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viernes, 17 de abril de 2015

Domingo III de Pascua. Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “ESCRITURAS".

DOMINGO III DE PASCUA. CICLO B.


Palabras y palabrejas

“Escrituras". 
35. "Escrituras". (... Para que comprendieran el sentido de las Escrituras).
Los Evangelios, de muchísimas y variadas formas, hacen referencia a las Escrituras: "Está escrito", "Tal como está escrito", "Esto sucedió para que se cumpliera lo que está escrito", ...
En el relato de Lucas de las "apariciones del Resucitado a los discípulos", Jesús se dedica sobre todo a abrirles el entendimiento para que comprendieran las Escrituras. Este es su primer gran regalo. El segundo y definitivo será el Espíritu Santo, que se lo hará entender todo (Juan 14:26).
¿De dónde salen, las Escrituras? ¿Por qué todo tiene que suceder según dicen las Escrituras? ¿Por qué Jesús, al parecer, está sometido a las Escrituras, como él mismo afirma: "... que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos” (las Escrituras)?
La fe de Israel se basa en una convicción profunda: todo existe porque Dios ha decidido que exista. Al principio de todo hay una Palabra de Dios, un Proyecto divino. Así comienza la Biblia (Génesis 1: 1ss). Así comienza también el Evangelio de Juan.
Este Proyecto divino conduce al Hombre. Pero no a un Hombre "producto", fruto sólo de la acción creadora de Dios, sino a un Hombre imagen y semejanza de Dios. Por eso el Proyecto no puede ser un simple dicho y hecho, sino que toma forma de Historia.
Dios no ha creado un robot humano. Para ser imagen y semejanza de Dios, es imprescindible la libertad y la generosidad. El Hombre debe poder también autorrealizarse desde la propia libertad. Esto incluye que cada ser humano tenga la posibilidad real de rechazar la oferta de Dios.
De hecho, se darán muchas situaciones de rechazo. ¿Por qué? En la Humanidad sucede como en cada uno de los seres humanos. Para autoconstruir desde la propia libertad es necesario que, para empezar, se reciba sólo el mínimo indispensable, a fin de que el máximo dependa de nosotros. Es lo que conocemos como infancia. El niño, a pesar de ser hijo, no sabe aún ser hijo. Lo irá aprendiendo progresivamente, si quiere. La infancia se supera a través de muchos errores. Es la única manera de hacerse adulto y bueno desde la libertad.
Este es el motivo que hace que a menudo el Proyecto de Dios nos quede escondido. Pero no lo está para siempre ni para todos. El Proyecto posibilita el crecimiento real y efectivo. Y con el crecimiento llega, si se quiere, el descubrimiento del Proyecto.
En medio de una Humanidad que podríamos llamar infantil, ha habido siempre "profetas" que, de muchas y variadas formas, han captado y entendido que estamos dentro de un Proyecto de amor.
Así han nacido las Escrituras. Las Escrituras son el relato del Proyecto humanizador de Dios que, en cada momento y parcialmente, han ido construyendo los profetas, hablando o escribiendo. El Proyecto total se ha manifestado en Jesús de Nazaret.
Quizás alguien, algo escandalizado, preguntará: ¡¿Cómo es posible que la Pasión y Muerte de Jesús formaran parte del Proyecto de Dios?!
Hay que decir enseguida y muy claramente: ¡No! ¡No son parte de ningún Proyecto de Dios! Al contrario: el Proyecto de Dios es un proyecto de Vida, y de una Vida que participe en la Plenitud y Felicidad del propio Dios. El Proyecto de Dios es la Plenitud Humana.
Pero esta plenitud debe ser fruto también de la libertad y generosidad de los humanos; y no habría libertad sin la posibilidad de optar por la esclavitud y la mezquindad.
La Pasión y Muerte de Jesús, y la de cualquier otro ser humano, no proviene del Proyecto de Dios sino de la esclavitud y mezquindad humanas. Pero el Proyecto de Dios sigue adelante precisamente con la respuesta libre y generosa, también de los que sufren los efectos de la maldad. No es fácil ser generoso en un clima de tacañería. No es fácil ser libre en medio de los que "aceptan" la esclavitud. Pero este es el "servicio de amor" que se pide a los que "ven" y acogen el Proyecto humanizador de Dios. Porque el Proyecto Hombre no puede hacerse sin los humanos.
Esto es lo que nos quieren comunicar los Evangelios cuando ponen en boca de Jesús que él debía padecer y morir tal como estaba escrito. En Jesús se cumplen las Escrituras. En él se muestra a todo el mundo el Proyecto–Hombre. En Jesús, el amor de Dios deja de ser un simple Proyecto, y se nos manifiesta como realidad visible y experimentable. Todas las Escrituras nos orientan hacia Él.
Para quienes le ven, las Escrituras quedan comprendidas y cumplidas. Como en un puzzle bien acabado, la figura resultante es la prueba de que todo encaja, y se comprende la forma en que cada pieza liga con las demás. "Quien me ha visto a mí ha visto al Padre" (Juan 14: 9ss).
Pero, atención!!! Cuando se nos ha sido mostrada la figura del Crucificado–Resucitado, quedarse encerrado en las Escrituras indicaría una actitud fundamentalista, como la de los Fariseos y los Sumos Sacerdotes del tiempo de Jesús. El fundamentalismo invierte el flujo de la Historia: no es humanizador sino deshumanizador. Ante Jesús, los fundamentalistas se convirtieron en homicidas. "Nosotros tenemos una ley (unas Escrituras) y, según esta Ley, este hombre debe morir" (Juan 19: 7 También 12:10). Es el antiproyecto! Es el "pecado contra el Espíritu Santo" (Mateo 12:32. Lucas 12:10.).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)