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lunes, 27 de julio de 2015

Domingo XVIII de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Pan".

DOMINGO XVIII DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"PAN".
50. "Pan". (Yo soy el pan de vida).
Parece claro que, en todo el Mediterráneo, el pan es importante. Por ser un alimento básico, concentra gran cantidad de simbolismos. Esto puede constatarse también en la literatura bíblica.
Estos simbolismos con relación al pan tienen también su eco en el Nuevo Testamento. No obstante, en el Nuevo Testamento estos simbolismos apuntan casi siempre a la Eucaristía. Dado que la Eucaristía, como reconoce el Concilio Vaticano II, es la fuente y el culmen de la vida cristiana, será sobre todo en este campo donde se desarrollará el simbolismo del pan; pero también se desarrollarán sus deformaciones.
Hay que reconocer que, después de que el mensaje de los Evangelios tomara forma de doctrina, el simbolismo del pan (acompañado del simbolismo del vino) se empobreció de tal manera que a menudo ya no expresa lo que los Evangelios pretenden decir. Diríamos que la doctrina "se ha comido" el mensaje.
Probablemente este hecho lamentable fue consecuencia de dos desviaciones previas:
Una desviación venía del campo del Judaísmo, y consistió en entender la muerte de Jesús en un sentido "sacrificial". La idea de "sacrificio" comportaba la introducción de la figura del "sacerdote" que lo ofrece, ajena a los evangelios.
Es cierto que los Evangelios aplican a Jesús la figura del Cordero pascual, pero no en un sentido sacrificial (expiatorio) sino en un sentido mucho más profundo: Jesús no es la víctima que un sacerdote ofrece para aplacar la indignación de Dios ofendido por nuestros pecados, sino que es el don de Dios a los hombres en el que se nos ofrece el modelo perfecto de humanidad. En los Evangelios, Jesús es el hombre–muestra para todos quienes quieran seguir su mismo camino (humanizarse humanizando).
– La otra desviación venía del campo de la Filosofía en la que se inculturó el mensaje evangélico: el Neoplatonismo.
Esta filosofía permite que el mensaje pueda presentarse como una doctrina (más o menos) coherente y racional. Esto constituía una ventaja, pero también los inconvenientes propios de esta Filosofía.
El principal inconveniente es que el Neoplatonismo contiene un importante sustrato de dualismo. Según el Neoplatonismo, existe el Bien y el Mal. En el hombre, el bien iría en relación con su parte más "espiritual": conocimiento (gnosis), inteligencia, alma, ... El mal tendría relación con su parte más "material": cuerpo, sexualidad, sentidos, ... espíritu y materia; cuerpo y alma, enfrentados.
Pero dividir al Hombre en dos partes, cuerpo y alma, no ayuda a entender la realidad humana tal como nos viene ofrecida en la Biblia.
Estas dos desviaciones influirán también en la forma de entender la eucaristía. Hacen que, de alguna manera, se invierta el esquema mental: en vez de entender la acción de Jesús como un hacerse pan, se dirá que el pan se transforma, gracias a un poder sacerdotal, en el cuerpo de Jesús.
Con esta mentalidad, se fue construyendo una doctrina sobre la Eucaristía que convertía en "misterio" lo que, según los Evangelios, es el símbolo más normal y casero de una vida que se vive haciéndose alimento. Notemos que "vivir haciéndose alimento" es la experiencia más cotidiana de cualquier verdadera familia.
Así, pues, el pan, en los Evangelios, es sobre todo el símbolo real de una vida que se entrega y es recibida. Es la base de la comunión, que lleva a construir comunidades vivas y concretas, en el marco de la única Comunidad Universal.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 23 de julio de 2015

Domingo XVII de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Apoderarse".

DOMINGO XVII DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Apoderarse".
49. "Apoderarse". (Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey…).
N.T. El misal catalán dice ”apoderarse”, en el español habla de “llevarse”. El significado, no obstante, debe ser el mismo. 
La frase en la que se encuentra la palabra "apoderarse" es realmente sorprendente. Se podría hablar de apoderarse de alguien para hacer un esclavo, un sirviente, un trabajador, un cautivo, un rehén para intercambiar … Pero apoderarse de alguien para hacerlo rey parece intrínsecamente contradictorio. ¡¿Cómo convertir en rey a alguien de quien previamente nos hemos apoderado?! Y, sin embargo, esta es la afirmación que hace el evangelio de Juan con relación a Jesús.
"Con relación a Jesús". Esta referencia es importante. Sobre todo por dos motivos:
  • A. Ya sabemos que, en el evangelio de Juan, Jesús encarna al Hombre. "He aquí el Hombre", declara Pilatos ante el Pueblo (Juan 19: 5).
  • B. En Jesús descubrimos que lo más propio y característico del Hombre es que su vida toma forma de vida–que–se–entrega. Como vida–que–se–entrega corre el riesgo de que alguien se apodere, no para compartirla sino para fines impropios. Judas la tomó para ir a venderla (Juan 13: 2.26ss)
¿Qué sucede si alguien se apodera de Jesús para hacerlo rey?
Los Evangelios son precisamente eso: relatos del proceso por el que los Sumos Sacerdotes (con el Pueblo) exhiben a Jesús en la Cruz, como rey. "Este es Jesús, el rey de los Judíos" (Mateo 27:37). Es cierto que, según el evangelio de Juan, los Sumos Sacerdotes pidieron cambiar este cartel de la Cruz (Juan 19:21). Pero la respuesta del representante de la autoridad imperial fue categórica: "Lo que he escrito, está escrito". Y para los Judíos "lo que está escrito" significa algo irrevocable e indiscutible porque expresa la voluntad de Dios.
Tenemos, pues, que, apoderándose de Jesús para hacerlo rey, los Judíos cumplían lo que está escrito; es decir: cumplían el proyecto de Dios sobre Jesús. Más aún: cumplían el proyecto de Dios sobre el Hombre.
¿Cómo es, pues, que Jesús rechace ser proclamado rey por la multitud?
Si los Evangelios, de muchas y variadas maneras, nos dicen que Jesús es rey, como se entiende que él, en el relato de hoy, se escape yéndose solo a la montaña?
Evidentemente la clave para entender todo esto está en la palabra apoderarse. El mismo Jesús ya había advertido, cuando Pilatos le preguntó si era rey, que su reino "no es como los de este mundo" (Juan 18:36).
Los reinos de este mundo nacen proclamados desde el Poder y funcionan con Poder. En el relato leído hoy, la multitud y los discípulos interpretan, con categorías de Poder, la acción de Jesús de compartir los cinco panes y los dos peces: todo lo que tenían (5 + 2 = 7. Número que significa totalidad). El evangelista lo dejará claro en la continuación del relato (que leeremos, fragmentariamente, los cuatro domingos próximos). La multitud, junto con los discípulos, ve en Jesús a alguien que puede solucionar sus necesidades. Por eso intentan apoderarse de él. En cambio lo que Jesús quiere es que descubran que lo que alimenta realmente al Hombre no es aprovecharse de la vida–entregada de los demás sino compartir todo lo que se tiene.
Jesús se exhibirá como rey y atraerá a todos hacia él (Juan 03:14 y 12:32) sólo en el Calvario, en forma de vida–entregada.
Este relato nos pone en guardia contra una tentación que tenemos todos los humanos, nos digamos o no discípulos de Jesús. La tentación de apoderarse de alguien. "Apoderarse" significa poner a alguien bajo el propio dominio; y esto se puede intentar con formas claras y directas o con formas sutiles y disimuladas. Podemos apoderarnos de alguien con la excusa de hacerle rey, o servirle, promocionarle, ayudarle, evangelizarle, educarle …
Las relaciones de Poder sólo tienen un resultado: deshumanización.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 15 de julio de 2015

Domingo XVI de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Despoblado".

DOMINGO XVI DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Despoblado".
48. "Despoblado" (lugar). (Venid vosotros solos a un sitio tranquilo ...).
(Nota del traductor: Recordemos que el autor utiliza el Misal Catalán; en el español dice un sitio tranquilo. Para el caso es lo mismo. Veremos más adelante que ese lugar solitario, despoblado o lugar tranquilo, en la versión original es denominado con la palabra desierto)
Dos veces sale esa palabra en el relato que hemos leído hoy: una, en la intención de Jesús, y la otra como indicación del evangelista. Además, si continuáramos leyendo este relato de Marcos, veríamos que también los apóstoles hablan de "despoblado". (En el Misal no aparece esta tercera referencia a "despoblado" porque en este punto se abandona la lectura del evangelio de Marcos sustituyéndolo por el evangelio de Juan durante cinco domingos).
Si Jesús quiere llevar a los discípulos a un lugar solitario, no es sólo para que se repongan. La lectura del Misal traduce por "despoblado" una palabra que en la Biblia está mucho más cargada de significado: desierto. La traducción que hace el misal es correcta en relación al significado inmediato de la acción de Jesús, pero nos priva del significado profundo que sugiere esta palabra en la Historia de Israel y de la Humanidad.
Jesús lleva a los apóstoles a un lugar despoblado. Es decir: les hace iniciar un verdadero éxodo. Éxodo significa salir de un lugar o de una situación de esclavitud.
Jesús prepara un éxodo para los Doce, pero cuando desembarcan en el lugar despoblado, se encuentran con una gran multitud que eran como ovejas sin pastor. ¿Por qué, esa multitud? De dónde ha salido? Es la consecuencia de la "predicación" de los Doce, que han actuado más de agitadores sociales que de liberadores.
¿Qué hacer, ahora, con esta multitud? Los Doce sugieren a Jesús que los envíe a su casa a buscarse alimento, porque allí es un lugar despoblado. La respuesta de Jesús es muy diferente (La veremos el próximo domingo, pero en la versión del evangelio de Juan, muy distinta a la de Marcos).
En todo caso conviene tomar nota del doble significado que aquí toma la palabra "despoblado" (desierto, en el texto original griego).
  • Para Jesús es un lugar de reposo, apto para alimentarse, con sobriedad pero con eficacia, después de salir o de liberarse de una situación alienante y alienadora. Jesús acoge a la multitud, y la alimenta con la palabra y con los cinco panes y dos peces compartidos.
  • En cambio, para los Doce es un lugar inhóspito donde no se puede vivir, y del que conviene hacer marchar (éxodo a la inversa) a la multitud para que vayan a los campos y aldeas de alrededor, y se compren algo de comer (Marcos 6:36).
La recomendación que Jesús hace a sus apóstoles parece también muy oportuna en la actualidad, sobre todo para aquellos que desarrollamos nuestras actividades en los llamados antiguos países cristianos. También entre nosotros aparece continuamente una multitud, como ovejas sin pastor, a pesar de tantas actividades, sacramentos, caridades, predicaciones, clases de religión, programas radiofónicos, webs, youtubes, ... Incluso alguien puede pensar que es precisamente tanta abundancia de "pastores" y de actividades lo que provoca tanta desorientación.
Jesús llama a sus apóstoles a un lugar solitario; al desierto; a un nuevo éxodo; salir de tanta movida, y reposar un poco.
No se trata de "reposar" porque estemos muy cansados, sino para entrar en aquella situación de reposo que permite ver caminos y acertar respuestas. El reposo nos pone en sintonía con la manera de obrar de Dios que reposó el séptimo día.
"Cuando se va a 100 por hora, no se ven las flores del camino". Y se trata de eso: de poder ver las flores de camino!
Ayudar a vivir desde la vivencia de la vida, y no desde programas para enseñar a vivir.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 8 de julio de 2015

Domingo XV de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Bastón".

DOMINGO XV DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Bastón".
47. "Bastón". (Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más).
Bastón es una palabra frecuente en la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento; aunque usada con significados muy diferentes. Precisamente esta diversidad de significados explica su uso abundante.
Sobre todo antes de la actual proliferación de coches, el bastón era un objeto mucho más común. Podía hacer de pierna para ayudar a caminar; puesto en el hombro, servía para colgar los fardos; era un arma para defenderse de los bichos del camino. También es símbolo de autoridad usado por los reyes, gobernadores, alcaldes… Es necesario a los pastores para defender y dirigir el rebaño. El bastón de los pastores tiene una forma especial que permite coger a las ovejas. De aquí ha salido el bastón de los obispos (llamado normalmente báculo, de una palabra latina con el mismo significado) que pone de relieve su función pastoral.
Pero si aquí hablamos de "bastón", es porque en el relato de hoy (Evangelio de Marcos 6:7-13) Jesús, cuando envía a sus apóstoles, les dice explícitamente que no tomen nada para el camino fuera del bastón (y unas sandalias). El bastón y las sandalias eran indispensables para los caminantes.
Pero resulta que los evangelios de Mateo (10:10) y de Lucas (9: 3) dicen exactamente lo contrario.
Se podría pensar que se trata de un simple detalle sin importancia. Pero ya sabemos que, en los Evangelios, los detalles suelen ser muy significativos. Además, si tenemos en cuenta que seguramente tanto Mateo como Lucas conocían perfectamente el Evangelio de Marcos, podemos pensar que algo interesante nos quieren decir cuando explícitamente le corrigen.
La explicación podría ser esta: Según los entendidos, el evangelio de Marcos sería el más antiguo, de los alrededores de los años 70. Los evangelios de Mateo y de Lucas serían posteriores a los años 80. En este intervalo algunas cosas habían cambiado en las comunidades cristianas. Sobre todo las comunidades de origen judío se iban organizando con cierto mimetismo con la organización de las Sinagogas; es decir: con una creciente autoridad de los responsables más directos.
Sería este punto que habría obligado a los nuevos evangelistas a cortar de raíz estos brotes de jerarquismo, tan contrarios al mensaje de Jesús. Posiblemente por ello, Mateo y Lucas prohíben explícitamente llevar bastón, a pesar de ser un objeto tan indispensable para los caminantes. También prohíben llevar dos vestidos: una referencia explícita a las vestiduras de los sacerdotes, los escribas y los Fariseos. Incluso prohíben llevar sandalias, que también tenían un importante simbolismo: los soldados y cargos públicos iban con sandalias; los sirvientes y los prisioneros iban descalzos.
El hecho de que se empezaba a atribuir una cierta autoridad a los servidores de las comunidades, indicaba una tendencia que Jesús había querido evitar completamente (Mateo 23: 9s).
Cuando hoy nos encontramos con el espectáculo de obispos ataviados con báculos, mitras y sorprendentes vestiduras, y además del ceremonial que les acompaña, podemos pensar que ni Mateo ni Lucas tuvieron demasiado éxito en su propósito.

Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 2 de julio de 2015

Domingo XIV de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Pueblo".

DOMINGO XIV DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Pueblo".
46. "Pueblo". (No desprecian a un profeta mas que en su pueblo...).
En la Biblia, "pueblo" es una palabra extraordinariamente presente, y con significados variados. También en los Evangelios. Aquí quisiera poner de relieve su (podríamos decir) significado dinámico.
El relato que hemos leído (Marcos 6: 1-6) resulta muy sorprendente: después de decirnos que Jesús va a su pueblo, explica cómo sus conciudadanos se escandalizan de él y le rehúsan precisamente porque, como le conocían demasiado bien, no podían aceptarle como profeta. La frase final de Jesús resulta tan cierta como perturbadora: «No desprecian a un profeta mas que en su pueblo, entre sus parientes y en su casa..»
Los periódicos están repletos de ídolos aclamados por grandes multitudes cuando llegan a su pueblo. En cambio los profetas provocan escándalo, y son rechazados. ¿Por qué?
Todos somos pueblo. Nacemos en un pueblo, y del pueblo recibimos nuestra primera y más fuerte identidad. Del pueblo donde nacemos y crecemos recibimos la lengua, la cultura, los compañeros, las vivencias que modelan nuestro carácter, el modo de relacionarnos, ... Todos empezamos siendo pueblo y miembros de un pueblo.
Pero esto no es suficiente para convertirse en humanos. Aquello que nos humaniza nace de la libertad y de la generosidad creativa.
Somos hijos de un pueblo que no termina en nosotros sino que se continúa en nosotros y con nosotros. Por el simple hecho de haber nacido en un pueblo, hemos recibido un testimonio que también traspasaremos a los que nos seguirán.
Aclamamos a "nuestros" ídolos por un mecanismo de identificación que nos permite sentir como propias sus hazañas. Un mecanismo que no nos compromete a nada. En cambio, nada nos impulsa a identificarnos con "nuestros" profetas.
Los profetas, "leyendo" el presente, nos muestran horizontes de futuro. Y esto nos compromete, porque los horizontes de futuro son una llamada a construirlo. Los profetas, cuando son "nuestros", nunca nos dejan "tranquilos" porque, desde nuestro propio pueblo, nos mueven a construir pueblo, que es la manera de contruir Humanidad en un lugar y momento determinados.
Tenemos, pues, que el "pueblo" está en el origen de nuestra realidad, y también es un horizonte a construir.
Puede ocurrir que un pueblo no acepte a sus profetas porque ya está satisfecho de sí mismo. Es posible que haya pueblos tan satisfechos e identificados con sus grandes ídolos, que eso les sirva de excusa para no colaborar en la construcción de los nuevos horizontes. O peor aún: puede ocurrir que haya pueblos que "idolatren" a los conquistadores, colonizadores o dominadores salidos de su pueblo, y compensar así su cerrazón a los horizontes humanizadores que les ofrecen los profetas.
Los imperialismos (tan de moda hoy!) Son la perversión más cruel y destructiva del valor "pueblo", y excluyen la libertad y la generosidad indispensables para convertirnos progresivamente en humanos.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)