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jueves, 2 de julio de 2015

Domingo XIV de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Pueblo".

DOMINGO XIV DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Pueblo".
46. "Pueblo". (No desprecian a un profeta mas que en su pueblo...).
En la Biblia, "pueblo" es una palabra extraordinariamente presente, y con significados variados. También en los Evangelios. Aquí quisiera poner de relieve su (podríamos decir) significado dinámico.
El relato que hemos leído (Marcos 6: 1-6) resulta muy sorprendente: después de decirnos que Jesús va a su pueblo, explica cómo sus conciudadanos se escandalizan de él y le rehúsan precisamente porque, como le conocían demasiado bien, no podían aceptarle como profeta. La frase final de Jesús resulta tan cierta como perturbadora: «No desprecian a un profeta mas que en su pueblo, entre sus parientes y en su casa..»
Los periódicos están repletos de ídolos aclamados por grandes multitudes cuando llegan a su pueblo. En cambio los profetas provocan escándalo, y son rechazados. ¿Por qué?
Todos somos pueblo. Nacemos en un pueblo, y del pueblo recibimos nuestra primera y más fuerte identidad. Del pueblo donde nacemos y crecemos recibimos la lengua, la cultura, los compañeros, las vivencias que modelan nuestro carácter, el modo de relacionarnos, ... Todos empezamos siendo pueblo y miembros de un pueblo.
Pero esto no es suficiente para convertirse en humanos. Aquello que nos humaniza nace de la libertad y de la generosidad creativa.
Somos hijos de un pueblo que no termina en nosotros sino que se continúa en nosotros y con nosotros. Por el simple hecho de haber nacido en un pueblo, hemos recibido un testimonio que también traspasaremos a los que nos seguirán.
Aclamamos a "nuestros" ídolos por un mecanismo de identificación que nos permite sentir como propias sus hazañas. Un mecanismo que no nos compromete a nada. En cambio, nada nos impulsa a identificarnos con "nuestros" profetas.
Los profetas, "leyendo" el presente, nos muestran horizontes de futuro. Y esto nos compromete, porque los horizontes de futuro son una llamada a construirlo. Los profetas, cuando son "nuestros", nunca nos dejan "tranquilos" porque, desde nuestro propio pueblo, nos mueven a construir pueblo, que es la manera de contruir Humanidad en un lugar y momento determinados.
Tenemos, pues, que el "pueblo" está en el origen de nuestra realidad, y también es un horizonte a construir.
Puede ocurrir que un pueblo no acepte a sus profetas porque ya está satisfecho de sí mismo. Es posible que haya pueblos tan satisfechos e identificados con sus grandes ídolos, que eso les sirva de excusa para no colaborar en la construcción de los nuevos horizontes. O peor aún: puede ocurrir que haya pueblos que "idolatren" a los conquistadores, colonizadores o dominadores salidos de su pueblo, y compensar así su cerrazón a los horizontes humanizadores que les ofrecen los profetas.
Los imperialismos (tan de moda hoy!) Son la perversión más cruel y destructiva del valor "pueblo", y excluyen la libertad y la generosidad indispensables para convertirnos progresivamente en humanos.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)