bautismo de Jesús. "Tú eres mi hijo predilecto". Lleno del Espíritu Santo, Jesús es llevado de inmediato a confrontarse con el espíritu maligno, al desierto. El evangelio de Marcos no explica (como hacen Mateo y Lucas) esta confrontación. O mejor: no construye ninguna escena particular para representarla, porque será todo el relato evangélico que escenificará esta confrontación del Hombre y el Antihombre. El desenlace, al final del Evangelio, es sorprendente: la victoria del Hombre no conlleva la derrota del Antihombre. Y es que el Antihombre no es nadie; es sólo la personificación de la experiencia de sentir la propia vida como una lucha. La lucha contra las propias limitaciones.
No nacemos plenamente humanos. Nos humanizamos progresivamente reconociendo y aceptando el don de la vida, y colaborando activamente en su eclosión.
Esta "lucha" contra las limitaciones originales ha creado la figura literaria del "enemigo" ("Satanás" en hebreo; "diablo" en griego). Es la personificación de todo lo que impide la plenitud humana, o se opone a ella. Y, como esta Plenitud es también un don de Dios, el Enemigo de los humanos lo es igualmente del plan de Dios.
En el lenguaje actual la figura de Satanás quizás se podría parecer un poco con "Thanatos" (Impulso de muerte) de que habla el Psicoanálisis. Sigmund Freud "dedujo" la existencia de Thanatos para explicar determinados comportamientos humanos que no sabía explicar a partir sólo de "Eros" (Impulso de vida).
En la Psicología actual no se ha conseguido todavía un conocimiento claro de la relación entre estos dos impulsos, y de la entidad de cada uno.
Por el contrario, el mensaje bíblico afirma claramente que todo lo que existe es bueno y fruto de un designio bondadoso de Dios. "Dios vio que todo lo que había hecho era bueno en gran manera" (Génesis 1:31). El evangelio de Juan vuelve a hacer explícita esta afirmación: "Por él (el designio de Dios) todo ha venido a la existencia, y nada hay venido sin él" (Juan 1: 3). Para la Biblia, ni Satanás ni la Muerte tienen realidad en sí mismos. Sólo expresan el todavía no de la Vida que continúa creciendo.
Los Evangelios nos presentan a Satanás como el Amo (Lucas 4: 6) o el Príncipe de este mundo (Juan 12:31). Es muy conveniente que la figura mitológica de "Satanás" no nos distraiga de identificar correctamente las fuerzas deshumanizadoras de cada momento, nacidas de la falta de humanidad y que toman la forma de dominio o de posesión sobre los demás. El evangelio de Juan nos lo advierte de una forma casi trágica: Después de que Jesús (el Hombre) se da a Judas en forma de pan (alimento), comenta el evangelista: "En ese momento, tras el bocado, Satanás entró en él” (Juan 13:27). Seguidamente, Judas salió para ir a vender al Hombre por treinta monedas de plata.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


martes, 10 de febrero de 2015

Domingo VI de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Tocar".

DOMINGO VI DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"TOCAR".
23. "Tocar". (Jesús, compadecido, le tocó con la mano ...).
El tacto es el sentido de la comunicación personal más directa. El contacto entre personas pone, de alguna forma en común sus vidas. Si hay bondad, el contacto comunica bondad. Si hay malicia, el contacto comunica malicia.
Con el tacto transmitimos el amor o el odio, la valoración del otro o el menosprecio hacia él. Con el tacto amamos o violamos.
En la Ley judía, si hay contacto con una persona legalmente impura, la otra persona queda también contagiada. La impureza gana. Las leyes sobre la impureza rompían la convivencia. Sólo los sacerdotes podían liberar de la impureza legal. Mientras una persona era legalmente impura, se la consideraba sujeta al espíritu impuro.
Los Evangelios nos presentan una gran y liberadora novedad: el hombre Jesús, no sacerdote, está lleno de Espíritu Santo. El Espíritu Santo es más fuerte que el espíritu impuro. Cuando Jesús "toca" a un impuro, "gana" el Espíritu Santo. Sólo es necesaria una cosa: creer. Creer que el Hombre ha recibido el Espíritu Santo, la plenitud del cual vemos manifestada en el hombre Jesús. La impureza del leproso no contagia a Jesús sino que "gana" la fuerza salvadora de Jesús y pasa al leproso, que sana inmediatamente.
La Ley sobre la impureza es fruto de la falta de fe. "Dios vio que todo lo que había creado era bueno" se dice ya en el primer capítulo de la Biblia (Génesis 1:31). La impureza, hecha ley, nace del miedo a los demás, de un perverso sentimiento de superioridad, de querer decidir para los demás lo qué está bien y lo qué está mal.
Tocando el leproso con la mano, Jesús le vuelve a conectar con la Humanidad. Le humaniza. El Hombre ha nacido del aliento de vida de Dios mismo. Tras ser moldeado con polvo de la tierra, "le infundió el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo" (Génesis 2: 7). Esto no debe ser entendido como lenguaje científico, sino como un relato literario para expresar la experiencia humana desde la fe.
Y desde la justicia: porque todos los hombres tenemos la misma dignidad. La división entre puros e impuros es una injusticia, hecha desde situaciones de privilegio.
En la cultura occidental el sentido del tacto a menudo es visto con desconfianza. En los inicios del Cristianismo, el mensaje de Jesús tomó, como lenguaje mental, la Cultura del momento, marcada por el Neoplatonismo. El Neoplatonismo tiene una raíz dualista: contrapone "espíritu" y "materia". El espíritu sería bueno y noble; la materia sería corruptible e innoble. Y la vocación de cada uno sería vencer a la materia para liberar el espíritu. Esta mentalidad dualista, aunque nunca aceptada oficialmente, se infiltró fuertemente en la espiritualidad occidental vehiculada por el Cristianismo. El Tacto estaba considerado demasiado ligado a la materia. No ha tenido la suerte de la Vista y del Oído, más "espirituales" por su capacidad de captar la belleza.
En cambio en los Evangelios, el sentido del tacto es fundamental. "Le llevaron a todos los enfermos y le pedían que les dejara tocar aunque fuera siquiera el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron curados” (Mateo 14:36. Marcos 3:10; 6:56. Lucas 6:19). Incluso los difuntos, tocados por Jesús, recobran la vida (Lucas 7:14).
Un gesto especialmente significativo es imponer las manos para transmitir a otra persona la propia "fuerza". Jesús impone las manos a niños y enfermos (Mateo 19:13; Marcos 6: 5; Lucas 04:40). ¿Un gesto mágico? No: un lenguaje de comunión.
A través del tacto se expresa el amor humanizador, pero también el odio deshumanizador. Jesús recibe el beso de Judas, trágica alegoría de toda la alevosía de que es capaz el ser humano. "¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?" En Jesús, los Evangelios nos presentan el Hombre escupido, abofeteado, azotado, torturado hasta la aniquilación, si fuera posible. Pero el espíritu maligno, nacido de una perversión del espíritu que Dios ha alentado en el Hombre, en modo puede acabar venciendo. "Sí lo quiero: queda limpio. Al instante la lepra desapareció y quedó limpio".


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


martes, 3 de febrero de 2015

Domingo V de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Salir".

DOMINGO V DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"SALIR".
22. "Salir". (Jesús, saliendo de la sinagoga …)
El verbo "salir", en sus diferentes formas, tiene una gran presencia en los Evangelios. En muchísimos casos quiere ser como un eco del Éxodo (Salida). El relato que se lee este domingo comienza con la "salida" de la Sinagoga. Sorprendentemente, los manuscritos antiguos divergen en la forma que tiene el verbo salir: unos lo ponen en singular (Quien sale es Jesús, con los discípulos), otros lo ponen en plural (Quienes salen son los discípulos, siguiendo a Jesús). Yo no puedo tener opinión propia sobre este punto porque me faltan los conocimientos necesarios. Sin embargo –a pesar de la diferencia de significado según sea en singular o plural– pienso que, teniendo en cuenta todo el Evangelio de Marcos, el mensaje que se quiere ofrecer es claro: la Sinagoga, como institución, ha sido convertida por sus responsables (Grandes Sacerdotes y Maestros de la Ley) en un ámbito de esclavitud; es decir: en una institución "posesiva" de la que conviene salir para alcanzar la Libertad. Este es el mandamiento explícito que Jesús da al espíritu maligno: "Cállate y sal de él" (Domingo pasado). Que, gramaticalmente, el mandamiento no vaya dirigido al hombre poseído sino al espíritu maligno, es por simple coherencia conceptual. La "salida" tiene por destino la Libertad; pero no se puede "mandar" a alguien que sea libre, porque la Libertad nace sólo de la libertad. No se es libre "por obediencia"! Así, pues, el mandamiento es dado directamente al espíritu maligno, pero es para indicar al "poseído" que, para "des–poseerse", debe salir del ámbito posesivo en que ha aceptado estar.
Cuando el evangelio de hoy dice "salir de la sinagoga" se refiere a que, con Jesús como un nuevo Moisés, los discípulos, incluido el nuevo "despojado", salen de la Sinagoga para ir a casa de los hermanos Simón y Andrés.
Esta "casa" de los hermanos Simón y Andrés es bastante singular. A pesar de ser "de Simón y Andrés", en los Evangelios representa la casa de la Comunidad de Jesús en donde la actividad normal es el servicio mutuo, y en donde Jesús se encuentra "en casa". Será una casa abierta a todos: "La población entera se agolpaba a la puerta …". El nuevo Moisés va congregando a la multitud para el nuevo Éxodo, que ya no consistirá en salir de un país sino en liberarse de las servidumbres (posesiones y enfermedades) de cada uno, comenzando por la fiebre que impedía a la suegra de Simón servir a la Comunidad.
Pero la Comunidad alternativa a la Sinagoga no es aún del todo libre. Aparte de la fiebre, todavía no ha superado del todo la inclinación a ser "posesiva": "Todo el mundo te busca …". Pero Jesús replica: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.».
Según los Evangelios, se podría decir que vivir es salir. Toda vida comienza dentro, poseída; y crecer consistirá en salir, despojarse, avanzar hacia la libertad. Después, desde la libertad, la vida nos lleva otra vez hacia los demás para construir una comunidad libre. El recorrido está claro; hacerlo, ya es más complicado. Porque la experiencia enseña que también la Comunidad tiene tendencia a volverse posesiva. Cuando esto ocurre, hay que rectificar, o recobrar la actitud de éxodo.
Todo éxodo, visto desde una mentalidad posesiva, será juzgado como infidelidad. Pero no lo es en absoluto, porque toda Comunidad auténtica debe tener como horizonte a la Comunidad universal en la que no quede ni rastro de "posesión".
El gran Éxodo que hoy está experimentando la Iglesia en los países de tradición cristiana quizás sea una reacción a la actitud posesiva que se había instalado en ella. Muchos, según dicen ellos mismos, han salido de la Iglesia para ser más libres. Enhorabuena, si lo han conseguido. Con su éxodo ayudan al resto a reencontrar el mensaje del Evangelio. Las Iglesias cristianas, o somos semilla de libertad, o estorbamos en nuestro mundo, ya bastante complicado.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)