Traductor

martes, 21 de abril de 2015

Domingo IV de Pascua. Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “PASTOR Y OVEJAS".

DOMINGO IV DE PASCUA. CICLO B.



Palabras y palabrejas

“PASTOR Y OVEJAS". 
36. "Pastor y ovejas". (El buen pastor da la vida por sus ovejas).
En muchas culturas la figura del pastor con las ovejas es muy cercana y cotidiana. También en la mayoría de las culturas la figura del pastor genera escritos literarios que se aplican a las relaciones entre dirigentes y Pueblo. Los dirigentes suelen ser llamados "pastores del Pueblo".
Un ejemplo de esta clase de literatura es la Biblia.
Pero en la Biblia aparecen también los Profetas. Y los profetas suelen ser especialmente duros con los "pastores" que se aprovechan del Pueblo abusando de su autoridad (Jeremías 23: 1ss. Ezequiel 34: 2SS). Dado que este abuso de los pastores era frecuente, los profetas anunciaban también un tiempo en el que habría por fin un "Buen Pastor" que regiría al Pueblo con justicia según los planes de Dios.
Los Evangelios, y sobre todo el evangelio de Juan, recogen este lenguaje, pero introduciendo importantes modificaciones. En el imaginario popular, un pastor tiene que preocuparse del bien de las ovejas y defenderlas de los lobos que intentan devorarlas; pero también vive de las ovejas: de su leche, de su lana y de su carne. Los pastores cuidan a las ovejas, pero para poder vivir de ellas. Y esto ocurre igualmente entre Dirigentes y Pueblo.
Y es aquí donde el evangelio de Juan introduce una gran novedad con palabras del mismo Jesús: "El Buen Pastor da su vida por las Ovejas". No sólo se preocupa de que encuentren buenos pastos sino que él mismo se convierte en alimento de las ovejas.
Inmediatamente hay que decir que si el Buen Pastor puede dar la vida por las ovejas es porque su vida no se agota entregándola. Al contrario: para el Buen Pastor "dar la vida" es su forma de vivir. Igualmente, la vida que las ovejas reciben del Buen Pastor es una vida que "vive" entregándose. El "rebaño" congregado por el Buen Pastor es muy especial: las ovejas no están destinadas a ser rentables para el pastor y terminar sacrificadas (en el templo) sino que son llamadas a vivir la libertad de la comunión, y a disfrutar de una vida que no se agota porque es compartida. En este "rebaño" cada oveja recibe vida y la entrega libremente y con generosidad.
Sorprende la dureza de las palabras que el Evangelio pone en boca de Jesús. Antes de decir que es el Buen Pastor, dice que él es la puerta de las ovejas, y que todos los que han ido al rebaño antes de él eran ladrones y bandoleros (Juan 10: 7). Parece evidente que aquí hay una referencia directa al rey–pastor por antonomasia: David. David era pastor; pero, una vez rey de Israel, hizo matar a uno de sus generales (de sus "ovejas") para apropiarse de su mujer (2 de Samuel, 11: 1ss). Aunque David hizo penitencia, este crimen quedó como muestra del destrozo causado por un "mal pastor".
Pero no sólo David. El evangelio de Juan en este punto es radical: Todos los que van al rebaño sin pasar por la puerta son ladrones y bandoleros. Jesús es la puerta. Es decir: El Hombre es la puerta. Todo aquel que va a los demás sin sentirse humano, es un bandolero. "Sentirse humano" significa dedicar y entregar la propia vida por las ovejas. Toda relación de autoridad que venga por el hecho de ser rey, o hijo del rey, o ganador de una guerra, o triunfador en unas elecciones, o patrón en un contrato de trabajo, o trabajador indispensable, o profesional insustituible ,. .. que no pase por la "puerta" de la Humanidad, es injusta y destructiva. Aunque sea pactada, si esta es "pactada" por necesidad. Dicho de otro modo: toda relación entre humanos que no sea fraternal, es inhumana (Mateo 5:22. 1ª de Juan 3:15).
El evangelio de Juan termina con un encuentro de Jesús con Pedro. Un encuentro realmente extraño: Jesús ya vive su vida entregada; Pedro es el discípulo "duro" (Pedro = Piedra), incapaz de aceptar que la vida pueda ser vida entregada. Él, en Getsemaní, intentó defender a Jesús, pero con la espada. En cambio, en casa de Caifás, le negó tres veces diciendo que "no conocía al Hombre". Pedro quiere ser discípulo de Jesús, pero sin pasar por la puerta. Al final Pedro cede y acepta "pasar por la puerta"; es decir: convertirse en alimento para las ovejas siguiendo el mandato de Jesús. "Apacienta mis ovejas". Ahora Jesús ya puede decirle: sígueme (Juan 21:19).
Sorprende mucho que precisamente esta escena de Jesús con Pedro haya servido para "defender" la autoridad del Papa en la Iglesia, dando a los dos verbos "apacentar" y "pastar" un contenido de autoridad que no sólo no tienen sino que excluyen . En el evangelio de Juan "pastar" no significa gobernar sino servir dando la vida. Y "ser oveja" no significa "obedecer" sino "recibir vida" haciendo también  de ella vida entregada.
Si en la Iglesia se quiere mantener el lenguaje de pastores y ovejas, es necesario que lo entendamos de forma en que todos seamos ovejas del Pastor primigenio (Jesús) que continúa entregándonos su vida, y todos seamos también pastores porque la vida que recibimos es vida de pastor.
La Pastoral, en la Iglesia, no debe tener forma vertical sino plenamente horizontal. El flujo vital de la Iglesia no circula de arriba abajo sino que, encarnado en cada humano que lo acoge, se esparce en forma de comunión generando comunidades (rebaños) que ayudan a construir Humanidad.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)