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viernes, 27 de marzo de 2015

Domingo de Ramos . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “POLLINO".

DOMINGO DE RAMOS. CICLO B.


Palabras y palabrejas

“POLLINO". 
28. "Pollino". (…hallaréis un pollino atado…).
Los Evangelios nos presentan la escena de la Entrada de Jesús–Mesías en Jerusalén. Si imaginamos esta escena en la vida real, tendremos que reconocer que es bastante ridícula. Parece una "entrada" de pega. Da la impresión de que el protagonista central es precisamente el pollino atado, que hay que desatar.
Un pollino de burrito era sobre todo un animal con el que jugaban los niños. Que todo un hombre adulto como Jesús lo montara para entrar como rey en la Capital, no pasa de ser un divertimento populare.
Pero el relato no pretende ser ninguna diversión, sino que es la primera escena de una tragedia que acabará con la crucifixión de Jesús antes de terminar la semana. Es por ello que hay que preguntarse: ¿Qué nos quiere comunicar este relato, con una escena tan ridícula?
El relato destaca que el pollino está atado, y que, ante todo, hay que desatarlo. Se da por supuesto que esto provocará la reacción de los que lo tienen atado. Pero debe prevalecer una razón superior: "El Señor lo necesita". Continúa el lenguaje del ridículo, porque es muy ridículo que el Señor "necesite" precisamente un pollino de burrito que sólo tiene ganas de saltar y jugar.
El evangelio de Mateo disimula un poco la ridiculez de la escena haciendo intervenir a la madre del pollino. Se supone que Jesús va sentado sobre la burra y no sobre el pollino. Pero también aquí se hace notar que no se trata de un prepotente caballo para hacer una entrada triunfal, sino de una animal de carga. Y la "carga" será precisamente Jesús, aclamado como rey. Por tanto: ¡Continúa el lenguaje del ridículo!
El mismo evangelio de Mateo nos da la clave para interpretar esta escena: Esto sucedió para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta, cuando dijo: Mira tu Rey viene a ti; llega humildemente, montado en una burra y en un pollino, hijo de un animal de carga (Mateo 21: 4-5).
El conjunto de la escena es a la vez una parodia y una denuncia. Una parodia de los Poderosos que entran en las ciudades montando "animales" que, en realidad, representan al pueblo humilde que debe soportarles cómo una carga. Es el pueblo quien se encuentra atado y controlado; es el pueblo quien, momentáneamente es desatado para ser utilizado por los "señores", pero que "luego lo devolverá", manteniéndolo atado.
Y la denuncia no es sólo contra los Poderosos sino también contra el Pueblo cuando, de alguna manera, acepta soportar la carga de sus Poderosos.
El relato nos prepara para la gran claudicación que se hará visible el Viernes Santo, cuando Pilatos preguntará al pueblo: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos? Y la multitud responderá: ¡Crucifícale! (Marcos 15:12).
El evangelio de Juan explicita esta opción por la dependencia poniendo en boca de los sacerdotes: "No tenemos más rey que el César" (Juan 19:15). Antes, Pilatos ya les había presentado a Jesús: "He aquí el Hombre". Pero ellos, ya entonces, respondieron: Crucifícale. Crucifícale!
Jesús, el Señor, "necesita" al pueblo para llevar a cabo su misión; pero lo necesita con voluntad de ser desatado y libre. No se puede liberar a un pueblo que prefiere ser esclavo. !!Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! !!Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! (Mateo 23:37).


Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 19 de marzo de 2015

Domingo V de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “VER".

DOMINGO V DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

“Ver". 
28. "Ver". (Señor, quisiéramos ver a Jesús).
Para los Judíos que vivieron en el tiempo de Jesús el mundo se dividía en dos partes: los Judíos (como Pueblo elegido y privilegiado) y los Paganos (todos los demás). Los paganos también eran llamados "griegos" por el hecho de que la lengua más hablada alrededor de Israel era el griego, que se había impuesto como lengua oficial y de intercambio a partir de las conquistas de Alejandro Magno. Se decía "koiné", que significa lengua común.
Sorprende la dificultad de estos griegos para "ver" a Jesús. Todo el evangelio da a entender que Jesús se movía en público, rodeado de multitudes. ¿Cómo es que estos griegos tenían dificultades para verle y tenían que recurrir a intermediarios influyentes?!
En el evangelio de Juan "ver" tiene un significado profundo. Ver a Jesús no significa simplemente contemplar su figura física, o poder entrevistarse con él de tú a tú. ¿Qué significa aquí "ver a Jesús"?
La respuesta la da el propio Jesús con la parábola del grano de trigo. Los ojos pueden ver el grano de trigo, pero no pueden ver la vida que lleva dentro como semilla. Para ver la vida–semilla, es necesario que el grano de trigo sea enterrado y muera. A partir de ahí, “saca brotación”, y su vida escondida se muestra en forma de brizna de hierba, que va creciendo hasta hacerse espiga, y exhibe toda la vida que llevaba dentro.
De manera similar, "ver a Jesús", o "ver al Hombre", no consiste en ver su figura sino verle como semilla, como "vida que se entrega". Esta "visión", los discípulos ya la habían tenido en la Última Cena: "Mi cuerpo es pan; mi sangre es bebida … ". Pero, de hecho, aún no habían visto ni entendido nada en absoluto.
Para todo el que quiera "ver a Jesús", su vida será exhibida públicamente en la Cruz como vida que se entrega. Antes de la Cruz, nadie ve realmente a Jesús: ni los discípulos, ni los griegos, ni los soldados que le crucificaron.
Sin entender lo que hacía, Pilatos había mostrado a Jesús a la multitud, vestido de rey y coronado: "He aquí el Hombre". Pero todavía nadie era capaz de ver ni al hombre ni al rey. Todos estaban aún ciegos. Pensaban que sólo era un escarnio. Y lo era; pero, bajo aquel escarnio, fruto de la ceguera de todos, se mostraba el hombre rey inaugurando el nuevo reino de comunión o de vida que se entrega.
Será en la Cruz donde, según los evangelios sinópticos, el Centurión que había presidido la crucifixión, viendo como había muerto Jesús, descubre al hombre, hijo de Dios (Marcos 15:39).
En cambio en el Evangelio de Juan, no fue el centurión sino "el discípulo a quién Jesús amaba" (símbolo de cada uno de los creyentes) quien ve y cree, y da testimonio de la auténtica realidad de aquel hombre elevado en la Cruz (Juan 19:35).
Cuando se trata de personas, no vemos con los ojos sino con el corazón.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 12 de marzo de 2015

Domingo IV de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Nicodemo".

DOMINGO IV DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

“NICODEMO". 
27. "Nicodemo". (En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo …)
"Nicodemo" significa literalmente "vencedor del pueblo" en el sentido de alguien que se pone por delante o por encima del pueblo. Tiene un significado similar al de tirano o dictador. El propio relato (en un fragmento no leído) destaca este significado presentándolo como "dirigente de los Judíos" (Juan 3: 1).
Jesús se encuentra en una sociedad dividida: está el pueblo, formado por la gran mayoría de la gente, y los dirigentes, que formaban una clase social aparte y actuaban como verdaderos amos del resto de las personas. En sociedades religiosas, los dirigentes se basaban en la religión para ejercer y mantener su dominio sobre los demás.
Los cuatro Evangelios nos presentan a Jesús, ya desde los inicios de su vida pública, directamente enfrentado a los Poderosos. En los tres Evangelios Sinópticos, estos poderosos se encuentran personificados en "Satanás". "Te daré toda la autoridad y la gloria de estos reinos: me la han confiado en mí, y yo la doy a quien quiero. Adórame y todo será tuyo", dice Satanás a Jesús" (Lucas 4: 6). El evangelio de Juan concreta aún más: la excusa y el ámbito del Poder es el Templo de Jerusalén. Por eso, en vez de la escena de las Tentaciones, el cuarto Evangelio crea la escena de la Purificación del Templo en el que Jesús hace salir (libera) a los animales destinados a los sacrificios. Estos animales (bueyes, ovejas, palomas) representan al Pueblo y su victimización en manos de los Grandes Sacerdotes. Este enfrentamiento con los Poderosos será total: "Destruid este Templo y en tres días lo edificaré … Él se refería al templo de su cuerpo" (Juan 2:19)
Pero, no todos los que, de hecho, forman parte de los Poderosos son necesariamente "duros de corazón". Los hay que se encuentran allí por herencia social, por carambola de estructuras o como producto de aquellos (y son muchos) que "necesitan" tener líderes a quien someterse. Por eso puede haber entre los Poderosos quien conserve su capacidad de ver la realidad humana y darse cuenta de los signos que Jesús hace.
Nicodemo representa a esta gente. Él ha visto los signos que ha hecho Jesús (Purificación del Templo, que era un signo mesiánico) y se siente movido a ir a dialogar con el nuevo maestro enviado por Dios.
El mensaje de Jesús es totalmente nuevo para Nicodemo, e incomprensible. "Y tú, que eres maestro de Israel, ¿no lo comprendes?"!
La función originaria del Templo era buena y humanizadora. La misión del Templo consistía en ser signo de la presencia de Dios liberador. Pero el Templo se había pervertido por culpa de los que se lo habían apoderado, poniéndolo al servicio de sus ansias de dominio.
Con Jesús, la presencia liberadora de Dios se hará visible en el Hombre elevado. Esto marcará el final de la misión del Templo.
El relato no dice si Nicodemo se convirtió. Pero al final del Evangelio de Juan volvemos a encontrarle acompañando a otro "hombre importante", convertido en discípulo de Jesús, a escondidas por miedo a los judíos: José de Arimatea. De ellos se dice que recogieron el cadáver de Jesús, el nazareno (el rebrote), y le enterraron en un huerto (Juan 19: 38ss). Todo el mundo sabe que lo que se entierra en un huerto es para que nazca con vida nueva.
Nicodemo representa la capacidad de conversión que los Poderosos pueden mantener y desarrollar.
¡Pero en este punto es necesario que ser muy honrados! Es cierto: el mundo se divide en Poderosos y Oprimidos. ¿Pero cuántos de los oprimidos no desean ser como los poderosos o, al menos, identificarse con ellos en alguna forma?!
Nicodemo es una figura representativa. Y nos representa a todos en nuestras iniciales ansias de dominio. Y, a la vez, nos ofrece un ejemplo de conversión al Hombre, aunque sea recogiendo los despojos de los deshumanizados y "sembrándolos" en un huerto para que rebroten.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 5 de marzo de 2015

Domingo III de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Conocer".

DOMINGO III DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

“Conocer". 
26. "Conocer". (Pero Jesús no se confiaba, porque los conocía a todos ...).
Cuando se trata de conocer a la persona humana, hay que distinguir, como mínimo, dos niveles: un conocimiento superficial y un conocimiento profundo.
El conocimiento superficial se obtiene gracias a palabras que dice la persona o a su lenguaje corporal, o en sus reacciones espontáneas o en lo que otros dicen de ella ... Puede ser un conocimiento correcto, aunque no llegue a la dimensión más profunda de la persona. Es el conocimiento que solemos tener unos de otros, así como el conocimiento que tenemos de nosotros mismos.
El conocimiento profundo es otra cosa. Imaginemos un ordenador: es una máquina que pueden conocer bien usuarios e informáticos. Pero su maquinaria (hardware) funciona con unos programas (software) el tejido de los que sólo conocen bien los respectivos programadores. Una cosa es conocer cómo funciona un ordenador, y otra muy distinta es conocer el programa gracias al cual el ordenador funciona como funciona.
De forma similar, el ser humano actúa de acuerdo con un programa que sólo conoce bien su Programador. Sólo Dios conoce el corazón humano. Sólo Él sabe qué hay en el interior de cada hombre (1 Samuel 16: 7. 1 Reyes 8:39. Jeremías 17: 9).
Esta programación no excluye la libertad. Es cierto: para nosotros, ser libres y ser programados se excluyen entre sí. Por ello, dado que somos libres, ningún hombre conoce del todo a otro hombre; y ni siquiera a sí mismo. Cada ser humano es para sí mismo y para los demás un misterio.
En cambio, Dios conoce perfectamente la libertad humana porque forma parte de su programa humanizador. Un programa que se "activa" a partir de la respuesta generosa y libre de cada uno (como también ocurre un poco con los ordenadores actuales).
¿Sólo Dios conoce la profundidad del ser humano? El evangelio de hoy nos dice que Jesús no se confiaba porque los conocía a todos. Así, pues, también Jesús conoce a los humanos en profundidad.
Alguien pensará: esto es normal porque Jesús es Dios.
De acuerdo; pero esta respuesta queda corta y no expresa el completo significado del relato que hemos leído.
Jesús conoce a fondo el corazón humano porque él es la plenitud humana. Y es desde esta plenitud desde donde conoce lo que hay en el interior de cada hombre.
Y ocurre algo parecido en cada ser humano: la dosis de humanidad de cada uno ofrece la dosis de conocimiento de los demás. Dicho de otro modo: conocemos a los demás (y a nosotros mismos) en la medida en que amamos a la Humanidad y somos Humanidad.
Cambiando un poco la famosa frase de San Agustín, podríamos decir:
"Nos has hecho, Señor, para ser hermanos, y nuestro corazón resta ignorante mientras no vivimos en hermandad".
En el evangelio de Lucas se afirma esto mismo con un lenguaje diferente. El viejo Simeón habla de Jesús (del Hombre) como una señal de contradicción. Y dice: a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones. Por escondidos que estén los sentimientos del corazón humano, ante el Hombre convertido en Seña quedan de manifiesto (se conocen). En definitiva: Se descubrirán sentimientos de humanidad o de inhumanidad (Lucas 02:34).
La afirmación de que hemos leído en el evangelio de hoy resulta muy sorprendente. Habla de los muchos que, viendo los milagros que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero Jesús no se confiaba. No confiaba porque se puede creer en Jesús como líder, mesías, maestro, milagrero, profeta, ... Estas formas de creer en Jesús son imperfectas y provisionales. Sólo quien cree en Jesús–hombre está en el camino correcto. Creer en Jesús es creer en el Hombre. O más exactamente: es creer en el Hombre creado y amado por Dios, a pesar de ser condenado por los Poderes de este mundo.
Los propios discípulos no creeran plenamente en Jesús hasta después de su resurrección, cuando él se les aparezca viviente, mostrándoles sus marcas de humanidad (sus llagas).
"Creer en Dios" nos hace religiosos. "Creer en el Hombre" nos hace humanos (que es como Dios nos ha “pensado").
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)