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jueves, 19 de febrero de 2015

Domingo I de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Satanás".

DOMINGO I DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Satanás".
24. "Satanás". (… Pasó cuarenta días tentado por Satanás).
¿De dónde sale, esta figura?
Si los humanos no tuviéramos ojos, para nosotros no existiría la luz. Tampoco deberíamos sufrir por la oscuridad. Pero, como de hecho tenemos ojos, podemos ver las cosas iluminadas, y, por contraste, percibimos también la oscuridad. Hablando con propiedad, la oscuridad no tiene realidad propia; es sólo la forma en que nosotros percibimos la falta de claridad. Y, como hemos construido nuestra vida en función de la luz, puede ocurrir que sufrimos muy intensamente la "realidad" de la oscuridad (que es sólo una carencia).
Satanás es una figura frecuente en la literatura oriental; y también en la Biblia. Desde la Biblia ha pasado al imaginario de la cultura occidental.
La palabra "Satanás" en sí misma significa "acusador". De ahí que pueda significar también adversario o enemigo. En los Evangelios representa al Antihombre, en contraste con el Hombre. Los tres Evangelios sinópticos manifiestan este contraste entre Satanás y la Plenitud del Hombre, escenificada previamente en el Bautismo de Jesús. "Tú eres mi hijo predilecto". Lleno del Espíritu Santo, Jesús es llevado de inmediato a confrontarse con el espíritu maligno, al desierto. El evangelio de Marcos no explica (como hacen Mateo y Lucas) esta confrontación. O mejor: no construye ninguna escena particular para representarla, porque será todo el relato evangélico que escenificará esta confrontación del Hombre y el Antihombre. El desenlace, al final del Evangelio, es sorprendente: la victoria del Hombre no conlleva la derrota del Antihombre. Y es que el Antihombre no es nadie; es sólo la personificación de la experiencia de sentir la propia vida como una lucha. La lucha contra las propias limitaciones.
No nacemos plenamente humanos. Nos humanizamos progresivamente reconociendo y aceptando el don de la vida, y colaborando activamente en su eclosión.
Esta "lucha" contra las limitaciones originales ha creado la figura literaria del "enemigo" ("Satanás" en hebreo; "diablo" en griego). Es la personificación de todo lo que impide la plenitud humana, o se opone a ella. Y, como esta Plenitud es también un don de Dios, el Enemigo de los humanos lo es igualmente del plan de Dios.
En el lenguaje actual la figura de Satanás quizás se podría parecer un poco con "Thanatos" (Impulso de muerte) de que habla el Psicoanálisis. Sigmund Freud "dedujo" la existencia de Thanatos para explicar determinados comportamientos humanos que no sabía explicar a partir sólo de "Eros" (Impulso de vida).
En la Psicología actual no se ha conseguido todavía un conocimiento claro de la relación entre estos dos impulsos, y de la entidad de cada uno.
Por el contrario, el mensaje bíblico afirma claramente que todo lo que existe es bueno y fruto de un designio bondadoso de Dios. "Dios vio que todo lo que había hecho era bueno en gran manera" (Génesis 1:31). El evangelio de Juan vuelve a hacer explícita esta afirmación: "Por él (el designio de Dios) todo ha venido a la existencia, y nada hay venido sin él" (Juan 1: 3). Para la Biblia, ni Satanás ni la Muerte tienen realidad en sí mismos. Sólo expresan el todavía no de la Vida que continúa creciendo.
Los Evangelios nos presentan a Satanás como el Amo (Lucas 4: 6) o el Príncipe de este mundo (Juan 12:31). Es muy conveniente que la figura mitológica de "Satanás" no nos distraiga de identificar correctamente las fuerzas deshumanizadoras de cada momento, nacidas de la falta de humanidad y que toman la forma de dominio o de posesión sobre los demás. El evangelio de Juan nos lo advierte de una forma casi trágica: Después de que Jesús (el Hombre) se da a Judas en forma de pan (alimento), comenta el evangelista: "En ese momento, tras el bocado, Satanás entró en él” (Juan 13:27). Seguidamente, Judas salió para ir a vender al Hombre por treinta monedas de plata.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)