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jueves, 19 de marzo de 2015

Domingo V de Cuaresma . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “VER".

DOMINGO V DE CUARESMA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

“Ver". 
28. "Ver". (Señor, quisiéramos ver a Jesús).
Para los Judíos que vivieron en el tiempo de Jesús el mundo se dividía en dos partes: los Judíos (como Pueblo elegido y privilegiado) y los Paganos (todos los demás). Los paganos también eran llamados "griegos" por el hecho de que la lengua más hablada alrededor de Israel era el griego, que se había impuesto como lengua oficial y de intercambio a partir de las conquistas de Alejandro Magno. Se decía "koiné", que significa lengua común.
Sorprende la dificultad de estos griegos para "ver" a Jesús. Todo el evangelio da a entender que Jesús se movía en público, rodeado de multitudes. ¿Cómo es que estos griegos tenían dificultades para verle y tenían que recurrir a intermediarios influyentes?!
En el evangelio de Juan "ver" tiene un significado profundo. Ver a Jesús no significa simplemente contemplar su figura física, o poder entrevistarse con él de tú a tú. ¿Qué significa aquí "ver a Jesús"?
La respuesta la da el propio Jesús con la parábola del grano de trigo. Los ojos pueden ver el grano de trigo, pero no pueden ver la vida que lleva dentro como semilla. Para ver la vida–semilla, es necesario que el grano de trigo sea enterrado y muera. A partir de ahí, “saca brotación”, y su vida escondida se muestra en forma de brizna de hierba, que va creciendo hasta hacerse espiga, y exhibe toda la vida que llevaba dentro.
De manera similar, "ver a Jesús", o "ver al Hombre", no consiste en ver su figura sino verle como semilla, como "vida que se entrega". Esta "visión", los discípulos ya la habían tenido en la Última Cena: "Mi cuerpo es pan; mi sangre es bebida … ". Pero, de hecho, aún no habían visto ni entendido nada en absoluto.
Para todo el que quiera "ver a Jesús", su vida será exhibida públicamente en la Cruz como vida que se entrega. Antes de la Cruz, nadie ve realmente a Jesús: ni los discípulos, ni los griegos, ni los soldados que le crucificaron.
Sin entender lo que hacía, Pilatos había mostrado a Jesús a la multitud, vestido de rey y coronado: "He aquí el Hombre". Pero todavía nadie era capaz de ver ni al hombre ni al rey. Todos estaban aún ciegos. Pensaban que sólo era un escarnio. Y lo era; pero, bajo aquel escarnio, fruto de la ceguera de todos, se mostraba el hombre rey inaugurando el nuevo reino de comunión o de vida que se entrega.
Será en la Cruz donde, según los evangelios sinópticos, el Centurión que había presidido la crucifixión, viendo como había muerto Jesús, descubre al hombre, hijo de Dios (Marcos 15:39).
En cambio en el Evangelio de Juan, no fue el centurión sino "el discípulo a quién Jesús amaba" (símbolo de cada uno de los creyentes) quien ve y cree, y da testimonio de la auténtica realidad de aquel hombre elevado en la Cruz (Juan 19:35).
Cuando se trata de personas, no vemos con los ojos sino con el corazón.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)