Traductor

jueves, 27 de agosto de 2015

Domingo XXII de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Lavarse".

DOMINGO XXII DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Lavarse".
55. Lavarse. (… No comen sin haberse Lavado …).
En los Evangelios se diferencian dos tipos de Lavado. Hay personas que se lavan para purificarse de las contaminaciones recibidas con la relación a personas impuras, pecadoras, incrédulas, enfermas, infectadas, … Con un lavado ritual se liberan de las energías negativas recibidas, y reencuentran la pureza original o reconquistada en sus vidas.
Pero hay otro tipo de lavado que significa exactamente lo contrario. Hay personas para las cuales lavarse significa sumergirse en la realidad humana, sintiéndose solidarios con sus virtudes y con sus pecados, con sus perfecciones y con sus impurezas. Es el baño de Jesús en el Jordán; es el lavado del hijo del hombre que se mezcla con los humanos, aunque sean tenidos por pecadores o impuros.
Sorprendentemente, este lavado de Jesús en el Jordán, esta inmersión en la realidad humana, rasga el cielo y establece un vínculo permanente entre el mundo de Dios y la realidad humana (Marcos 1:10).
A menudo tenemos tendencia a separar dos mundos: el mundo de Dios, perfecto, y el mundo de los humanos, imperfecto. Ante estos dos mundos, sentimos la tentación de alejarnos del mundo de los humanos (a pesar de ser el nuestro) y acercarnos al mundo de Dios (que sólo imaginamos).
Los Evangelios nos muestran que esta pretensión es equivocada. No es posible acercarse a Dios rompiendo la solidaridad con los humanos. Separándonos de los humanos (de la gente, de la multitud, …), dejamos de ser humanos.
Por el contrario: la solidaridad con los humanos (y con el resto de los vivientes) "rasga el cielo". Es decir: nos permite descubrir que no hay dos mundos sino un solo y único mundo, creado y amado por Dios, y llamado a transformarse desde dentro por el aprendizaje y la práctica de la solidaridad. Porque Dios es amor, y no tenemos otra forma de aprender a amar si no es por la solidaridad con los humanos y con los vivientes que nos encontramos en nuestro camino de la vida.
En el lenguaje actual, de este modo de lavarse le solemos llamar también "mojarse". Es un lenguaje muy gráfico. En todo caso parece evidente y razonable que nuestro mundo no va a ser arreglado  por los que se sitúan por encima o por debajo, sino por aquellos que asumen la misión de construir, desde dentro, un mundo cada día mejor, con libertad y generosidad.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 20 de agosto de 2015

Domingo XXI de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Traicionar".

DOMINGO XXI DE ORDINARIO. CICLO B.



Palabras y palabrejas

"Traicionar".
54. "Traicionar". (Jesús sabía desde el principio … quién lo iba a entregar.).
Traicionar (traición, traidor …) proviene del latín "tradere", que significa entregar o entregarlo. La palabra original en griego "paradidomi" tiene el mismo significado que entregar o entregarlo.
Cuando los Evangelios hablan de traicionar o de traidor, enseguida pensamos en Judas, el discípulo de Jesús que le traicionó o le entregó.
Pero en los Evangelios la palabra original tiene dos significados que es necesario mantener unidos:
– Un significado reflexivo (entregarse)
– Y un significado activo (entregar a alguien o traicionarle).
Cuando se traduce la palabra original por "entregar", sólo se tiene en cuenta el segundo de estos dos significados. Esta limitación dificulta entender correctamente lo que nos quieren decir los Evangelios.
Judas entrega a Jesús. Pero Jesús, según los Evangelios, es el hombre para los demás. Es Jesús quien, primero, se entrega a los demás (Judas incluido). El pecado de Judas es apoderarse de ese Jesús que se entrega, e irse a venderlo por treinta monedas de plata. Jesús se entrega para la salvación del mundo (Juan 3:16; 06:51); pero Judas se apodera de él para sus propios proyectos.
Jesús, por generación y linaje, pertenece al pueblo de Israel. Él es cien por cien judío; hijo de Abraham, hijo de David. Pero Israel ha sido escogido para una misión universal: preparar la llegada del Hombre adulto. Esta misión se cumple con la llegada de Jesús. Por eso Jesús es también el hijo del Hombre; el primogénito de la Humanidad adulta. Israel cumple su misión universal entregando a Jesús a toda la Humanidad. Los Evangelios insisten una y otra vez en que los Judíos entregaron a Jesús a los Romanos, a los Pecadores o a los Paganos. Es decir: al Mundo. De hecho, haciendo esto, cumplían la misión de Israel y la identidad más profunda de Jesús. La entrega, en sí misma, no es una traición sino el cumplimiento de una misión. El pecado está en el modo de hacerlo.
Insistiendo con el nombre, los evangelistas nos presentan a "Judas" sobre todo como un personaje representativo: representa los Poderosos de "Judá" (y de todos los pueblos) que entregan a Jesús (el Hombre libre). Le entregan a los "Romanos" para que sea matado, pero en realidad, y sin ellos saberlo, cumplen lo que constituye la identidad más profunda de todo ser humano: entregarse. Los Evangelios quieren dejar claro que el pecado de Judas sirve, de hecho, para cumplir los planes de Dios. Por eso van repitiendo que Judas hizo "lo que estaba escrito" (Mateo 26:23; 26:54; Marcos 14:49; Lucas 22:37; Juan 15:25).
Aquí hay que notar un detalle muy significativo propio de los evangelios de Lucas y de Juan. Cuando hablan de los "Doce Apóstoles" (que representan al Pueblo de Judá) ponen dos Judas (Lucas 06:16. Juan 14:22): Judas de Santiago (para representar al Israel fiel) y Judas Iscariote (para representar a los Poderosos que se habían apoderado de Israel haciéndose dueños de su Templo. Mateo 21:13).
Este significado añadido de la acción de Judas entregando a Jesús, puede parecer muy técnico y alejado de la problemática actual. Pero no es así. "Apoderarse del hombre" sigue siendo la tentación de cada ser humano en sus relaciones con los demás. Una tentación en la que caen todos aquellos que practican cualquier forma de Poder o de Dominio sobre los demás. Hay mil maneras directas o disimuladas de apoderarse de quienes se dedican sinceramente a los demás. Y también, ¡hay mil maneras de apoderarse de los que se encuentran en situación de debilidad! ¡Cuántas personas "vendidas" por treinta monedas de plata o por muchísimo menos! ¡Y se puede vender a una persona incluso con un beso! (Lucas 22:48). Resulta realmente desalentadora, ¡la exhibición creciente de inhumanidad que los medios de comunicación nos muestran cada día! ¡Tanta arrogancia de los Poderosos, a menudo vestidos con piel de cordero! Hoy podemos contemplar, con horror, ¡cuánto pueden ser de inhumanas las Democracias que nos hemos construido! Democracias para legitimar el Poder: ¡¡¡ una aberración !!!
En cuanto a la Iglesia, también ella deberá superar la tentación de considerarse "propietaria" de Jesús de Nazaret. El hijo del Hombre es patrimonio de la Humanidad. La Iglesia, como institución particular, está al servicio del encuentro del Hombre con la Humanidad. Gracias a Jesús de Nazaret, entregado por los Poderosos y resucitado, los creyentes en el Hombre nos sentimos especialmente iluminados y esperanzados. Luz y Esperanza para compartir. Para compartir con todo el que quiera. La Nueva Humanidad no debe ser hija de la Iglesia sino hija de todos los Humanos que quieran construir Humanidad. El mensaje de los Evangelios nos invita a ser fermento de Humanidad, vivida y disfrutada en comunión a través de las diferentes, pequeñas y multiformes comunidades que vayan surgiendo (y desapareciendo).
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


jueves, 13 de agosto de 2015

Domingo XX de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Carne".

DOMINGO XX DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Carne".
53. "Carne". (Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros).
Varios son los significados de "carne" en la Biblia. En el Nuevo Testamento se habla sobre todo en dos campos:
  • En toda la casuística relacionada con la carne sacrificada a los ídolos,
  • Y en este capítulo sexto del Evangelio de Juan sobre la Eucaristía.
Aquí me referiré sólo a este segundo punto ya que la problemática sobre la Eucaristía sigue siendo actual.
«Cómo puede este darnos a comer su carne?» El evangelista Juan pone en boca de Jesús unas palabras que él sabe perfectamente que son "duras de escuchar" y que acabarán provocando el abandono de muchos de sus seguidores.
¿Por qué, este lenguaje tan duro? ¿No eran suficientes las palabras anteriores (y que ya habían causado sorpresa) «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo …»?
Sin duda se trata de un recurso literario: el evangelista utiliza un lenguaje duro para comunicar un mensaje duro.
La dureza del mensaje no proviene de un lenguaje que suena a canibalesco o vampiresco (Comer la carne. Beber la sangre) sino porque se habla de un Dios que "entra en nuestra vida" con cada hombre de carne y hueso que nos encontramos en nuestro caminar. Y esto sí que puede resultar duro a muchos oídos! Aquí "carne y sangre" significan el amor de un Dios que nos ama y quiere ser amado en cada persona física y real que entre en nuestra vida.
Un Dios de milagros, de ritos, de sacerdotes, de la religión, … nos queda bastante lejos como para que no nos inquiete demasiado. Pero un Dios que se hace "pan bajado del cielo" en un hijo de hombre que es uno de los nuestros; en el hijo de hombre paisano nuestro del que conocemos a su padre y a su madre, esto es desquiciante para todos los que quieran "protegerse" de un Amor tan cercano.
Lo explicaré con una anécdota. En un grupo de monitores había un chico y una chica que se llevaban y trabajaban muy bien juntos. Un día el muchacho le dijo a la chica: Me he enamorado de ti. Te quiero. Desde aquel día la chica no regresó. Y es que una declaración de amor así, se convierte en un lenguaje duro: una auténtica agresión.
El evangelista Juan quiere que nadie se llame a engaño. Usando un lenguaje duro, en boca de Jesús, nos advierte de la "dureza" de la Eucaristía para todo aquel que aún no ha decidido dejarse querer por un Dios que nos ama a través de las personas de carne y hueso que tenemos al lado. El lenguaje que el evangelista pone en boca de Jesús pretende impedir que convirtamos la Eucaristía en un simple rito. Una Eucaristía convertida en "cosa de curas", no es Eucaristía.
Y todavía nos dice otra cosa también "dura": si no nos abrimos a esta vida que se nos ofrece, no hay alternativa. Podemos aceptar o no aceptar la oferta; pero si no la aceptamos, no hay nada más.
La vida humana es la invitación a participar en la aventura del Amor. "Comer la carne y beber la sangre" significa sentirse humanidad con amor receptivo y activo. Querernos "hijos de la Humanidad" y "constructores de Humanidad".
Podemos decir sí o no. Pero decir "no" sería un no a nosotros mismos. "Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros". La "vida", o es amor o no es.
Volvamos un momento a la anécdota anterior. Imaginemos ahora que aquella monitora también se hubiera enamorado. En este caso las palabras que le dijo el compañero no habrían tenido nada de duras, sino que hubieran sido las más suaves, dulces y agradables que podía escuchar.
Nada es tan duro como un amor no aceptado. Nada es tan dulce como un amor compartido.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 12 de agosto de 2015

Asunción de María. Palabras y Palabrejas: “Isabel".

ASUNCIÓN DE MARÍA.


Palabras y palabrejas

"Isabel".
52. "Isabel". (… Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel).
Aunque la gran protagonista del relato de hoy es María, aquí me fijaré en la figura de Isabel, ya que sirve de contrapunto para poner de relieve el significado de María; del mismo modo que, en los Evangelios, el Viejo Testamento sirve de contrapunto para explicar mejor el Nuevo Testamento.
Todo el relato de hoy se centra en dos mujeres; en dos mujeres precisamente en cuanto que son mujeres. La breve referencia a Zacarías no tiene otra finalidad que señalar el "lugar" donde se enmarca el dinamismo de las dos mujeres.
Toda la escena visualiza perfectamente lo que ya se insinúa con el nombre de Isabel, que significa: Dios, plenitud mía. La plenitud que gráficamente se expresa en la gravidez de las dos mujeres y en los frutos de sus vientres.
En el vientre de Isabel, a pesar de ser vieja y estéril, hay un niño que queda quieto y pasivo hasta que escucha el saludo de María. Entonces, salta de entusiasmo. Toda la misión de este niño es preparar la llegada y manifestación del niño del vientre de María, el cual, cuando nazca, será el Primogénito (Lucas 2, 7). Primogénito de la Humanidad adulta.
Las dos mujeres representan la capacidad maternal de la Humanidad. Sus roles son consecutivos, pero diferentes.
  • Isabel (con su marido Zacarías, que significa "Dios recuerda") expresa la capacidad generadora de Israel, necesaria para preparar el nacimiento del Hombre. Sólo la llegada del Hombre pone en evidencia el éxito de la misión de Israel. "… Ella, que llamaban estéril, ya se encuentra en el sexto mes" (Lucas 1, 36). La presencia del embrión del Hombre hace que el Precursor salte de gozo, ya que, con él, llega a termino la misión de su Pueblo. Ha sido la misión de Israel, de los profetas, de la Religión, del Templo ("en casa del sacerdote Zacarías"), …
  • María, virgen porque tiene suficiente juventud y plenitud para alcanzar su capacidad maternal sin aquel concurso masculino que suele tomar la forma de "Poder". Ella recibe y acoge directamente la fuerza humanizante que proviene de Dios (Espíritu Santo). Ella proviene de Nazaret, Galilea de los paganos. Representa a la Humanidad que ha llegado al estado adulto y con plena capacidad generadora. El "fruto de su vientre" será el Primogénito de la larga saga ya prometida a Abraham.
Pero hay que evitar entender erróneamente los roles de Isabel y María. Ellas representan respectivamente el Anuncio y el Desempeño; la Promesa y su Realización; la Humanidad menor de edad y la Humanidad adulta. Pero no dividen la Historia humana en dos partes separadas, sino que nos muestran el proceso que se ofrece a cada ser humano de todos los tiempos. Cada nuevo ser, aunque haya nacido después de Cristo, debe realizar en sí mismo este proceso. Isabel está presente en cada humano, preparando lo que representa María, la joven "virgen" de Nazaret llena de iniciativa y capacidad generadora. Todos comenzamos en el "vientre de Isabel". Todos estamos invitados a madurar hasta nacer del "vientre de María".
Isabel y María son "parientes". Representan dos momentos de una misma familia que proviene de lejos y que se renueva continuamente: la Humanidad.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)


miércoles, 5 de agosto de 2015

Domingo XIX de Ordinario . Ciclo B. Palabras y Palabrejas: “Bajado del cielo".

DOMINGO XIX DE ORDINARIO. CICLO B.


Palabras y palabrejas

"Bajado del cielo".
51. "Bajado del cielo". (¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?)
En referencia a Jesús, los Evangelios contienen dos afirmaciones que parecen contradictorias. Por un lado se afirma que Jesús tiene unos padres bien conocidos por sus conciudadanos; por otro lado, sobre todo en el Evangelio de Juan, Jesús mismo afirma que "ha bajado del cielo". «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?» (Juan 06:42. También: Mateo 13:55).
Los mismos Evangelios quieren que nos fijamos en esta contradicción, y por ello la explicitan por boca de los conciudadanos de Jesús.
A menudo imaginamos que hay como dos ámbitos muy diferenciados: el ámbito de Dios (o los dioses) allá arriba, y el ámbito de los humanos, aquí abajo. Entre los dos ámbitos habría unas personas que harían de intermediarias porque, de alguna manera, habrían sido escogidas por Dios como representantes suyos. En estos casos sería necesario que quien se presentara como representante de Dios lo pueda demostrar de alguna manera.
A los conciudadanos de Jesús les cuesta ver y aceptar que Jesús haya "bajado del cielo" (o que sea representante de Dios, o profeta o mesías). Las "pruebas" que les da Jesús no les convencen. Pero, además, Jesús, en lugar de mostrar "pruebas convincentes", hace todo lo contrario. ¿Cómo puede venir de Dios, si él mismo dice que las autoridades le juzgarán, le condenarán y le matarán (Mateo 16:21. Lucas 18:31)? ¿Cómo puede ser el Mesías, si se ha fugado cuando querían proclamarle rey? ¿Cómo puede pretender ser el Nuevo Moisés, si se ha echado atrás cuando ya había conducido a la multitud hasta la otra orilla? (Juan 6: 1). ¿Cómo puede haber bajado del cielo, si él mismo insiste en que es el hijo del hombre?
Con estas contradicciones los Evangelios quieren incitarnos a dar un paso más allá.
Es cierto: Jesús es cien por cien humano. Como cada uno de los humanos es hijo de un padre y de una madre, hermano de sus hermanos y conciudadano de sus paisanos. Cien por cien hijo del hombre o hijo de la Humanidad, como cada uno de los humanos.
Y precisamente por esto ha bajado del cielo; porque el Hombre (que él encarna perfectamente) "ha bajado del cielo". Es decir: es obra de Dios.
Y no sólo es obra de Dios como el resto de la creación, sino que, además, está invitado a convertirse en hijo de Dios. El Hombre no es hijo de Dios por generación sino por adopción libremente aceptada. El Hombre, por generación es hijo de la Tierra (como muy bien han deducido hace tiempo los científicos). Pero, además, está invitado a convertirse en hijo de Dios en la medida en que acepte vivir a la manera de Dios: vivir entregando vida.
Jesús lo ha hecho, y lo ha hecho en plenitud (Juan 1: 12.14). Y por eso se ha convertido en el Primogénito de la Humanidad adulta (Lucas 2: 7. Colonenses 1:18. Apocalipsis 1: 5).
La expresión "pan bajado del cielo" con la que los Israelitas designaban el maná que cada mañana bajaba del cielo con el rocío (Éxodo 16: 14ss), Jesús la reinterpreta. Es Dios quien da el verdadero pan del cielo. Lo hace en el hombre–Jesús. Él ha recibido la plenitud de la Vida. De esta plenitud todos vamos recibiendo vida y más vida hasta la Plenitud total. (> Prólogo del Evangelio de Juan. Ver la adaptación que hice de ella para ayudar a su comprensión).
El Hombre "ha bajado del cielo"; es decir: es obra de Dios. Y eso lo descubrimos en el hombre–Jesús, porque él ha vivido en plenitud su humanidad. "Bajado del cielo", nos es un testimonio de la Vida de Dios, la cual vive entregándose como alimento. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.
El Hombre "baja del cielo" no sólo como “creatura" de Dios sino también, y sobre todo, porque, aceptando ser hijo, recibe del Padre vida eterna.
Por el Padre Pere Torras
Rector de la Parroquia de Sant Joan de Vilartagues
Sant Feliu de Guíxols (Girona)