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miércoles, 10 de junio de 2015

Domingo XI de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Reino de Dios".

Domingo XI de Ordinario. CICLO B.



Palabras y palabrejas

“REINO DE DIOS". 
43. "Reino de Dios". (¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios?).
En los Evangelios Sinópticos el núcleo de la predicción de Jesús es el Reino de Dios. Con numerosas parábolas se va explicando en qué consiste, y corrigiendo la idea equivocada que se habían hecho los Doce, que representan la mentalidad de la mayoría del Pueblo Elegido.
La equivocación de los Doce nace de la facilidad con que una persona o un pueblo o un colectivo que se sabe elegido por Dios se cree superior o mejor o privilegiado con relación a los demás.
Cuando Israel (o cualquier otro pueblo) se siente "elegido por Dios", no lo debe entender como un privilegio sino como una misión. El Proyecto amoroso de Dios tiene por objetivo a toda la Humanidad. Dentro este Proyecto cada ser humano y cada pueblo tiene su misión; y la puede descubrir a partir de las propias vivencias, esperanzas, frustraciones, éxitos, derrotas, …
"Los Israelitas" han sido siempre un pueblo pequeño, a menudo dominado, esclavizado y en peligro de ser engullido por Pueblos más poderosos. Su Historia le ha permitido descubrir sobre todo dos cosas:
  1. Si se ha podido mantener, no ha sido por su propia fuerza sino por "la acción mantenedora" de Dios.
  2. Esto le ha permitido conocer su "misión": mantener vivo en la Humanidad el anhelo de libertad sembrado en el corazón de cada hombre y de cada pueblo. Es desde su propia experiencia que Israel puede proclamar: Quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes (Lucas 1:52); es desde su propia experiencia que puede anunciar: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios (Lucas 6:20).
El mensaje del judío Jesús es extremadamente realista: predica el Reino de Dios sabiendo que en el mundo ya hay otro "Reino": el del Poder, que ejerce el antihombre secuestrando a la Humanidad. La tentación del Poder es constante: (El diablo) le dijo: "A ti te daré todo el poder de estos reinos y la gloria de ellos, porque a mí me ha sido entregada y a quien quiero la doy. 7 Si tú, postrado, me adoras, todos serán tuyos” (Lucas 4: 7). El Poder, a pesar de ser mentiroso, logra engañar a muchas personas.
Jesús supera la tentación. Por eso el Reino de Dios que predica y nos muestra encontrará la oposición frontal y violenta del Príncipe de este mundo (Juan 14:30).
Pero la misión de Jesús (del Pueblo Elegido) no es derrotar a los príncipes de este mundo. Como seres humanos que son, también entran en el Proyecto amoroso de Dios sobre la humanidad. El Reino de Jesús no es una superestructura que se impone, sino una semilla minúscula que termina haciéndose árbol para acogernos a todos. Es fermento que, desapareciendo en la masa, la va transformando (humanizando) toda.
El Reino de Dios es completamente diferente a los reinos de este mundo. Estos intentan imponerse dominando a sus ciudadanos. El Reino de Dios se realiza por la acción mutuamente generosa de sus miembros (Mateo 20: 25ss).
El Reino de Dios está en el corazón mismo de cada persona y de cada pueblo como una llamada a ser y a construir Humanidad desde la generosidad. Nos humanizamos construyendo Humanidad. Deshumanizamos y nos deshumanizan cediendo a la tentación de Dominio de unos sobre otros en cualquiera de sus formas. "Si eres hijo de Dios …".
La primera consecuencia de ser hijos de Dios no es el dominio sino la hermandad entre todos los humanos. Esto es el Reino de Dios.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)