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miércoles, 29 de abril de 2015

Domingo V de Pascua. Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “SARMIENTOS".

DOMINGO V DE PASCUA. CICLO B.



Palabras y palabrejas

“Sarmientos". 
37. Sarmientos. (… El sarmiento, si no permanece en la vid, no puede dar fruto)
Viñador, vid, cepa, sarmiento, vino, … Aquí tenemos un grupo de palabras relacionadas entre sí. He escogido "sarmiento" como palabra–clave porque es la palabra más repetida en el evangelio de hoy. También es la que más directamente nos afecta como discípulos de Jesús. "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos".
En la literatura de Israel la vid es una realidad con un gran simbolismo. Este simbolismo le viene tanto del amor y atenciones con que el labrador cuida de las cepas como de los frutos exquisitos que estos dan, y muy especialmente el vino.
El vino es símbolo de las alegrías de la amistad. En la Biblia, el vino (o si quiere el espíritu o efectos del vino) es un símbolo del Espíritu Santo: el Espíritu de Dios creadorhumanizador.
En la venida del Espíritu Santo según el relato de Lucas, los presentes confunden los efectos del vino con los del Espíritu Santo. San Pedro les deberá aclarar la situación: "Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda …”  (Hechos 2: 15–17).
Hablar de los discípulos como sarmientos de la Cepa que es Jesús, el Hombre, es una invitación directa a dar frutos de Humanidad.
Somos constructores y fruto de la Humanidad, respondiendo a la magnífica vocación de Dios, el Viñador.
Las cepas se deben cuidar una por una. Cada una está pensada para dar fruto. No se tienen cepas para otras finalidades: ni para madera, ni para hacer sombra, ni por las hojas, … De las cepas se esperan uvas. Por eso hay que podarlas cada año. Esto permite a la cepa dar más fruto.
El mensaje de Jesús "limpia" los sarmientos. El crecimiento de la Humanidad no es siempre absolutamente limpio. La vida humana va avanzando entre muchos defectos; hay sarmientos que chupan mucha savia sin dar fruto. La poda a veces entristece; pero gracias a ella es posible el objetivo final: Construir Humanidad. Y una Humanidad plenamente alegre: "… digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud" (Juan 17:13).
Queda clara la distinción entre viñador y cepas; pero ya cuesta más diferenciar entre cepa y sarmientos, porque los sarmientos forman la cepa. En las cepas viejas podemos distinguir entre cepa y sarmientos, pero cepa y sarmientos constituyen una misma y única cepa.
Esta profunda unidad entre cepas y sarmientos es la que pretende poner de relieve esta parábola. Jesús es la cepa y nosotros los sarmientos; pero no existiría la cepa sin los sarmientos, ni servirían para nada los sarmientos si no están unidos a la cepa. Cepa y sarmientos forman una única vida: la VIDA que cultiva amorosamente el Viñador. Hay muchas cepas y de muchos tipos para que el fruto sea abundante y generoso, y poder disfrutar de los diferentes y exquisitos placeres que ofrecen sus frutos.
Las palabras placer, alegría, fiesta, … son importantes cuando se habla de los frutos de la viña. La Vida (Viña) "diseñada" por Dios es para que se convierta en Celebración: la fiesta del compartir. El vino es peligroso cuando no es compartido, porque nos aliena y emborracha. En cambio, la celebración nos hermana.
Es cuando somos hermanos cuando nos convertimos en más humanos. Pero la hermandad no viene del vino sino de la voluntad de compartir. El borracho se vuelve agresivo, destructor y se destruye a sí mismo. Es lo contrario a la fiesta.
En las Bodas de Caná, la madre de Jesús hace notar que "no tienen vino". Jesús replica que "aún no ha llegado mi hora". Su hora es cuando, en el Calvario, entrega el Espíritu: el nuevo "vino" que hace posible una Nueva Alianza. En esta Nueva Alianza, Dios y la Humanidad viven conjuntamente la alegría del Compartir.
Jesús expone la parábola de la cepa y los sarmientos justo después de entregarse como alimento, caminando hacia Getsemaní y el Calvario donde será "podado". La poda, asumida por amor, ayuda a dar fruto. El evangelio de Juan sitúa tanto Getsemaní como el Calvario en un "huerto", potenciando así la idea del "fruto". Jesús, podado en el Calvario, dará todo su fruto: el Espíritu. "Todo se ha cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu” (Juan 19:30). Este "espíritu entregado" convertirá la (presunta) tumba en alcoba nupcial, inicio de la Nueva Humanidad (Juan 20: 5ss. Nótese el simbolismo de la sábana doblada).
Hablando de la Cepa y los sarmientos, los Evangelios pretenden insistir en la "intención" del Viñador: llamarnos a la alegría del compartir.
Tanto los sarmientos nuevos como los podados son válidos para la fiesta del compartir, de una forma similar a como en la mesa de la comunión, participan los que todavía sólo comen y los que ya son sobretodo alimento para los demás. Estos últimos son la esencia de la fiesta.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)