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lunes, 15 de junio de 2015

REFLEXIONES DOMINICALES.DOMINGO XII DE ORDINARIO. CICLO B.

DOMINGO XII DE ORDINARIO
Por cerezo Barredo. Ciclo B.
http://servicioskoinonia.org/cerezo/
PROYECTO DE HOMILÍA.

El fragmento del Evangelio, que hemos leído hoy, hace de "bisagra" entre el relato de las Parábolas sobre el Reino de Dios y el relato de la Salida de Jesús hacia tierras paganas, que viene a continuación (y que no está recogido en el Misal).
El relato de hoy está construido con un puñado de "frases hechas" cargadas de sentido para las primitivas comunidades cristianas, pero claramente incoherentes en sí mismas. Esta incoherencia es buscada, y sirve para indicar que no se trata de la "crónica de unos hechos objetivos" sino de la escenificación de una experiencia, traumática para los discípulos, que "tienen miedo" porque "aún no tienen fe" .
El centro de la escena está en "Jesús dormido en popa con la cabeza reclinada en un almohadón". Es una alusión clara a su muerte y sepultura. En los versículos anteriores, Jesús habló de la vida de la pequeña semilla que, una vez enterrada, crece hasta hacerse una gran hortaliza donde las aves del cielo anidan "(Domingo 11, los años que procede. Marcos 4,32).
El relato de hoy comienza con la indicación de Jesús de "pasar a la otra orilla", al anochecer de ese mismo día. El viento y las olas prefiguran la "tormenta" que, en los discípulos, será provocada por la muerte (dormición) de Jesús.
Los gritos de los discípulos provocan que Jesús se desvele. Sufren la experiencia de su presencia activa ("resurrección") a pesar de la muerte. Esta experiencia les devuelve la confianza. Pero provoca la pregunta clave: "¿quién es éste que hasta el viento y el agua le obedecen?"
Esta pregunta es fundamental en el Evangelio de Marcos. Es una pregunta "táctica": no se hace para que busquemos la respuesta sino para que nos demos cuenta de la respuesta. Al final de su Evangelio, Marcos proclamará solemnemente esta respuesta, poniéndola en boca, precisamente, del centurión romano: "Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Marcos 15,39). Pero antes tienen que pasar muchas cosas …
MENSAJE
"¿Quién es este …?".
Esta pregunta sirve para provocarnos otra: ¿Quién es el Hombre? O mejor: ¿Quiénes somos los humanos? O más directamente: ¿Quiénes somos, nosotros?
No es una pregunta teórica o especulativa, ni son necesarios estudios para encontrar la respuesta. La respuesta ya existe, y es patente, brillante y magnífica, para todo el que quiera verla:
  • ¿Quienes somos, nosotros?
  • Criaturas amadas por Dios, e invitadas a participar de su propia Vida. Así de simple, y así de desquiciante.
Está claro que esta respuesta es una "Buena Noticia" (En griego: "eu angelion"> evangelio).
Para hacérnosla llegar y celebrar, fueron escritos los Evangelios.
RESPUESTA
En primer lugar, es posible que nos asuste, esto de ser amados por Dios. Es un reto demasiado grande. ¡Quién sería capaz de "aguantar" con tranquilidad el hecho de ser amado por Dios! ¡El Amor de Dios no es un amor cualquiera! Como el ojo no puede mirar directamente al Sol sin quedar cegado, tampoco el corazón humano podría resistir el impacto directo del Amor de Dios.
En el relato de hoy, el Amor de Dios toma la forma de un hombre dormido, con la cabeza reclinada (muerte), pero capaz de calmar la tempestad. "¿Quién es este?". El Amor de Dios nos llega "filtrado". Dios nos ama a través de las personas que nos aman, y más allá. Y nosotros podemos responder a su Amor amando a los demás, y más allá.
Más allá … Más allá se encuentra el horizonte abierto. "Y aun allí querría estar uno!", Como dice bellamente el poeta. (Canto espiritual, de Joan Maragall). El Amor de Dios, lo vamos descubriendo, y nos vamos preparando, a través de las ansias de infinito que Dios ha puesto en cada corazón humano.
"Todo lo que era antiguo ha pasado; ha comenzado un mundo nuevo ", nos dice San Pablo (Final de la 2ª Lectura).
La "dormición" de este hombre que está "con nosotros en la barca" no significa la actitud ausente de alguien que se despreocupa de la barca y de sus navegantes, sino la presencia de aquel que vive en forma de "vida entregada para que sea recibida". “¿Aún no tenéis fe?"
Al parecer, hoy también muchos "discípulos" tienen miedo de que la Iglesia no pueda aguantar el viento y las olas, mientras Jesús duerme en la "barca" reclinado sobre un almohadón. Pero, ni que esté "dormido", continúa diciéndonos: ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?
También es verdad que la "barca" de Jesús se ha ido convirtiendo en un inmenso, pesado e incómodo "transatlántico", demasiado grande para nuestra "travesía". Encajonados en él, se nos hace muy difícil ver el horizonte abierto. ¡Demasiada "maquinaria" para la Vida tan simple a la que Dios nos invita!
A la Iglesia Católica le ha pasado lo mismo que está pasando en la mayoría de los Estados "modernos" (Estado, ella también): con el pretexto de "salvar" o de "servir" a los ciudadanos, ha ido creando una maquinaria tan grande y abrumadora, que ahoga muchas formas de vida fresca.
Si nuestra Iglesia retornara sinceramente al Evangelio desmontando el extraordinario "tinglado" de su Poder ya vacío, no sólo dejaría de ser un obstáculo para muchos cristianos sino que podría ser, incluso, un ejemplo para nuestras sociedades civiles, progresivamente deshumanizadoras debido al Poder "sagrado" de los Estados y las Multinacionales.
"Otras barcas lo acompañaban".
La época del "transatlántico" ha pasado, y deberíamos estar contentos, sin añorar viejas glorias. Hoy no nos sirve para la travesía a la otra orilla, ni para convivir con las otras barcas. Además: el ajado transatlántico conlleva un gran peligro para nuestra fe: el peligro de confiar más en su "tamaño" que en Jesús. Nuestra seguridad no está en la magnitud de la "barca" sino en la presencia de Jesús. Cuando nos encontramos con "tempestades", no deberíamos preocuparnos tanto de reequipar el transatlántico como de "despertar" a Jesús.
Es en la experiencia de comunión de las pequeñas comunidades donde podemos descubrir la solidez de la fe.
Una multitud de "comunidades" nunca hace un imperio, como tampoco una multitud de barcas no acontece nunca un transatlántico.
PREGUNTAS para el diálogo.
  1. Se ha hablado tanto de la crisis de la Iglesia que hemos acabado creyéndonoslo. Pero mirando bien vuestra (y las otras) comunidad, ¿qué es lo que está en crisis: la comunidad o la barcaza en que se había confiado?
  2. ¿Habéis hecho la experiencia de vivir la fe en el clima de una "barca" suficiente "pequeña" para que os conozcáis personalmente, y bastante "abierta" para que os pueda llevar hacia la Comunidad Universal?

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)