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jueves, 21 de mayo de 2015

Domingo de Pentecostés. Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “ESPÍRITU".

PASCUA DE PENTECOSTÉS. CICLO B.



Palabras y palabrejas

40. "Espíritu". (… el Espíritu de verdad que procede del Padre …).
En la Biblia, la palabra "espíritu" es rica en significados, variables según la situación concreta de cada persona o colectivo que experimenta sus efectos. Así, según el caso, "espíritu" puede significar fuerza o aliento, consuelo, defensor, impulso, deseo, energía, viento, oreo, fuego, …
Todo ser humano, en la medida en que se va haciendo consciente de su propia realidad, se da cuenta de que él no es la causa de sí mismo. Tiene vida, pero no es la fuente de su vida. Existe, pero no es la causa de su existencia. Es, pero podría no ser. Quiere, piensa y desea, pero podría caer en la abulia más absoluta. Sentimos en la carne nuestra radical contingencia.
Es una experiencia de doble cara: por un lado notamos que existimos y que nos sostenemos en la existencia; por otro, dado que no nos sostenemos por nosotros mismos, deducimos que alguien nos sostiene.
De la experiencia de "ser sostenidos" nace el sentimiento religioso que, a través de la Historia, ha ido tomando infinidad de formas. Formas más o menos correctas, porque se suelen mezclar muchísimos otros sentimientos: buenos y malos, como la generosidad o el orgullo.
Los Evangelios nos presentan a Jesús de Nazaret como el hombre lleno del Espíritu de Dios o Espíritu Santo. Sobre todo en el evangelio de Lucas, el Espíritu Santo es el gran artífice de lo que podríamos llamar: proceso de humanización, visualizado en el hombre Jesús.
  • Jesús es concebido por obra del Espíritu Santo.
  • En el Bautismo recibe la plenitud del Espíritu que le conducirá durante toda la vida.
  • Esta plenitud de Jesús estalla en una avalancha de Espíritu que va transformando radicalmente a toda la Humanidad (Pentecostés).
Los Evangelios también hablan de espíritus malignos o demonios.
Conviene no caer en el error de dar "realidad" a estos espíritus. No son seres. Son carencias. Es como cuando hablamos del calor y del frío. El calor existe; el frío es sólo carencia de calor.
Alguien podría decir: el frío es tan real que incluso puede matar a una persona. Es verdad. Pero esto ocurre porque los vivientes necesitamos un mínimo de calor. Cuando nos falta ese mínimo, nuestra vida se colapsa. Quien muere de frío, en realidad muere por carencia del calor necesario. El frío no es ninguna realidad en sí mismo ni se puede fabricar. Los frigoríficos no "hacen" frío; simplemente sacan el calor de un lugar llevándolo a otro lugar. Cuando se ha quitado todo el calor de un lugar, ya no se puede enfriar más. Los Físicos hablan del cero absoluto, situado a menos 273 grados de la escala Celsius.
Semejantemente, los espíritus malignos no existen. Pero una persona o colectivo puede rechazar el Espíritu Santo hasta situarse bajo mínimos de humanidad. Este rechazo del Espíritu Santo hace que esa persona o colectivo aparezca como "poseída" de un espíritu maligno.
El Espíritu Santo nos humaniza. Rechazarlo, resistirlo, oponérsele, … deshumaniza. Se puede decir que cuando una persona o colectivo deshace humanidad aparece como poseída de un espíritu maligno.
También puede darse el caso de personas "poseídas" no tanto porque conscientemente rehúsen el Espíritu Santo sino debido al entorno en que se encuentran y que les "posee" o esclaviza. Ante estas situaciones, la vocación de cualquier humano es humanizar; es decir: sacar a los espíritus malignos. Esta fue la principal misión del hombre Jesús, y la misión que encomendó directamente a todos sus discípulos (promotores de humanidad).

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)