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martes, 10 de febrero de 2015

Domingo VI de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Tocar".

DOMINGO VI DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"TOCAR".
23. "Tocar". (Jesús, compadecido, le tocó con la mano ...).
El tacto es el sentido de la comunicación personal más directa. El contacto entre personas pone, de alguna forma en común sus vidas. Si hay bondad, el contacto comunica bondad. Si hay malicia, el contacto comunica malicia.
Con el tacto transmitimos el amor o el odio, la valoración del otro o el menosprecio hacia él. Con el tacto amamos o violamos.
En la Ley judía, si hay contacto con una persona legalmente impura, la otra persona queda también contagiada. La impureza gana. Las leyes sobre la impureza rompían la convivencia. Sólo los sacerdotes podían liberar de la impureza legal. Mientras una persona era legalmente impura, se la consideraba sujeta al espíritu impuro.
Los Evangelios nos presentan una gran y liberadora novedad: el hombre Jesús, no sacerdote, está lleno de Espíritu Santo. El Espíritu Santo es más fuerte que el espíritu impuro. Cuando Jesús "toca" a un impuro, "gana" el Espíritu Santo. Sólo es necesaria una cosa: creer. Creer que el Hombre ha recibido el Espíritu Santo, la plenitud del cual vemos manifestada en el hombre Jesús. La impureza del leproso no contagia a Jesús sino que "gana" la fuerza salvadora de Jesús y pasa al leproso, que sana inmediatamente.
La Ley sobre la impureza es fruto de la falta de fe. "Dios vio que todo lo que había creado era bueno" se dice ya en el primer capítulo de la Biblia (Génesis 1:31). La impureza, hecha ley, nace del miedo a los demás, de un perverso sentimiento de superioridad, de querer decidir para los demás lo qué está bien y lo qué está mal.
Tocando el leproso con la mano, Jesús le vuelve a conectar con la Humanidad. Le humaniza. El Hombre ha nacido del aliento de vida de Dios mismo. Tras ser moldeado con polvo de la tierra, "le infundió el aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo" (Génesis 2: 7). Esto no debe ser entendido como lenguaje científico, sino como un relato literario para expresar la experiencia humana desde la fe.
Y desde la justicia: porque todos los hombres tenemos la misma dignidad. La división entre puros e impuros es una injusticia, hecha desde situaciones de privilegio.
En la cultura occidental el sentido del tacto a menudo es visto con desconfianza. En los inicios del Cristianismo, el mensaje de Jesús tomó, como lenguaje mental, la Cultura del momento, marcada por el Neoplatonismo. El Neoplatonismo tiene una raíz dualista: contrapone "espíritu" y "materia". El espíritu sería bueno y noble; la materia sería corruptible e innoble. Y la vocación de cada uno sería vencer a la materia para liberar el espíritu. Esta mentalidad dualista, aunque nunca aceptada oficialmente, se infiltró fuertemente en la espiritualidad occidental vehiculada por el Cristianismo. El Tacto estaba considerado demasiado ligado a la materia. No ha tenido la suerte de la Vista y del Oído, más "espirituales" por su capacidad de captar la belleza.
En cambio en los Evangelios, el sentido del tacto es fundamental. "Le llevaron a todos los enfermos y le pedían que les dejara tocar aunque fuera siquiera el borde de su manto. Y todos los que lo tocaron quedaron curados” (Mateo 14:36. Marcos 3:10; 6:56. Lucas 6:19). Incluso los difuntos, tocados por Jesús, recobran la vida (Lucas 7:14).
Un gesto especialmente significativo es imponer las manos para transmitir a otra persona la propia "fuerza". Jesús impone las manos a niños y enfermos (Mateo 19:13; Marcos 6: 5; Lucas 04:40). ¿Un gesto mágico? No: un lenguaje de comunión.
A través del tacto se expresa el amor humanizador, pero también el odio deshumanizador. Jesús recibe el beso de Judas, trágica alegoría de toda la alevosía de que es capaz el ser humano. "¿Con un beso entregas al Hijo del hombre?" En Jesús, los Evangelios nos presentan el Hombre escupido, abofeteado, azotado, torturado hasta la aniquilación, si fuera posible. Pero el espíritu maligno, nacido de una perversión del espíritu que Dios ha alentado en el Hombre, en modo puede acabar venciendo. "Sí lo quiero: queda limpio. Al instante la lepra desapareció y quedó limpio".


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)